08 noviembre, 2010 | 12:10
Decíamos ayer
Cuántas veces se habrá dicho ya que es paradójico que el país abanderado de la economía del libre mercado haya tenido que recurrir a una nacionalización masiva para salvar a su industria de la automoción. Actualmente. El Gobierno de de EE UU es el principal accionista de General Motors, con un 60,8%, aunque después de la opv que llevará a cabo próximamente la compañía diluirá esta participación hasta un 43%.
El clásico movimiento pendular que se da en todas las áreas de la vida –desde la política a la moda pasando por el fútbol- puede provocar ahora que la versión de General Motors que quede tras la privatización sea la menos estadounidense de la historia. La globalización alcanza al capitalismo estadounidense. Ya se conoce el interés de SAIC, el principal constructor privado de automóviles de China, por entrar en el capital del fabricante estadounidense. Ahora, la Autoridad de Inversión de Kuwait, el fondo de inversión soberano del país del Golfo Pérsico, considerará tomar parte del retorno a Bolsa de la corporación, con lo que en un plazo medio, hasta dos Estados y un representante de la gran amenaza china pueden llegar a tomar parte del otrora mayor fabricante de automóviles del mundo y gran orgullo de la industria del país.
En Europa ya sabemos del papel de control que ejercen los gobiernos sobre sus fabricantes (véase el caso de la acción de oro del Gobierno del land de Baja Sajonia en Volkswagen o el 15% que controla el Elíseo en Renault). Pero ya las participaciones es casi lo de menos. A esta situación hay que añadirle los cada vez más frecuentes auxilios de los Gobiernos a los fabricantes en forma de subsidios, créditos blandos, subvenciones a la compra de vehículos o avales para lograr financiación. Con un margen operativo que en el mejor de alcanza en torno al 10%, quizás haya que acostumbrarse a que las automovilísticas sean cada vez más dependientes de los Estados, como un día lo fue la telefonía o el sector aeronáutico.
O quizás nos equivocamos, la realidad sea aún más halagüeña y simplemente sea verdad que la opv de 13.000 millones de dólares que va a ejecutar General Motors va a ser un buen negocio, atractivo para empresas, Gobiernos y particulares. Eso sería un síntoma real de que las automovilísticas comienzan a recuperarse.
Aportación cultureta: Uno de las últimos grandes aportaciones de Detroit, Sufjan Stevens, en su primer disco de canciones desde 2005. Compagina la electrónica y las grandes orquestaciones. Brutal.
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