Su majestad el Opel Manta
General Motors cierra su planta de Amberes. Bueno, al menos no es la de Figueruelas, pensarán muchos, casi todos, los que vivien en España. Igualmente aliviados podrán estar los vecinos de Rüsselsheim, Bochum, Ellesmere Port o dondequiera que haya una factoría de Opel.
Amberes ha sido el eslabón débil de una cadena que se ha roto justamente por ahí.
Pero no sería justo no reconocer una de las principales aportaciones de una factoría construída en 1953 (las operaciones en Bélgica empezaron en 1925 en otras localizaciones): haber sido una de las plantas encargadas de fabricar el legendario el Opel Manta.
Antes de que llegasen otros hits del tuning, –como su distinguido sucesor, el Kadett GSI o el castizo Seat León– el Manta, un gran coche que aún hoy cuenta con miles de fanáticos por toda Europa, reinó entre las clases obreras amantes de las carreras, de los mullets, de los chándals y los biogotillos ralientos, los vaqueros lavados a la piedra y las camisetas sin mangas. Por no demasiado dinero, este modelo ofrecía potencia, diversión al volante y un aire deportivo inédito por aquel entonces. El coche se fabricó entre 1970 y 1988, aunque no sería hasta su segunda generación en 1975 que comenzaron a crecerle los espoilers en la chepa.
Durante años, Opel ha sido una especie de Seat en el mercado alemán, alejada de la mejor imagen de marca de Volkswagen: Opel era la enseña preferida por las clases obreras y medias, y por los amantes de los rallies y el tuning. Actualmente, las nuevas cúpulas directivas de ambas compañías tratan de librarse de esa percepción.
En Alemania, su nombre trae a la memoria de toda una época gris de crisis el petróleo, de cadenas de montaje, de industria, de sueldos bajos... De hecho, da título a dos películas como Manta Manta y Manta, der Film, ambas de 1991.
Esta última película, todo un éxito en el país (igual que Manta, Manta, que apareció apenas cuatro meses más tarde), es el perfecto ejemplo de esta época y de la imagen de marca de Opel y VW.
El argumento versa sobre un chico que acaba de cumplir 18 y cuyo sueño es conducir un Golf GTI. Incluso, milita en un club de fans de este modelo. Sin embargo, recibe como regalo un Manta reparado, lo que le provoca una vergüenza suprema y hace que se oculte de sus amigos... Al final, claro está, cambia de opinión y se lleva a la chica. Y es que las apariencias no lo son todo, como en La Bella y la Bestia...
No se pierdan la carrera final de esta película entre un Golf GTI tuneado (el malo, claro está) y un Manta de seis ruedas. No hace falta entender alemán.
Apunte macarra: Die Toten Hosen (los pantalones muertos) es una legendaria banda de punk de Düsseldorf. Una de sus primeras canciones lleva por título, precisamente, Opelgang (la banda del Opel), que, según la Wikipedia, hace referencia a un grupo de delincuentes que usaba esta marca para sus fechorías.
N. d. A.: En el cartel de la película pone "más profundo, más rápido, más ancho".
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