El pago de contenidos, el gran debate
Con cierto retraso, aunque con la intensidad que nos caracteriza, ha
llegado de nuevo a nuestro país el debate sobre el pago de contenidos en los
medios online. En los EEUU los dos
medios que más lo están impulsando son el NYT y las
cabeceras pertenecientes a NewsCorp, con su dueño Rupert Murdoch a la
cabeza. Curiosamente ambos mantenían apenas hace un par de años una posición muy diferente. Basta recordar las declaraciones de Murdoch en noviembre de 2007 recién adquirido el WSJ o el anuncio del NYT de cerrar, hace justo dos años, Times Select su servicio de suscripción que llegó a tener casi
un millón de suscriptores y unos ingresos superiores a los diez
millones de dólares.
¿Qué ha pasado para que las dos empresas de medios más importantes del mundo hayan tenido que cambiar de estrategia en un espacio de tiempo tan corto? La crisis publicitaria mundial ha sido el desencadenante, pero nos engañaríamos si pensáramos que se trata de un fenómeno coyuntural.
En época de cambios, la toma de decisiones se vuelve aún más compleja, ya que en muchos casos los referentes y antecedentes ya no son suficientes para explicar el nuevo modelo. Ante estas circustancias es frecuente la toma de decisiones apresuradas bajo supuestos erróneos. En el debate abierto acerca del cobro de contenidos, la mayoría de los argumentos se basan en dos premisas que pueden dar lugar a posteriores fracasos.
La primera, esbozada por Murdoch, es justificar el pago porque la "información de calidad" es cara. Nadie duda de que hacer información es un proceso costoso. Pero intentar convencer al usuario de que pague por algo que se le ha ofrecido gratuitamente con anterioridad, basándose en la calidad como bien supremo es un ejercicio inútil. La calidad en el mundo de la información es un intangible excesivamente subjetivo para convencer a los usuarios de que paguen. Que la elaboración de un producto sea cara no implica que los usuarios quieran pagar por ello. Murdoch lo sabe pero no parece tener la solución, o al menos parece que tiene bastantes dudas. Si tuviera más certezas de las que tienen el resto de los medios ya la hubiera puesto en marcha, sin anunciarla previamente desde hace seis meses.
Por su parte los que niegan cualquier posibilidad de pago, se aferran a que Internet es por principio gratuito y que los usuarios no pagarán nunca. Las encuestas así parecerían demostrarlo, como la que ha llevado recientemente Elpaís.com que ponía de manifiesto que sólo un 12% de los internautas estarían dispuestos a pagar por contenidos de calidad. La encuesta ha servido como argumento principal para considerar que no son viables los modelos de pago para la prensa online. Guiarse por las encuestas sobre intencionalidad puede presentar muchos riesgos. Si hace 20 años, cuando el fútbol se televisaba de forma gratuita, se hubiera hecho esta misma encuesta y la pregunta hubiera sido ¿Pagaría por ver un partido de fútbol en TV? es seguro que las respuestas no habrian sido muy diferentes de las actuales. La lógica del usuario es imbatible, ¿por qué voy a pagar si lo puedo tener gratis? Sin embargo, hoy todo el mundo tiene asimilado que ver el fútbol en Tv cuesta dinero.
La realidad es que paulatinamente van apareciendo nuevos medios que ofrecen alguno de sus servicios de pago, medios que han encontrado un contenido, generalmente de nicho, por el que alguien está dispuesto a pagar. Medios puros de Internet como Politico.com basan su estrategia en diversificar al máximo sus vías de ingresos, desde establecer una alianza con Reuters para ofrecer contenidos premium a terceros hasta lanzar un diario gratuito en papel o vender camisetas. Todo ello pasa por una paulatina maduración del mercado de la información online, en los que se exploren nuevos productos y en el que los lectores dejen ser tratados como "usuario únicos" para convertirse en colaboradores.
Mientras tanto, en este río revuelto, algunos han entendido que como en la fiebre del oro, los que tienen beneficio asegurado son los vendedores de "picos y palas", como es el caso de la plataforma Journalim.com que ofrece a los medios on line servicios para el pago de contenidos. También destaca el anuncio de Google de desarrolar su propia plataforma de micropagos. Una iniciativa estratégicamente audaz e inteligente ya que, pase lo que pase, le sitúa en una posición ventajosa. Además de limar asperezas con los medios y desactivar en cierta medida los litigios que tiene abiertos con los medios de medio mundo, se posiciona como uno de los protagonistas tecnológicos del pago de contenidos. Si por el contrario el asunto no sale bien y se desestima de nuevo el pago, su principal modelo de negocio basado en la publicidad contextual, se verá aún más reforzado, si cabe.Como en la ruleta, Google siempre gana¡.
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