21 septiembre, 2009 | 00:01
Problemas de personal
Algo había salido mal. Aunque el plan de Quincampoix estaba funcionando, los 'daños colaterales' estaban siendo superiores a los esperados y no sólo se habían propagado por toda la empresa, sino que habían empezado a trascender públicamente. Las primeras felicitaciones del consejero delegado, Collignon, se habían transformado en correos amenazantes que le ponían contra las cuerdas. Y el que tenía abierto en su pantalla le puso especialmente tenso: en menos de una hora ambos comparecerían en una rueda de prensa para explicar la situación.
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