Sobre el autor

Alfredo García (Madrid, 1972) es licenciado en Periodismo. Actualmente trabaja en Cadenaser.com. Desde 1991 ha desarrollado su carrera profesional en distintos diarios, revistas, portales de Internet y emisoras de radio. También ha editado varios libros.

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03 septiembre , 2009 | 01 : 30

Una relación discreta

Mantener una relación sentimental en el trabajo no es fácil y Gregory lo había comprobado en primera persona. Aunque habían pasado dos años de su experiencia con Allison, aún se sorprendía muchas veces pensando en su fracaso con aquella mujer que le había arrebatado desde el día en que coincidieron por primera vez en el ascensor de la WRTA, la emisora de noticias de Nueva Jersey que les daba trabajo.

Él estaba loco por ella, pero era consciente de que su puesto como responsable del departamento técnico le obligaba a actuar con cuidado. Ella formaba parte de su equipo y no podía permitirse que alguien le reprochara un trato de favor. Por eso sus acercamientos eran medidos y su actitud, tan prudente que temía que rozara la frialdad.

No se explicaba qué había fallado con Allison. Lo había hecho todo bien. Estaba seguro de que su relación tenía futuro pero, de repente, ella se había convertido en una persona distinta. La mujer cuya mirada prendaba parecía haber enloquecido y Gregory no tuvo más remedio que huir de la WRTA aceptando la oferta a la baja que le había hecho su amigo Wilson, gerente de la WZCE, una 'radiofórmula' en la que sólo había sitio para la música de los ochenta.

Allí conoció a Lisa, la presentadora del programa matinal de la WZCE. A Gregory le conquistó su voz capaz de adoptar registros que iban desde la calidez que empleaba para dar paso a las canciones de U2 a la picardía con la que preludiaba las de Madonna.

La cicatriz que le había dejado su experiencia con Allison le recordó que esta vez debía actuar con cuidado, sobre todo una vez que se aseguró de que ella actuaba con él de una forma diferente a los demás. Gregory estaba convencido de que lo que había entre ambos era tan especial que en poco tiempo ya lo consideraba una relación.

Se esforzó en que nada lo estropeara: le mandaba correos a su cuenta personal en lugar de enviarlos a la de la emisora, trataba de coincidir con ella sólo en la pequeña antesala que separaba los baños de los hombres y las mujeres, le esperaba a un par de manzanas del trabajo...

Sin embargo, hoy todo iba a cambiar. Iba a hacer algo distinto. Aguardaría su salida en la puerta de la emisora y allí, delante de todos, le daría un beso y le cogería de la mano para acompañarla hasta su casa en un trayecto que supondría para Gregory el mejor momento de sus últimos años. Para eso quedaban sólo dos horas en las que apenas tenía que cerrar la compra de un par de equipos nuevos y pasar por el despacho de Wilson para que le firmara algunas facturas.

Esta vez, su amigo no le esperaba con una sonrisa. Tampoco Lisa, en cuyo rostro se dibujaba más el miedo que la alegría por el encuentro. Ella le había contado todo al jefe: el bombardeo de correos, los acorralamientos en los baños, las persecuciones en el camino a casa... Wilson le ofreció a Gregory que se sumara al trato al que había llegado con Lisa. No habría denuncia si se marchaba inmediatamente de la WZCE.

Él supo al instante que no tenía alternativa. Le había vuelto a pasar. Otra decepción, otra huida, otra loca. Otra vez tenía que buscar trabajo. Y otra vez tenía la certeza de que, cuando todo pasara, volvería sentir la irremediable necesidad de colmar su corazón y confundiría de nuevo sus espejismos con ilusiones.

Alfredo García

Comentarios

Qué bonito..... ¡qué terrenos más resbaladizos estos!. Gracias por el cuento.

que complicado es a veces separar los espejismos con las ilusiones cuando se vive tanto en la oficina

Jajajajaja, muy grande Alfredo... he estado pensando casi todo el relato que Gregory era un follacas latinlover!!

No sé si después de esto Gregory se volverá a enamorar; demasiadas brujas en su vida....pero en algún lugar, aunque sea muy recóndito, la encontrará; si es que no lo ha hecho ya...

Confieso que me lo he tragado todo hasta el penultimo párrafo... ohhh!! ...soy de los que le gustan los finales felices... pero es la vida misma, gracias Alfredo, se ve que la parada vacacional no afectó a tu buena pluma ;)

Los nombres son magnificos y el pollo está piradísimo. Eres un grande. Bsss

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