La revolución bolivariana mima a Goldman Sachs
Hugo Chávez dio comienzo a su particular revolución socialista en Venezuela en 1999. Ha nacionalizado desde entonces más de 1.000 empresas. Pero los bonistas que quedaron atrapados en su red no han salido tan mal parados como pudiera imaginarse. Las empresas venezolanas y el propio Estado han estado remunerando a sus bonistas en un porcentaje que dobla la media del resto de economías emergentes.
Las políticas del mandatario venezolano han ahuyentado a muchos inversores internacionales. Hasta el punto de provocar que los costes de financiación del Estado hayan aumentado un 12% desde su llegada al poder. Pero a los que decidieron quedarse, Chávez no les ha defraudado. Gigantes de Wall Street como Oppenheimer Funds o Goldman Sachs se han beneficiado de unos ingresos que han ido aumentando casi un 15% cada año, según Bloomberg.
“Son cifras muy altas, significan un retorno total muy elevado para las inversiones de tu portafolio”, señala al mismo medio Sara Zervos, gestora de OppenheimerFunds para mercados emergentes. La firma estadounidense monitoriza 176.000 millones en activos y lleva apostando por Venezuela durante más de una década.
La nacionalización de empresas en todos los sectores productivos (compañías eléctricas, plantas ganaderas), la imposición de límites a los precios de o la devaluación hasta cuatro veces del bolívar, la moneda venezolana, ha provocado que sea el tercer país del mundo con una inflación más alta y unos abultados rendimientos de su deuda.
Los fuertes descuentos en el principal fueron uno de los alicientes de los inversores para entrar durante los últimos años. Chavez se ha beneficiado durante su mandato del exponencial crecimiento de los precios en el sector petrolero. El barril ha subido hasta los 97 dólares desde los 12 que costaba en 1998.
El Gobierno ingresará al rededor de 81 millones de dólares por la exportación de crudo este año, casi 10 veces más que la cifra total que tendrá que destinar a pagar a acreedores y bonistas tanto del Estado como de la empresa nacionalizada Petroleos de Venezuela, según datos de Citigroup. Todo esto, pese a la medida impuesta por Chávez de establecer límites a la producción de petróleo para prolongar lo vida de sus reservas.
La deuda pública de Venezuela es del 22% sobre el producto interior bruto, considerablemente menor que la media de 36% para el resto de países con sus misma calificación crediticia, según Standard & Poor’s.
Los bonos venezolanos suponen el 6,7% de la cartera de 2.900 millones de dólares que Goldman Sachs tiene en papel soberano de países emergentes. Su exposición a la finanzas de Chávez le reportó un 12,8% de retorno durante los pasado tres años, mejorando el comportamiento del 90% de sus competidores en la misma cartera. Venezuela siempre ha cumplido con sus remuneraciones, incluso después de los tres meses de huelga que en 2003 provocaron una caída del 7,6% del PIB, recuerda Bloomberg.
Poro el empeoramiento de estado de salud de Chavez, que sufre de cáncer, es un factor a tener en cuenta por parte de los inversores. “Desde que se conoció que el presidente necesita pasar de nuevo por el quirófano los diferenciales del bono soberano han alcanzado máximos de cinco años”, subraya Russell Dallen, director de Caracas Capital Markets.
Su ausencia durante la efeméride de sus tercer mandato presidencial consecutivo el pasado 10 de enero aumentó más los rumores sobre su posible sucesión. Las especulaciones sobre un giro en las políticas venezolanas que desbloquearan las restricciones a la extracción de crudo han disparado los beneficios de los bonistas un 41%, de acuerdo a la información de Bloomberg.
Un post de D.M. Pérez, puedes econtrarme en @dmaricalperez



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