Los bancos españoles enfrían la prima de riesgo
El termómetro del riesgo para España lleva bajando paulatinamente desde principios de septiembre. El anuncio por parte del presidente del Banco Central Europeo (BCE) de que está dispuesto a arremangarse y entrar en el mercado de bonos sólo con que algún país se lo pida (y se someta a condiciones, claro) ha funcionado. La llamada de atención ha servido para amedrentar a los bajistas pero también ha estimulado a unos inversores habituales de deuda soberana durante los últimos tiempos: los bancos nacionales.
Tras un bajón durante el mes de agosto los bancos españoles han vuelto a la carga. Han comprado en noviembre 4.200 millones de euros en deuda pública según los datos publicados hoy por el Banco Central Europeo, hasta acumular en su cartea de papel soberano, ajustada a precios de mercado, 259.400 millones de euros.
La rentabilidad del bono español a diez años, considerado como la referencia para calibrar la confianza en España cayó ayer por debajo del 5%, algo que no sucedía desde marzo del año pasado, tal y como muestra el gráfico expuesto debajo, tomado del blog Alphaville del Financial Times. El riesgo país se mantiene en torno a los 350 puntos, muy lejos de las estratosféricas cifras que llegó a alcanzar durante 2012, superando incluso los 600 puntos básicos.
La información recogida por el BCE no especifica a qué deuda pública en concreto va dirigida la inversión, pero cruzando los datos con las últimas estadísticas del Tesoro revelan que la cartera registrada (cartera a vencimiento ajustada de operaciones temporales y simultáneas) de las entidades financieras en deuda pública española aumentó un 33,5% en noviembre.
Las bancos italianos y portugueses también han avanzado posiciones al abrigo del BCE. Las entidades transalpinas han comprado 2.100 millones de euros durante noviembre hasta acumular 370.100 millones en sus carteras. Mientras, el acelerón de los lusos ha sido de 728 millones.
No hay que olvidar que las dos macro subastas de liquidez a tres años (diciembre 2011 y febrero 2012) se saldaron una petición de casi un billón de euros por parte de cerca de 100 bancos europeos. Las entidades españolas e italianas acudieron con voracidad al banquete de dinero barato (la rentabilidad que ofrece la LTRO es del 1%) y la inversión de ese dinero en deuda pública, a un interés considerablemente superior, es un jugoso negocio para los bancos.
Un post de David M. Pérez, puedes encontrarme en @dmarcialperez



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