Moodys se mira el ombligo ¿propósito de enmienda?
Moody's está revisando la metodología que utiliza parar evaluar la solvencia crediticia de la deuda soberana de los Estados. Están reflexionando sobre dónde y qué miran de las economías de los respectivos países antes de colocar las famosas notas en forma de letras del abecedario que han desencadenado buena parte del decalabro actual. No es la primera vez que se lo replantean pero, de momento, las conclusiones a las que han llegado son meras recomendaciones y no se traducirán automáticamente en cambios en sus políticas.
Una de las novedades es que la agencia no haga tanto hincapié en el PIB per capita, es decir el ratio de Producto Interior Bruto por habitante. Este viene siendo uno de sus indicadores más fiables para medir la fuerza económica, por seguir su propio vocabulario, de una economía. Tradicionalmente se consideraba que existía una correlación entre niveles altos de renta y la resistencia de una economía en los llamados escenarios estresados.
Pero los hechos recientes han desmentido estas presunciones. Subrayan en su informe que países considerados ricos, como Irlanda, se han visto obligados a pedir un rescate financiero ante el cerrojo para ellos del mercado de capitales. Por no hablar del caso de Grecia, que situándose entre los 30 países con una mayor ratio PIB per cápita lleva dos reestructuraciones de su deuda soberana.
Moody’s también pretende prestar más atención a las capacidades que tiene una economía para generar crecimiento. Parece que empiezan a considerar que esta es una medida fiable a la hora de medir la resistencia de una economía a los vaivenes financieros internacionales. “Históricamente, unas previsiones pobres de crecimiento han conllevado problemas en la sostenibilidad de la deuda soberana. En cambio, países con que han experimentado un crecimiento fuerte en sus economías han sido capaces de reducir voluminosas proporciones de deuda provocada por crisis macroeconómicas o problemas en el sector bancario”, reza el informe.
Otro de las propuestas es prestar sacar del armario a las burbujas de crédito. “Habrá que tener en cuenta el crecimiento excesivo y tal vez desproporcionado de los nivel de crédito, porque desvirtúan el resto de indicadores para medir la fuerza económica”, señalan. En concreto, advierten que cuanto más aumente la desproporción entre el porcentaje de crédito en relación al PIB, mayor riesgo hay de burbuja y de sus probabilidades de reventar desbaratando todos los fundamentos macro de esa economía. España es buena prueba de ellos, pero el caso de Irlanda es de nuevo paradigmático. El crecimiento del crédito llego a ser 1,8 veces el PIB nominal de Tigre Celta en 2007, un año antes de entrar en recesión. Veremos si Moody’s se aplica el cuento. Recordemos que Irlanda conservó la Triple A de la agencia hasta bien entrado el 2009.
Un post de David M. Pérez, puedes encontrarme en @dmarcialperez



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