Más barato, más líquido: las virtudes del ETF
Cada vez es más frecuente que los inversores institucionales, sobre todo los fondos, utilicen estrategias de gestión activa junto con productos de gestión pasiva. Es decir, que los ETF, fondos cotizados, van ganando cada vez más terreno. Lo que va de 2012 está siendo un año excelente para los ETF, según BlackRock, principal emisor de ETF en el mundo a través de iShares. Los cotizados han captado 122.000 millones de euros netos en lo que va de año, por los 119.000 millones con los que cerró 2011.
En España, sin embargo, el volumen negociado por estos productos ha caído un 36%, hasta los 1.056 millones de euros durante el primer semestre del año, de acuerdo con BME. En gran medida, por verse arrastrados por las caídas en la Bolsa española.
Pero es precisamente el funcionamiento de los fondos cotizados, la réplica de un índice de referencia (gestión pasiva), y la posibilidad de ser negociables en tiempo real, como una acción, lo que les hace más atractivos en épocas de gran volatilidad.
Sobre todo para jugar con ambas estrategias, pasiva y activa. “España es el mercado de Europa donde más está creciéndola utilización de ETF”, afirma Iván Pascual, director de iShares Iberia. Una de sus ventajas, apunta, es que permiten diversificar las carteras más globales y dada su liquidez facilitan también una gran capacidad de reacción. “Cada vez hay más fondos que complementan la gestión activa con la pasiva”, añade.
Los fondos tradicionales suelen tener un índice de referencia al que pretenden batir asumiendo mayor o menor riesgo. Es lo que se conoce como gestión activa, que busca la generación de un exceso de rentabilidad (alfa) mediante el control del riesgo de desviación (tracking error) frente al índice.
Como en los fondos cotizados el trabajo consiste en repetir el comportamiento de un índice, la función del gestor, que analiza y selecciona el valor, ya no es necesaria. Por eso su coste es menor, sobre todo en cuanto a comisiones de gestión. Aunque hay que tener en cuenta también los gastos de depósito y compraventa en el mercado.
Los ETF se han ultilizado tradicionalmente para acceder a nichos de manera cómoda y barata, como por ejemplo, las materias primas. Pero su uso está cambiando: “están pasando de ser productos muy tácticos a convertirse en un activo core dentro de las carteras”, reconoce Pascual.
Un post de David M. Pérez, puedes encontrarme en @dmarcialperez



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