Blog que identifica y transmite los nuevos paradigmas de la comunicación, de la gestión de la Reputación y de los problemas que están en el foco de los tomadores de decisión del mundo empresarial, económico, político y social de LatAm.

11 noviembre, 2016 | 12:08

El 22 de agosto de 2016 se clausuraban los Juegos Olímpicos de verano Río 2016. Esa fecha quedará marcada en los calendarios de los brasileños, ya que fue el día en que el país mostró a millones de personas que era capaz de organizar importantes eventos con éxito.

Ese éxito sobrepasa los éxitos deportivos y en infraestructuras; el éxito real fue convertir un contexto de comunicación negativo en torno al país en un esquema positivo de comunicación. Por primera vez desde que estallaran los escándalos políticos y el país se sumiera en la crisis económica, Brasil tenía un atributo positivo asociado a su marca. Este es el mejor legado que podían dejar los Juegos Olímpicos.

Para cambiar un contexto de comunicación es necesario crear contenidos positivos e implantar una adecuada estrategia de comunicación. El gobierno ya está creando estos contenidos positivos emprendiendo reformas estructurales basadas en una tolerancia cero hacia la corrupción. Estos cambios se materializan en una mejora de la percepción global del país. Acompañando a estas acciones se encuentra una adecuada estrategia de comunicación, esencial para consolidar el cambio en la reputación.

Brasil tiene que esforzarse mucho en los próximos meses, pero el éxito y el fracaso a corto plazo no se verán marcados por el impacto de las reformas ni por los indicadores macroeconómicos, sino por su capacidad de transmitir la percepción de que es realmente consciente de su situación actual y de la necesidad de afrontar los desafíos. Si algo nos han dejado claro los Juegos Olímpicos es que el país tiene el potencial y la habilidad para obtener resultados.

Marco Antonio Sabino

Socio y presidente de S/A LLORENTE & CUENCA

28 octubre, 2016 | 09:43

El turismo tiene una gran influencia en la economía mundial: genera un 10 % del PIB mundial y la Organización Mundial del Turismo (OMT) prevé que en 2020 haya 1.400 millones de turistas internacionales. En este contexto, las empresas del sector deben estar al día de las nuevas corrientes para mantener los lazos con su público objetivo.

La industria del turismo es una de las que más ha notado el impacto de las nuevas tecnologías, tanto en su modelo de negocio como en las relaciones con el cliente. Hoy, el valor se crea conectando de diferentes formas a agentes pertenecientes al sector turístico y ajenos al mismo. Ya nadie compra igual un viaje; las agencias de viajes tradicionales no gestionan los viajes del público general, sino que generan experiencias únicas y personales. Los principales actores del sector, como las compañías aéreas y los hoteles, han puesto el foco en la eficiencia y el coste.

Al igual que en otros sectores, la desintermediación al planear un viaje ha abocado a muchos negocios a la desaparición. Hoy, el cliente es el que domina la conversación en los territorios que estimulan la experiencia del viajero y en las comunidades donde los viajeros intercambian experiencias y opiniones.

Los viajeros demandan una transformación urgente de la industria: buscan experiencias únicas y auténticas, empresas que escuchen sus comentarios, oportunidades para aprender y recomendaciones de sus amigos o personas con intereses comunes. Mientras que antes los viajeros confiaban en reportajes o canales especializados, hoy prefieren informarse en las redes sociales o reality shows. La venta de un viaje se ha convertido en un ejercicio transaccional en lo accesorio (cómo llego) pero emocional y relacional en cuanto al destino y la experiencia que buscan.

No quieren una experiencia “masificada”: buscan sentirse únicos y diferentes incluso en destinos con mucho volumen de viajeros. El objetivo es crear  una experiencia propia, contarla, fotografiarla y hacerla pública.

Los agentes de la industria turística deben replantear sus estrategias de relación e influencia con su público objetivo bajo una serie de principios: ser auténtico y sincero, dejar que sea el cliente el que tome el control de la narrativa (pero siempre guiándole), elegir varios territorios para combinar experiencias y siempre escuchar al cliente.

La transformación de la industria del turismo puede suponer un reto para las empresas a la hora de adaptarse a las nuevas tendencias, pero, al mismo tiempo, supone una oportunidad para reinventarse y posicionarse como líderes de influencia en el sector.

Juan Rivera

Socio y director general de LLORENTE & CUENCA México

17 octubre, 2016 | 14:04

Durante los últimos años, Perú se ha posicionado como la sexta economía de América Latina, sólo por detrás de Brasil, México, Argentina, Colombia y Chile. Perú es el líder en crecimiento económico de los mercados emergentes y el Fondo Monetario Internacional (FMI) lo reconoce como uno de los motores de América Latina. El FMI prevé que para 2018 la economía haya crecido en un 18,5 %. Por estas características, Perú podría posicionarse como una importante puerta de ingreso al bloque regional.

El gobierno peruano se ha centrado en los últimos años en fomentar las líneas de desarrollo a través de la cooperación entre los sectores público y privado. Se han centrado en fortalecer las relaciones comerciales exteriores, sobre todo con China, y en la eliminación de trabas que dificultan la inversión extranjera en el país.

En este contexto, este mes de octubre tendrá lugar entre Londres y Madrid la gira inPERÚ Road Show 2016. InPERÚ es una cooperación sin ánimo de lucro que busca fortalecer la presencia de Perú en el mercado financiero internacional. Desde 2012 ha viajado por Europa, Asia y América con ese objetivo. InPERÚ cuenta desde sus inicios con el apoyo del sector público, sobre todo de los ministerios de Economía, Comercio Exterior y Relaciones Exteriores y el BCRP. Esta edición no será una excepción: los ministros del Mincetur y del BCRP, Eduardo Ferreyros y Julio Velarde, expondrán los retos económicos, comerciales y en materia de política monetaria a los que se enfrenta el gobierno peruano.

Este inPERÚ Road Show 2016 promete convertirse en un espacio para el diálogo, la cooperación y el acercamiento de los empresariados para consolidar las relaciones comerciales entre Perú, Reino Unido y España.

Luisa García

Socia y CEO de LLORENTE & CUENCA Región Andina

14 octubre, 2016 | 12:55

Entre los meses de octubre y noviembre tendrán lugar dos importantes eventos internacionales en América Latina. Por un lado se celebrará la XXV Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno a finales de octubre en Cartagena de Indias.  Por otro lado se celebrará en Lima la Cumbre de la APEC, el Foro de Cooperación Asia- Pacífico.

América Latina atraviesa un momento de cambio de ciclo tanto a nivel interno de los países como en sus relaciones exteriores. La búsqueda de apoyos internacionales en los países latinoamericanos puede evolucionar hacia dos direcciones. América Latina puede dirigir su mirada hacia sus socios tradicionales, aquellos con los que tiene en común la orilla del océano Atlántico, o dirigirla a sus socios recientes en materia de inversiones de la cuenca del Pacífico. Es previsible que la XXV Cumbre Iberoamericana se centre en el tradicional “espacio iberoamericano” y busquen fortalecer sus relaciones exteriores con los socios del Atlántico.

La Cumbre de la APEC se centrará en el comercio, las inversiones y la cooperación técnica de los 21 países miembros que la componen, todos ellos ubicados en la cuenca del Pacífico. Esto hace pensar que las relaciones con esa área salgan reforzadas, especialmente con China. Desde su entrada a la OMC en 2001, las relaciones entre América Latina y China han ido creciendo de manera exponencial hasta convertirse el país asiático en el segundo socio de la región latinoamericana después de Estados Unidos. Esto se debió especialmente a la demanda china de materias primas, lo que la convirtió en un impulsor del crecimiento en algunos países latinoamericanos. Tras la desaceleración de China, Latinoamérica sufrió las consecuencias de forma directa. Habrá que esperar para ver cómo se desarrollan las relaciones entre ambos países después de la APEC, mecanismo de cooperación económica.

Las dos celebraciones internacionales prácticamente simultáneas pueden hacer plantearse a algunos países latinoamericanos si centrarse en una o en otra región. Sin embargo, la decisión no tiene por qué ser excluyente; América Latina puede aprovechar sus relaciones tradicionales en términos geopolíticos y a la vez potenciar sus relaciones comerciales con los socios de la cuenca del Pacífico.

Claudio Vallejo

Director senior del Latam Desk en LLORENTE & CUENCA España

05 octubre, 2016 | 09:38

La victoria del No al acuerdo de paz entre las FARC y el gobierno colombiano sorprendió a toda la comunidad internacional. Nadie se esperaba estos resultados; todas las previsiones apuntaban a una victoria del voto a favor. ¿Qué es lo que ha llevado al 50,21 % de los votantes a decidirse por el No?

Juan Manuel Santos, presidente de Colombia y líder del movimiento a favor del Sí, arrastra bajos índices de aprobación desde comienzos de la desaceleración económica. Tras la firma del fin del conflicto en junio de 2016, momento en que el presidente Santos empezaba a liderar la campaña por el Sí, su aprobación disminuía y su vaga conexión con los colombianos pudo haber herido el proceso. A favor del No estaba el expresidente Uribe, un líder carismático y con las encuestas de aprobación en alza. Además, las voces independientes opuestas al gobierno pero que apoyaban el proceso de paz no consiguieron movilizar a un sector de la opinión que se identifica con esta lógica de pensamiento.

Entre el 2002 y el 2008, durante el gobierno de Álvaro Uribe Vélez, el estatus político de las FARC fue degradado de grupo guerrillero, al de terrorista, pero el inicio de las conversaciones con las FARC en septiembre de 2012 implicó devolverle a las FARC el estatus de actor político en el marco de un conflicto armado. Los colombianos, incluso aquellos que preferían la terminación del conflicto bajo este acuerdo, rechazan la participación política de las FARC.

A lo anterior se suman las múltiples frustraciones del pasado con las FARC. Tras numerosos procesos fallidos de negociación con este grupo durante las últimas cinco décadas, la credibilidad en la voluntad de las FARC para mantener su palabra y cumplir los acordado es baja.

Uno de los puntos más polémicos y que mayor polarización generó durante las campañas previas al plebiscito es el de la justicia. A la posibilidad de que redimieran sus condenas con trabajo con las comunidades, se sumaba la amnistía total para el delito de rebelión y acciones conexas como el narcotráfico. Al ser el narcotráfico un delito conexo al de rebelión (pues serviría para financiar una causa política), podría ser sujeto de amnistía, de acuerdo con lo establecido en los acuerdos.

Por otro lado, la falta de claridad acerca de los costes de la implementación de los acuerdos y de donde provendrían los recursos, así como la posibilidad de que fuera financiado a través de los impuestos de los ciudadanos, también pudo haber inclinado la balanza hacia el No.

La victoria del No deja al país en un momento de incertidumbre. Minutos posteriores a la derrota en las urnas, el presidente Juan Manuel Santos se dirigió a los colombianos y expresó que aceptaría, como es su deber constitucional, el resultado del plebiscito y que abrirá nuevos espacios de diálogo para determinar el camino a seguir.

En una decisión sorpresiva, estrecha y desconcertante para la comunidad internacional, Colombia rechazó en las urnas el acuerdo del fin del conflicto y la construcción de una paz duradera entre las FARC y el Gobierno. Tras la victoria del No en el plebiscito del 2 de octubre, Colombia entra en una etapa de alta incertidumbre, confusión e inestabilidad.

María Esteve

Directora general de LLORENTE & CUENCA Colombia

30 septiembre, 2016 | 13:48

Internet nos ha permitido escoger el qué, cuándo y dónde del contenido que consumimos, creando un mundo hiperconectado a tiempo real. Este contexto sitúa a los CEOs, empresas, periodistas, políticos y celebridades ante tres nuevos retos.

En primer lugar, está la cuestión de la así llamada “infoxicación”.  La exposición a contenidos de los usuarios de internet supone una sobrecarga informativa a tiempo real que dificulta la selección de aquellos contenidos que cada individuo considere relevantes. Esto también afecta a las empresas y marcas que siguen los usuarios, que buscan vender sus productos o mejorar su reputación a través de su contenido digital.

La personalización es el segundo reto surgido de la digitalización e hiperconectividad de las sociedades. El empoderamiento del individuo para convertirse en generador de contenido hace que sea capaz de influir en la opinión pública con autonomía respecto a los medios de comunicación. Cuando antes los generadores de contenido eran limitados, hoy surgen nuevos constantemente. Así, prácticamente cualquier individuo es potencial influyente en la reputación de las organizaciones y posicionamiento de las marcas.

Por último, la hipertransparencia es el reto que surge de la invasión de lo privado por lo público. A través de medios y redes sociales todo puede ser publicado de forma inmediata y tiene un alcance global, lo que expone a las organizaciones como nunca antes. Así, las organizaciones tienen que asegurarse de actuar y comunicar de una manera responsable, especialmente cuando sus grupos de interés se lo reclaman.

Estos tres retos deben tomarse como una oportunidad para mejorar la imagen y reputación de organizaciones y marcas. Si bien es cierto que la hiperconectividad supone riesgos, una buena gestión de la misma resultará beneficiosa. Consolidar la identidad digital a través de los ejecutivos de las empresas será la mejor carta de presentación ante los mercados. La generación de contenidos debe estar enfocada a aportar valor a las audiencias de interés para que éstas antepongan a la empresa en cuestión frente a la competencia. A la vez que, es necesario monitorizar a través de la escucha inteligente la información sobre la empresa que generan los demás aporta información muy útil de cara a la estrategia empresarial y a la estrategia de posicionamiento digital.

Abordar estas cuestiones como un todo, de forma integral, es imprescindible para enfrentar con éxito los desafíos impuestos por las nuevas dinámicas digitales. En un mundo hipertransparente, es igual de importante gestionar la imagen y reputación de cara hacia fuera como monitorizar y hacer un uso inteligente de la información que se recibe del exterior.

Javier Rosado

Socio y director general de LLORENTE & CUENCA Panamá

09 septiembre, 2016 | 12:21

El pasado mes de julio terminaba la presidencia de Uruguay en el MERCOSUR, de acuerdo con lo establecido en el tratado consecutivo. Según el mismo, la presidencia pro témpore se ejerce con dos condiciones. La primera, el tiempo; cada mandato durará seis meses. La segunda cláusula establece que será por orden alfabético. De ese modo, le correspondía a Venezuela tomar el testigo después de Uruguay, hecho que anunció pese a no haberse celebrado ningún acto de traspaso. Argentina, Brasil y Paraguay consideran que la presidencia del MERCOSUR está vacante, ya que Venezuela no habría seguido el proceso formal establecido por el Protocolo de Adhesión y además cuestionan la calidad democrática del país. De ese modo,  el MERCOSUR atraviesa un bloqueo institucional.

Argentina se ha convertido en este contexto en el principal interlocutor de la Unión Europea en la región y en un actor clave para la reactivación del regionalismo y multilateralismo. Junto a Brasil, pretende cambiar la línea de acción del bloque hacia una más comercial e impulsar un Tratado de Libre Comercio, objetivo para el cual es necesario desplazar a Venezuela del debate.

Según el protocolo, los Estados miembro pueden aplicar la “cláusula democrática”  en caso de ruptura del orden democrático de alguno de los miembros, que prevé desde la suspensión del derecho a participar en los distintos órganos del MERCOSUR hasta le cesión de sus derecho y obligaciones. Sin embargo, en el interior del bloque no hay consenso para aplicar la cláusula a Venezuela, ya que Uruguay se ha opuesto a la propuesta.

En esta coyuntura de parálisis institucional los países buscan cómo apartar a Venezuela de la presidencia del MERCOSUR. Se prevén tres futuros escenarios posibles. En primer lugar, los países en contra de la presidencia de Venezuela podrían convalidar el incumplimiento de Venezuela del Protocolo de Adhesión y así lograr su exclusión. En segundo lugar, podrían transcurrir tres meses hasta que le toque a Argentina asumir la presidencia del organismo, y, en tercer lugar, podría invocarse formalmente la intermediación de la Santa Sede en el conflicto.

De momento, los Estados fundadores, menos Uruguay, siguen desconociendo a Venezuela como interlocutor válido en las acciones del bloque, de ahí que se avanzara sin su participación en las negociaciones con la UE. Así, aunque Venezuela ostente una presidencia simbólica del MERCOSUR, en la práctica son otros países los que gestionan la actividad diaria.

Pablo Abiad

Socio y Director General en LLORENTE & CUENCA Argentina

16 agosto, 2016 | 12:38

La llegada de los millennials es probablemente el cambio generacional con más implicaciones para las empresas, que verán sus políticas y valores modificados con el fin de adaptarse a esta nueva generación. No se trata simplemente de jóvenes que viven conectados a las redes sociales, sino que se han convertido en profesionales competentes, comprometidos y con habilidades para el trabajo en equipo.  De hecho, se espera que en 2025 el 75% de los profesionales en activo sean millennials.

La característica más novedosa que diferencia a los millennials de otras generaciones es su motivación, que va mucho más allá del sueldo y está guiada hoy por aspectos no tan relevantes anteriormente como: la flexibilización de horarios, la posibilidad de trabajar a distancia, la carrera internacional, el tiempo libre, la conciliación familiar, un buen ambiente de trabajo, el compromiso social o la defensa del medio ambiente.

Ante este cambio, ya hay empresas que se han percatado de la necesidad de aumentar la fidelidad de sus empleados a la empresa. Para ello han puesto en marcha nuevas formas de gestión que buscan optimizar la gestión del talento a través del desarrollo interno y las posibilidades de promoción. En este nuevo proyecto, la formación continua y la retroalimentación ocupan un papel central. Herramientas como la gestión del rendimiento se han modernizado y ahora incluyen valores demandados por los millennials como la retroalimentación constante, la transparencia, la personalización de la gestión del rendimiento o el trabajo en equipo.

Sin embargo, todavía existen empresas que no han tomado esta iniciativa y aspectos que quedan lejos de cumplir las necesidades de los millennials. Entre ellos destaca la transformación digital, que no consiste en invertir en tecnología de última generación, sino en formar a los colaboradores en el talento digital y convertirlos en embajadores de su marca al interaccionar en las redes sociales. Otro ejemplo es la comunicación interna, concepto que es necesario abandonar y empezar a poner en práctica el employment engagement, que consiste, de nuevo, en hacer partícipes a los colaboradores del progreso de la empresa. Las métricas son también una asignatura pendiente. En un mundo digital son imprescindibles para estar al día del nivel de compromiso de los colaboradores, así como para descubrir cuál es la reputación de la empresa como lugar de trabajo, es decir, como marca empleadora.

La irrupción de los millennials en el mundo empresarial trae muchos retos a las empresas, pero éstas pueden transformarlos en oportunidades para mantenerse sus posiciones en el mercado empleador y marcar tendencia en lo que a la gestión del talento se refiere.

Claudio Ramírez

Socio y Gerente General de LLORENTE & CUENCA Chile

12 agosto, 2016 | 09:43

Venezuela está atravesando una etapa de cambios políticos, económicos y sociales definitivos. Tras las elecciones presidenciales de 2013, que ganó el actual presidente Nicolás Maduro por una ajustada diferencia contra Henrique Capriles, han escalado las tensiones entre gobierno y oposición, debido, por ejemplo, al encarcelamiento de líderes de la oposición como Leopoldo López. Además, la crisis económica ha empeorado y las protestas en la calle han ido en aumento.

En un contexto de escasez y alta inflación se celebraron a finales de 2015 las elecciones parlamentarias, donde las fuerzas de oposición, integradas en la Mesa de Unidad (MUD) lograron monopolizar dos tercios de la Asamblea Nacional, dejando un panorama político sin precedentes en Venezuela, en que el poder ejecutivo y el legislativo se encuentran enfrentados.

Los partidos que forman la MUD buscan ahora la manera de que Maduro deje el poder, y una de las vías más exploradas es el referendo revocatorio. Ante esta situación el gobierno de Maduro busca apoyos para evitar la consecución de dicho referendo, como el del Tribunal Supremo de Justicia y del Poder Electoral y desarrolla estrategias de comunicación, como la tradicional llamada al ‘‘diálogo’’ del oficialismo en tiempos de crisis.

El objetivo principal del gobierno es evitar un referendo y, en caso de llevarse a cabo y salir Maduro perdiendo, que el actual vicepresidente pueda ser su sustituto, de manera que los mismos sigan al mando. Esta situación, además, está causando una división interna dentro del propio ‘‘chavismo’’.

Esta situación todavía arroja muchas dudas sobre el futuro de Venezuela. Sin embargo, tras el último anuncio de la CNE, que prevé la recolección de firmas para finales de octubre, se pueden empezar a predecir posibles escenarios. 

Si la recolección queda fijada para octubre, en el caso de juntar las rúbricas necesarias, el órgano electoral tendría 15 días para validarlas y, posteriormente, en 3 días debería convocar el referendo revocatorio que se debe llevar a cabo 90 días después como máximo. Este escenario le dejaría al gobierno la posibilidad de consumir los 90 días para llegar con el proceso a 2017, momento en el cual la presidencia la asumiría el vicepresidente en caso de que el presidente sea revocado. Sin embargo, por el momento debemos esperar próximos pasos para poder predecir con seguridad el futuro del país venezolano.

José Antonio Llorente

Socio Fundador y Presidente de LLORENTE & CUENCA

04 agosto, 2016 | 12:45

En julio de 2016 se han cumplido dos años desde que Juan Carlos Varela se convirtiera en el presidente del gobierno panameño. La cambiante situación geopolítica del continente y las cuestiones internas políticas, sociales y económicas enfrentan al presidente a varios desafíos, quien además ha ido perdiendo apoyo popular.

En su discurso ante la Asamblea Nacional en referencia a dicho aniversario, Varela mencionó  los avances conseguidos, tales como la continuidad en obras públicas, la inversión en infraestructuras o el crecimiento económico. Sin embargo, existe un creciente descontento que se refleja en las encuestas de aprobación. Ante esta dicotomía, el presidente ha llamado a reforzar los canales de comunicación y ha inaugurado eslogan: “No nos para nadie. ¡Seguimos adelante!”.

Es cierto que Panamá ha visto un crecimiento económico sostenido durante los últimos años, pero todavía hay un 26.2 % de la población bajo la línea de la pobreza, lo que cuestiona los aspectos del desarrollo. Ante ello, Varela propone su Plan de Desarrollo Estratégico 2015-2019, con dos pilares clave: la inclusión y la competitividad.

Otro asunto determinante es la reputación del país, que se ha visto seriamente afectada los últimos años debido a asuntos como la inclusión de Panamá en la lista gris del Grupo de Acción Financiera (GAFI), la Lista Clinton o el escándalo de los Panama Papers.

Varela deberá afrontar estas y otras cuestiones si quiere volver a sus índices de aprobación originales. Será necesario disminuir la brecha social, implantar un modelo de desarrollo sostenible que garantice el desarrollo económico, la educación, la salud y la justicia, así como reducir la pobreza, el déficit fiscal y mejorar la reputación. A la vez, tendrá que implantar una estrategia de comunicación más integral para que no sólo haya mejoras, sino que también se conozcan.

Javier Rosado

Socio y director general de LLORENTE & CUENCA Panamá

Marco Antonio Sabino

Marco Antonio Sabino

Socio y presidente

S/A LLORENTE & CUENCA

Alejandro Romero

Alejandro Romero

Socio y CEO

LLORENTE & CUENCA

América Latina

Alejandra Rivas

Alejandra Rivas

Directora General

LLORENTE & CUENCA

Ecuador

​Iban Campo

​Iban Campo

Director general

LLORENTE & CUENCA

República Dominicana

Claudio Ramírez

Claudio Ramírez

Socio y Gerente General

LLORENTE & CUENCA

Chile

Luisa García

Luisa García

Socia y CEO

LLORENTE & CUENCA

Región Andina

Erich de la Fuente

Erich de la Fuente

Socio y Director General

LLORENTE & CUENCA

Estados Unidos

María Esteve

María Esteve

Directora General

LLORENTE & CUENCA

Colombia

Javier Rosado

Javier Rosado

Socio y Director General

LLORENTE & CUENCA

Panamá

José Antonio Llorente

José Antonio Llorente

Socio Fundador y Presidente

LLORENTE & CUENCA


Juan Carlos Gozzer

Juan Carlos Gozzer

Director General

LLORENTE & CUENCA

Brasil

Juan Rivera

Juan Rivera

Socio y Director General

LLORENTE & CUENCA

México

Pablo Abiad

Pablo Abiad

Socio y Director General

LLORENTE & CUENCA

Argentina

Claudio Vallejo

Claudio Vallejo

Director senior del Latam Desk

LLORENTE & CUENCA

España

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