17 marzo, 2009 | 11:58
Vuelven los hombres del tambor, por que la demanda no reacciona a los estímulos
En los últimos días han vuelto los hombres del tambor. Líderes mundiales con alta responsabilidad política y económica, con una vista que traspasa las mismísimas montañas e intuye las certezas tras un túnel largo, angosto y tenebroso, anuncian que ya se adivina el final de la crisis. ¿Inocentes? Tras comprobar que toda la maquinaria fiscal puesta en marcha no remueve los ánimos de los agentes económicos, que regalar el dinero como lo hacen los bancos centrales como agente monetario de único recurso no anima a tomar crédito, y que darle a la manivela de la fábrica de la moneda no estimula la economía, hay que utilizar el tambor, para dar buenas noticias, como los viejos alguaciles. Hay que inundar a la opinión pública con referencias puntuales como las de Bernanke, Trichet, o Almunia, que hablan de pequeños giros en los indicadores o incluso de que hemos evitado la depresión, o con insinuaciones de los grandes bancos intervenidos en las que se alerta de que van a ganar otra vez dinero. Deben ser responsables de reanimar la confianza, pero también de no generar expectativas falsas, porque perderán el crédito que la población americana y europea han depoositado en ellos.
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