Si no hay mayoría la Reina decide
Las convenciones de la Constitución requieren que el
monarca de su permiso para crear un nuevo parlamento. Esto sería una mera
formalidad si emergiera un candidato claro. Pero en el supuesto
de que los vaticinios de las últimas encuestas se hagan realidad, La Reina
tendría el deber de intervenir.
Patrick Dunleavy, profesor de Ciencia Política de la London School of Economics, afirma que se tendrían que dar condiciones extremas para que Isabel II interviniera. "La prioridad en ese caso sería que los partidos se pusieran de acuerdo teniendo en cuenta, por ejemplo, quien ha tenido más votos". De este modo sólo en el caso de que la vía del fair play no funcione, la Reina tendrá que actuar.
Hasta este año, David Cameron aventajaba a Brown con una
diferencia de más de diez puntos pero la brecha se ha ido reduciendo en las
últimas semanas hasta crear una marea de pánico y especulación ante la
posibilidad de un parlamento dividido.
Tanta incerteza sobre el futuro de Gran Bretaña llegó a herir de
gravedad hace tres semanas la estabilidad de la libra.
Las pasadas experiencias de parlamentos divididos en el
Reino Unido no han sido buenas y los diarios británicos especulan en
estos días si un parlamento dividido podría suponer un desastre para la gran isla. En los últimos cien años este país sólo ha
tenido cuatro gobiernos de coalición y sólo uno duró más de un año (el de el
laborista Ramsay MacDonald’s en 1929)
Huelga decir que esta posibilidad de que la Reina intervenga en el proceso democrático sería nefasta para la Monarquía. Primero, porque un pueblo con la tradicion electoral de Reino Unido no comprendería tal intromisión. Segundo, porque con cualquier decisión ganaría muchos enemigos. Algunos analistas británicos han apuntado que la intervención de la Reina en las elecciones podría suponer el fin de la Monarquía.
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