La pobreza reconquista Londres
El 12 de octubre
de 1843 el Times publicó un editorial lamentándose de la paradoja en la que
vivía la capital británica. “Dentro de los más distinguidos barrios de la
ciudad más rica de este mundo de Dios se pueden encontrar, noche tras noche,
invierno tras invierno, hambruna, mugre
y enfermedades”, aseguraba.
Con 167 años de
distancia ese perfil decadente se repite en algunos barrios y la
crisis no hace más que prever el deterioro de la situación en los próximos
cuatro o cinco años. Actualmente 650.000 niños viven bajo el umbral de la
pobreza, el 27% de la población infantil, según datos del Ministerio de Trabajo.
De ellos, unos 300.000 viven en extrema necesidad.
Londres siempre
fue una ciudad de extremos pero la llegada masiva de inmigración, unida al varapalo
de la crisis están alejando cada vez más a los ricos de los pobres. Los
eslabones más débiles se multiplican mientras los partidos políticos dan la
impresión de no tener soluciones eficaces. Parece que gestionar la crisis, y la
globalización a la vez resulta una tarea inabarcable para ellos.
La receta del
presidente Gordon Brown en esta campaña electoral se basa en “reducir el número
de parados, mejorar el nivel educativo e incentivar las escuelas de aprendices
y oficios”. Por último, si vence las elecciones de mayo, Brown continuará con
la política de créditos para pagar los impuestos de la que ya se benefician
728.000 familias en Londres”. Llegar a la raíz del problema es complicado.
El diario gratuito
The Evening Standard daba a conocer la pasada semana la historia de una madre
nigeriana que ha vivido durante meses en la indigencia sin que la administración
pudiera auxiliarla. Ade (37), su madre de 74 años y sus niños, de 10, 7 y 4
años durmieron durante meses en una barbería a cambio de limpiarle el local a
su dueño y desaparecer durante las 8 horas que funcionaba el local. Los servicios
sociales llegaron a decir que tenía suerte de contar con la barbería.
Finalmente, con la ayuda de la ONG Kids Company, ha conseguido una casa de
protección oficial a dos horas del colegio de sus hijos.
La London School
of Economics estima que en 2009 había 947.000 inmigrantes viviendo ilegalmente
en Londres. Muchos llegaron con una visa de seis meses para estudiantes y luego
se quedaron aquí, trabajando donde les admitían sin papeles. Tan sólo 1.265 peticiones de asilo llegaron
al final del proceso. La gran paradoja es que, mientras 1,8 millones de
ciudadanos esperan a recibir una casa de Protección Oficial, más de un millón de
propiedades están vacías según los responsables de la campaña “Empty Promises”
de la revista Inside Housing.
Algunos barrios,
especialmente en el sureste de la ciudad se están convirtiendo en guetos. Los
alquileres baratos están atrayendo a los ciudadanos más pobres mientras los más
ricos pagan cifras desmesuradas por sus casas y por las escuelas de sus hijos
para lograr segregarse de una realidad que es imposible no ver.
La situación es
indudablemente complicada de gestionar. Londres
sigue recibiendo migrantes de Nigeria, Paquistán e India o China pero también
de España, Italia o Grecia. Pese a la profunda crisis que vive Gran Bretaña, muchos
expatriados seguimos esperando que Londres nos ofrezca más oportunidades que las escuálidas
realidades de las que hemos huido.
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