Dos presidentes ante una guerra: Irak
Falta poco para
las Elecciones Generales británicas, que se esperan para el próximo seis de mayo,
y la cita de Gordon Brown en la investigación sobre la guerra de Irak se
antojaba hoy como una trampa en medio de la campaña. La imagen del primer
ministro ya está muy deteriorada y la mayoría de las encuestas dan como
favorito a su rival, el conservador David Cameron. Desde un punto de vista
electoralista Brown tenía hoy muy difícil acertar con la respuesta correcta.
Al contrario que
su predecesor, Tony Blair, que ofreció su testimonio el pasado 29 de enero,
Brown no se ha mostrado nervioso durante el interrogatorio y su estrategia se
ha centrado en apoyar la versión oficial pero desmarcándose al mismo tiempo de
la toma final de la decisión. “La Guerra de Irak fue una decisión correcta,
tomada por razones oportunas pero mi papel no era intervenir sino asegurar que
habría recursos para ello y así lo hice”.
Blair y Brown, se
jugaban cosas muy distintas a la hora de dar sus testimonios. Uno su prestigio
político, el otro unos miles de votos a favor o en contra en unas elecciones
que tendrá difícil ganar.
La financiación
de equipo militar era uno de los temas más delicados para el actual Primer
Ministro. En la época de la invasión él era Ministro de Finanzas
y ha sido duramente criticado por haber restringido la dotación económica de
las Fuerzas Armadas. Los parientes de
los soldados fallecidos le reprochan que una inversión más fuerte en mejor
material habría evitado las muertes de muchos militares. Él ha defendido su
labor en esos días: "Creo que hicimos un buen trabajo sobre los costes de
la guerra", ha dicho.
Brown ha
asegurado además que buscaron “un éxito diplomático hasta el último momento”. Pero
la esperanza de que las sanciones sobre Irak consiguiesen la colaboración de
Sadam se esfumó durante la última reunión, apenas horas antes de la operación:
"Con 14 resoluciones violadas era difícil asegurar la cooperación (de
Sadam Hussein)".
Sí que ha marcado
claramente las distancias con Tony Blair a la hora de mostrar su tristeza por los
soldados fallecidos en Irak y su respeto por los que hoy están destacados allí.
“Quiero aprovechar para mostrar mis respetos por todos los soldados y miembros
de las fuerzas armadas que trabajan con gran valor y distinción en Irak.
También por las vidas perdidas y por el sacrificio que han hecho y mando toda
mi solidaridad a las familias”, ha dicho.
Toni Blair se
negó a hacerlo, quizá para dar muestra de lo convencido que estaba de su
decisión o para no dar la razón a quienes le llaman ‘mentiroso’. Su terco gesto decepcionó muchas familias que veían
la comparecencia como una gran ocasión para pedir perdón. Además Brown se ha
acercado al público al terminar la sesión para darle las gracias por asistir.
Blair no sólo no lo hizo sino que tuvo que salir por la puerta de atrás para
evitar a los cientos de protestantes que le esperaban en la entrada delantera.
Seguramente ni
las palabras de Blair ni las de Brown han hecho cambiar de opinión de nadie
sobre si la invasión estuvo bien o mal y poco modificarán el curso de una
guerra que continúa desde hace 7 años. El 6 de marzo podremos ver si sus
palabras han tenido efecto, al menos, en la intención de voto.
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