Llueve en Washington
Llueve en Washington, lector soñador. El agua golpea con fuerza en la capital del otrora imperio que perdió el prestigio ganado durante décadas en tal sólo ocho años de nefasta política exterior. Acostumbramos a ocultar las palabras honestas con el amigo americano que nos rescató del horror del Nazismo y de la Segunda Guerra Mundial. Olvidamos gritar que es hora de dejar a un lado los unilateralismos y la guerra preventiva, que es hora de abrazar la diplomacia y el diálogo, de afrontar los grandes problemas de nuestro tiempo para los que hay soluciones que los ortodoxos decidieron olvidar.
Es hora, lector soñador, es hora de comportarse como un día lo hicieron el General Marshall, el Presidente Truman, el Padre de Europa Jean Monnet o el Ministro de Asuntos Exteriores galo Robert Schuman. Es hora de arrodillarse ante la dama maltratada y besar sus pies, para levantarse y mirar con optimismo el futuro que nos espera, un futuro repleto de soluciones si comenzamos a creer en la utopía realizable que nos conduce al mundo de cornucopia y eutopía, que sienta las bases para zarpar en un largo viaje que creará una nueva arquitectura económico financiera que siente las bases de la erradicación de la pobreza extrema.
Soñé con un mundo mejor y decidí despertar y liderar si el liderazgo es necesario. Creí en un mundo mejor, sentí el amor de la sociedad del mañana, que nos espera a mitades de siglo en un mundo de justicia global que implementa redistribución global y bienes públicos globales.
Decía Leire Pajín que la primera mitad del 2010 descubrirá un gran acontecimiento histórico. Me pregunto qué tienen en mente los líderes del partido gobernante. No sé qué proponen que sea sustancialmente diferente a las políticas que hemos observado en los últimos veinte años. Sé que estas líneas proponen cambios fundamentales en las estructuras operativas de un denostado capitalismo. El cambio es posible y factible, pero debemos despolitizar las propuestas que dejan de ser de izquierdas o de derechas, que dejan de ser conservadoras o progresistas. Dejemos de vivir en un mundo de izquierdas o de derechas y abracemos el pragmatismo.
Es hora expertos soñadores. Arranquemos un compromiso global que permita alcanzar un nuevo consenso que exporte el estado del bienestar europeo al África Subsahariana. Empecemos a construir el futuro en seis países del cono sur Africano. Creemos sin miedo el patrimonio de los pobres que permita financiar educación, sanidad, agua y saneamiento durante los próximos cuarenta años.
Es hora, habitantes de Terra, es hora de ponerse de acuerdo y abrazar al ser humano y al medioambiente. Debemos confiar en que somos conductores de nuestro propio destino, capaces de redirigir una nave a la deriva que olvidó incorporar a la maximización del beneficio económico las dimensiones humana y medioambiental sin las que no lograremos perdurar como sociedad.
Lucharé contra el duro de corazón, contra el ortodoxo, contra los piratas del capitalismo sin corazón. Alzad vuestras espadas piratas, preparaos para el combate final que os enfrentará en el ring de la persuasión y el debate ante el mejor equipo de expertos soñadores que ha visto el mundo reciente. Adelante John Danilovich, encabezarás un plan de acción que se inspira en los grandes cambios que la humanidad vivió en los años 1940 y 1950. Adelante Cheick Diarra, Branko Milanovic, Clarissa Brocklehurst, Knut Kjaer, Raymond Baker, Lucy Webster, Sheila Tlou, es posible, es factible creer en la utopía factible.
Lucharé hasta el final en una carrera contra reloj. Viviré para contar a los que seguirán que amé y creí en el amor, que lloré por el que no tiene y desde la penumbra salí reforzado para no rendirme jamás, para no tirar nunca la toalla.
Os busqué expertos soñadores. Recorrí el mundo para encontraros, discípulos de la esperanza y el amor. Ser conscientes de que zarpasteis en un viaje sin retorno cuando decidisteis abrir las puertas de vuestros despachos y despachos salón al cazador de sueños imposibles que viene del Sureste con un libro debajo del brazo y dice llamase Monfort.
Existe Decemland, lector soñador. Anhelo volver a una sociedad que me acogió en su seno. Sentí el amor y la armonía de aquéllos que nos esperan en 2050. Si creemos en la materialización de la utopía avanzaremos en 40 años lo que muchos pensaron ocurriría en 200.
Os ensalzo Yunus, Annan, De Soto, Abed, Clinton, os ensalzo porque fuisteis pioneros en sociedades necesitadas de optimismo. Os alabo gigantes de nuestro tiempo. Subiré a vuestros hombros y vislumbraré una sociedad mejor basada en la redistribución y en la igualdad.
Adelante lectores soñadores. No me detendré. Prometí a la dama maltratada que acudiría a su rescate. Descubrí un mundo nuevo. Entre lágrimas anticipo tiempos de cambio. No temo pues creo en el amor. No temo pues creo que debemos priorizar el rescate de la dignidad.
Creí y soñe con un mundo mejor. Decidí despertar a un mundo desigual. Lloraré y gritaré la urgencia del momento. Lideraré si el liderazgo es necesario. Adelante discípulos de Marshall, Kennan, Truman, Monnet y Schuman. Es hora de comportarnos como hombres y mujeres de estatura, es hora de mirar al futuro desde los hombros de gigantes.
Te anhelo Decemland. Zarpemos en un viaje sin retorno.
Desde Washington, Jaime
TrackBack
URL del Trackback para esta entrada:
http://www.typepad.com/services/trackback/6a00d8341c760153ef011570bd67e9970b
Listed below are links to weblogs that reference Llueve en Washington :
Últimos comentarios