El consultor de los pobres
Soy el consultor de los pobres. Los pobres son mis clientes. Me encargaron encontrar una solución a su situación de pobreza eterna. Encontré una solución a la pobreza eterna de los pobres, mis clientes. Trabajo por y para vosotros pobres extremos. Encuentro motivación al soñar despierto e imaginar un mundo de cornucopia y eutopía. Soy vuestro consultor, soy el consultor de los pobres.
Intenté alinear mis incentivos con los de los pobres. Intenté imaginar que el cliente siempre tiene la razón. Deseo finalizar la difícil tarea de proponer una nueva arquitectura económica con éxito. Entré en terrenos farragosos donde abunda el comentario y la crítica caprichosa. Entré en terrenos farragosos donde ha habido múltiples pilotos que fracasaron en el intento.
Decidí trabajar por mi cuenta porque entendí que las instituciones creadas en los tiempos de Bretton Woods en la posguerra mundial son instituciones diseñadas para perpetuar los intereses de los poderosos, donde el mundo industrializado mantiene un poder representativo injusto que le correspondío en 1944 pero no le corresponde a día de hoy.
Es un mundo nuevo lector soñador. Es un mundo donde no pueden perpetuarse los miedos de la sociedad de hace setenta años. En 1939 comenzó el episodio más oscuro de la historia de esta humanidad sin ideas. No debemos olvidar el horror nazi, el holocausto, o el rescate norteamericano del continente europeo. Pero no debemos condicionar nuestra visión de futuro a hechos que acontecieron en una época de la humanidad que fue y no será.
El debate intelectual es un debate estéril si no conduce a la implementación de ideas. Nos hemos acostumbrado a utilizar un enfoque ortodoxo que no incorpora la imaginación, la creatividad, la innovación o la ilusión a la creación de políticas económicas, de instrumentos financieros, que permitan crear una infraestructura mínima que aupe al pobre extremo y le ayude a salir de la trampa de pobreza en la que cayó con nuestro olvido.
Gritaré la urgencia del momento, una urgencia similar a la de 1944. Es hora sociedad del presente, es hora de acelerar tendencias para madurar el modelo de convivencia global. Es hora de abrazar al que carece de toda suerte de servicios públicos y quedarnos para siempre. Es hora de alzar una mano amiga y quedarnos para siempre. Saldremos de la pobreza extrema si apostamos a largo plazo e invertimos en educación, sanidad, agua y saneamiento. Saldremos de la crisis económica, de la gran recesión si somos capaces de ayudar al mundo pobre y logramos a nivel global repartir la riqueza más equitativamente.
Intuyo que comienza una nueva era de entendimiento global, la era de la sostenibilidad, los gloriosos cuarenta que nos conducirán al mundo del 2050. Escribamos la historia del mañana, convirtámonos en hombres y mujeres de estatura, inspirándonos de una vez por todas en los grandes visionarios del siglo veinte. Es hora de ensalzar la utopía factible, de soñar despiertos y creer en un mundo nuevo. No importa de donde venimos ni lo que hicieron nuestros ancestros. Creamos en un mundo nuevo. Creemos un mundo nuevo.
Escribo estas líneas desde la condición que me otorga la ausencia de prestigio o reputación. Escribo estas líneas para recordar al soñador de años venideros que las soluciones a los problemas globales deben priorizar la dignidad humana y medioambiental. Nace un nuevo paradigma que exporta el estado del bienestar europeo, en una Europa renqueante, sin confianza, en la que continuamos perpetuando un miedo escénico a homogeneizar agendas de política exterior y fuerzas armadas.
Escribo estas líneas sin audiencia para recordar al soñador de años venideros que hice camino al andar, que a la cumbre se llega subiendo escalón por escalón, que la lucha diaria por defender los ideales es necesaria. Confío en la fuerza de la persuasión, en la claridad que plantea las ideas que recogen el plan de acción. Confío en la estatura de los hombres y mujeres que decidí incorporar al mejor equipo de expertos soñadores que ha servido el interés público global.
El que renuncie a soñar quedará relegado a la última posición de un pelotón de cabeza que avanza con paso firme hacia un mundo de eutopía y cornucopia. Llegaremos al 2050 si somos conscientes de que depende de nosotros escribir una historia del mañana que debe partir de nuestros corazones.
Amaremos pues amar es necesario. Abrazaremos al pobre extremo para siempre. Llegaremos para quedarnos. Alzaremos una mano de amigos para no volvernos a enfrentar jamás. Te amo dama maltratada. Me arrodillo y besos tus pies. Gritaré la urgencia del momento y defenderé tus intereses a los propios.
Es hora sociedad del presente. Es hora de llamar a los problemas por su nombre. Es hora de convertirnos en hombres y mujeres de estatura. Es hora, de una vez, de creer en un futuro mejor y ponernos manos a la obra.
Adelante soñadores, comencemos un nuevo paradigma, arranquemos un nuevo consenso, es tiempo, es hora.
Desde Washington, Jaime
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