Sobre el autor

Sébastien (@sebchartier) Emprendedor y experto en corporate finance. Ha trabajado en varias Start-Ups, firmas de capital riesgo y consultoras (IPEN, BusinessAngels.com, Campbell Lutyens, Minerva Capital…). En los últimos 10 años, ha fundado media-docena de compañías, entre ellas CreaCapital, Capital & Corporate, Creaventure, y lanzado varios eventos como CapCorp o Salón MiEmpresa (www.salonmiempresa.com)

Sobre el autor

Candice (@candicelaporte) Especialista en comunicación, marketing & eventos. Ha desarrollado su trayectoria profesional en compañías como EuroRSCG y Publicis y su faceta de emprendedora en firmas como Capital & Corporate y Creaventure. Ha participado en el lanzamiento de numerosos eventos y conferencias en los últimos años (CapCorp, Salón Miempresa, FortyUnder40, Venta Privada sector Lujo…).

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El cortoplacismo del inversor queda opuesto al espíritu soñador del emprendedor. Esto último lo pudimos comprobar la semana pasada, en un desayuno organizado por Creaventure y MasterCard España, donde se pudo realizar un following de los proyectos presentados en la pasada edición del concurso Elevator Pitch del Salón MiEmpresa.

Finalizado este encuentro, surgen conclusiones que ayudan a entender por qué es complicado que emprendedores e inversores completen el puzle perfectamente. Por un lado, encontramos una mentalidad soñadora, con ilusión de sacar adelante su proyecto y, por otro,  unas ganas inmensas, no sólo de invertir sino de encontrar proyectos que realmente merezcan la pena. Ambos grupos pusieron en común los errores que, bajo su punto de vista, cometen los otros a la hora de cerrar un acuerdo entre inversores y emprendedores.

Errores del emprendedor desde el punto de vista inversor

Desde el punto de vista del inversor, al emprendedor le falta atar demasiados cabos sueltos en sus proyectos, antes de que pueda levantar su interés para invertir en el proyecto. Los inversores buscan, sobretodo, un proyecto validado, y quién mejor que el mercado para hacerlo. Alcanzar un número de usuarios y ventas, el concepto de monetización del proyecto desde un primer momento y un análisis en profundidad de su capacidad de escalabilidad, son algunos de los pasos que el inversor recomienda al emprendedor antes de iniciar las diferentes rondas de inversión.

El valor de una idea no es tan alto como creen los emprendedores, para un inversor el valor más buscado es la capacidad de ejecución y el talento global del equipo. Aquí reside una de las necesidades que los inversores echan en falta, que todos los integrantes compartan un modo de trabajar, una implicación total y una diversificación que permitan crear un buen equipo.

Los inversores presentes destacaban la existencia de un  gran número de emprendedores más preocupados por su marca personal, que en el fomento de una visión puramente empresarial, que les permita conocer realmente si su proyecto tendrá recorrido y su empresa será realmente rentable.

Errores del inversor desde el punto de vista emprendedor

Por su parte, los emprendedores no dejaron atrás la oportunidad de expresar sus necesidades ante los inversores a la hora de presentarles un proyecto.

Entre las conclusiones expresadas por emprendedores españoles, encontramos una visión cortoplacista sobre los inversores, dado que según expresan buscan una rentabilidad casi inmediata o incluso un exit del proyecto, sin proponerse mantener una financiación a la vez que las compañías crecen en volumen.

Asimismo, echan en falta una generación de “inversores emprendedores” que rescaten su antigua esencia y apuesten por la creación de créditos flexibles y financiación de proyectos, donde prime el crecimiento global frente al beneficio inmediato que comentábamos anteriormente. No menos importante consideran la falta de rondas de inversión más “valientes”, que permitan lanzar sus compañías de forma segura, sin tener que seguir buscando permanentemente financiación.

Los emprendedores destacan como negativo la posición defensiva de algunos inversores frente al camino elegido por los fundadores y en base al contrato firmado tras su aporte de capital, puesto que legalmente puede desvirtuar el proyecto o incluso adueñarse de él.  De la misma forma, expresaron que algunos inversores se preocupan más por disolver la unión con el proyecto para recuperar su inversión que por la aportación de valor a la compañía cuando ésta atraviesa momentos difíciles.

De los errores se aprende

Esta puesta en conocimiento de los fallos de ambos bandos, pretende fomentar la creación de empresas más viables, con capacidad de supervivencia y crecimiento, que permita a su vez generar beneficios a los inversores que un día pusieron su granito de arena para levantar los proyectos.

Como hemos comentado muchas otras veces, de los errores se aprende y esperamos que éstos puedan hacer que algún día congenie la relación entre inversores que aporten algo más que dinero a proyectos emprendedores con visión empresarial y ventas probadas.

 

24 septiembre, 2013 | 16:03

La corrupción se define como la manipulación de bienes públicos en beneficio propio y en perjuicio del conjunto de la ciudadanía a la que debían servir y/o beneficiar. Generalmente asociada a la “política”, ha sido una constante en nuestro país, pervirtiéndose el sistema democrático y debilitándose la confianza de la sociedad en nuestros representantes públicos. Sobre esta introducción, hay poco que decir, la corrupción ocupa las portadas de cada uno de nuestros periódicos a diario, y lo que sí está claro es que en la época de crisis en la que vivimos, nos indignamos cada vez más de todos estos escándalos.

Desgraciadamente, esta realidad nos hace menospreciar a cualquier funcionario, sospechar de su honestidad, y generalizar a este colectivo, que como en toda la sociedad, cuenta con personas deshonestas y muchos profesionales como la copa de un pino. ¿Pero, y si el problema no era este -o sea exclusivamente relacionado a lo “político”-, sino mucho más profundo, incrustado en las propias raíces de nuestra sociedad? Al final, en una democracia, ¿no tenemos los políticos que nos merecemos?

Y si hago esta reflexión, es porque estoy harto de ver cómo nuestra economía está llena de “delincuentes”, a todos los niveles, y que nos impide salir de la crisis de manera más rápida, y cambiar la imagen de España a nivel internacional.

Me gustaría, para ilustrar, contar una anécdota que nos ocurrió la semana pasada. Llevamos meses buscando un local para una marca europea que desea introducirse en nuestro país, y por lo tanto crear valor: cuenta con un presupuesto relativamente importante para invertir, debería generar una decena de puestos de trabajo a muy corto plazo, y además no pretende hacer ningún montaje fiscal innovador, o sea que incluso pagaría impuestos aquí (suena irónico, pero últimamente es muy raro ver compañías así). Tras haber encontrado el local perfecto, unas cuantas visitas (incluso con arquitecto para reformarlo), resulta que el propietario, con el aval de la propia agencia (que por supuesto, nos explicó que sus honorarios irían sobre el valor real del alquiler), nos explica que el alquiler demandado tendría que ser pagado en un 20% en “A”, y nada menos que un 80% en “B”. No hace falta ni explicar la reacción de la multinacional: indignación, negación por supuesto a ceder a estos chanchullos, y replanteamiento de si realmente le interesa entrar en España, soltando la broma de siempre: ¿Spain is different?

Contando lo sucedido en una cena con amigos este fin de semana, todos empezaron a relatar sus propias historietas: que si uno hizo una obra el fin de semana anterior y cuando pidió una factura le explicaron que esto no se hacía dado que si no tendría que cobrarles más por el tema del IVA, otra nos contó que un directivo de una de las compañías del IBEX le había dicho que estaría encantado de firmar el contrato que le proponía cuando recibiera el último “Montblanc modelo XX” que el cliente le debería mandar a su casa (y poniendo todo en un mail, como si fuera práctica habitual), otro que daba formación en una multinacional que tenía que “sobre-facturar” su prestación para después dar una comisión del 30% a la mujer del directivo que le había dado el contrato, y un sinfín de ejemplos así que te ponen la piel de gallina.

Somos los primeros, -los ciudadanos-, con derecho a indignarnos de nuestros políticos corruptos… y mientras tanto somos cómplices cotidianos de este tipo de práctica. Vivimos en un país donde la corrupción, los sobres, los chanchullos y el dinero B esta presentes en todas partes: la imagen de los empresarios está por los suelos (no hace falta más que mirar dentro de las propias asociaciones del sector los escándalos de los últimos años, y la mala gestión que se deriva), la del colectivo autónomo igual (algunos justificándose que para sobrevivir, se ven obligados a hacer trampas a Hacienda o a la Seguridad Social), la de los sindicatos que deriven subvenciones para pagar sus mariscadas, y también la de nuestros directivos o empleados que por intentar sacarse algún dinero extra, “extorsionan”, “defraudan” o incluso juegan con la ley sin ser imputados (El siguiente artículo, publicado el 24 de Septiembre, ponía de manifiesto como un auxiliar administrativo cobró €6M en comisiones sin cometer fraude, culpando casi a la empresa por la falta de control!!).

Parece ser que el problema es mucho más grave de lo que pensamos todos… Los políticos son solo la punta visible del iceberg, y solo juntos, podemos cambiar las cosas y levantar el país. Cuántas empresas han tenido que cerrar por ser precisamente “honestas” y no poder competir con otras que se saltan la ley, cuantas oportunidades de negocios perdemos por falta de credibilidad de la marca España, cuantas excusas tenemos que aguantar de gente que te explica que no llega a fin de mes y que por lo tanto les parece normal cobrar el paro de manera injustificada trabajando en B e impidiendo que tengamos más medidas para apoyar a los que realmente lo necesitan.

Las crisis son muy duras, y a veces hacen resaltar el peor comportamiento en cada uno de nosotros (egoísmo, individualismo, e incluso deshonestidad). Si queremos cambiar y salir adelante, deberíamos empezar por hacerlo desde la base y pensando en el bien de todos, y condenar cualquiera de estas prácticas. Solo así podremos dejar de quejarnos de la situación en la cual nos encontramos y avanzar. Mientras tanto… #Asínosva

16 julio, 2013 | 18:11

Parece ser que el ecosistema emprendedor está viviendo una época dorada: el gobierno considera lanzar ya su famosa “Ley de Emprendedores”, muchas grandes marcas están intentando subirse al carro promocionando a gritos forzados la bonanza de lanzarse por su cuenta y se inventan concursos cada semana para premiar a los más valientes y mejores proyectos de futuro. Asimismo, están despegando las redes de business angels, el segmento de capital riesgo orientado hacia la inversión en etapas iniciales nunca ha ido tan bien (número de actores y operaciones), se supone que algún día saldremos de la crisis (aunque cada trimestre se retrasa más la fecha), emprender sigue siendo una alternativa mucho más valida que quedarse en paro mirando la televisión en casa, lamentándose sobre la crisis, etc.

Vamos a ir un poco a contra-corriente: lejos de querer desanimar a los optimistas y atrevidos que saltan a la aventura, no voy a dedicar este post al por qué te la vas a pegar (otros lo han hecho, y con mucho criterio y razón), sino únicamente recordar una estadística: más del 90% de los proyectos/pymes no superarán los primeros 5 años de vida. Y esta, desgraciadamente, es la realidad. Con lo cual llegamos al objetivo de este artículo: ya que te puede llegar a pasar algún día, sería bueno reflexionar sobre el ¿cómo, por qué y cuándo decidir cerrar tu empresa si te toca?

Esta decisión es sin lugar a dudas una de las más dura en la vida de cualquier empresario, por una serie de razones:

- En primer lugar, va en contra de la propia naturaleza del emprendedor, que se caracteriza en el 99% de los casos por ser optimista

- Asimismo, para los que hemos logrado sobrevivir en estos tiempos muy revueltos, pensamos que solo nos podrá ir bien (o por lo menos mejor) cuando la economía general vuelva a crecer, con lo cual abandonar después de tantos esfuerzos es duro (y además podemos perder esta oportunidad de éxito a favor de un competidor nuestro que siga dispuesto a luchar)

- Seguimos preocupados por nuestro ego y el “qué dirán”. Todos tenemos miedo a fracasar y no nos han educado lo suficiente para saber que cualquier tropiezo se puede convertir en un paso más hacia el éxito

- Nuestra responsabilidad “social” resultaría muy tocada: parece que estamos fallando a los que confiaron en nosotros (equipo, clientes, proveedores, etc.) y que no hemos sabido ir hasta el final de nuestro proyecto

Y desgraciadamente, por estas y otras múltiples razones adicionales, muchos emprendedores no se atrevan a tomar esta decisión (siempre se postpone), y solo cuando la situación se ha convertido en irrevocable (haberlo perdido todo, sin mencionar los riesgos penales y responsabilidades que conlleva) no nos queda más remedio que echar la persiana.

Para remediarlo, vamos a intentar detectar varias de las señales que hacen que te deberías plantear la opción de reconocer que el negocio no ha ido tal y como lo esperabas, y por lo menos tendrías que darle una pensada al tema:

- ¿Sigues teniendo la misma fe en -tu proyecto, en ti mismo, en el compromiso de tu equipo para llevarlo a buen puerto bajo tu capacidad de liderazgo,- que en los primeros meses de tu aventura empresarial? ¿Disfrutas en tu día a día?

- Has invertido/gastado más de lo que pretendías inicialmente y las ventas/expectativas no se han cumplido (pierdes dinero mes a mes), y tienes ahora que jugarte una nueva inversión que puede peligrar mucho tu equilibrio financiero (aval, préstamo de familiares…)

-          ¿Sigues manteniendo el apoyo psicológico de tus amigos y familiares? ¿Te compensa todavía tanto sacrificio personal (tu vida familiar y social) a coste de un negocio que no despega (al final, nunca olvides que solo es un negocio)? ¿Cuál es el coste de esta oportunidad?

- Discrepas mucho con tus socios, no estáis alineados, algunos quieren abandonar el barco…

- ¿Si te tocase la lotería o una herencia, por ejemplo, lo volverías a invertir en tu propia compañía?

- ¿Has aprovechado al máximo toda tu red de contactos, has dedicado la mayor parte de tu tiempo en intentar vender tus servicios y buscar nuevos clientes, has agotado muchas opciones, pero aún así, no ha sido suficiente para conseguir los objetivos que te habías marcado?

- Tu nivel de gestión no ha mejorado y se limita a llevar las facturas a tu contable (piensa que el nunca te va a aconsejar a tiempo cerrar, ya que su papel se reduce a “picar números” y tampoco le pagas lo suficiente para que se atreviese a “perder” un cliente)

- Estas dispuesto a ponerte límites: ¿si no consigo esto en los próximos 2-3 meses, cerraré la empresa?

- Le das muchas vueltas a la cabeza: tienes ganas de un nuevo proyecto, otra forma de vivir, y no te atreves a volver a empezar…

Como bien sabes, cada proyecto es diferente, y por lo tanto es muy complicado generalizar y dar consejos. El único que siempre vale es el de la lógica pura y dura (y que se asimila en contabilidad al criterio de prudencia): si no te ha ido bien, te falta motivación, el mercado no te acompaña, las ventas tampoco, y no vez la luz al final del túnel, puede ser mejor retirarse a tiempo que esperar al derrumbe total.

¡No merece la pena alargar la agonía! Al igual que tomas decisiones a diario para llevar tu empresa, debes hacer lo mismo con un potencial cierre: detecta el problema, y si no hay remedio a corto plazo para revertir la situación, resuélvalo a tiempo. Lo mejor sería liquidar directamente (pagar todo y cerrar): despedir a los trabajadores, negociar con los proveedores, dar la cara con los clientes, afrontar tus obligaciones con la administración tributaria (si no tienes para pagarles, estas deudas te arruinarán tu vida futura ya que no “expiren”). Nunca olvides, es mucho mejor que la decisión venga de ti mismo (no escuches demasiado a los otros ya que cada uno tendrá una opinión distinta: algunos amigos/familiares te empujarán a tirar la toalla, otros en seguir adelante cuesta lo que cuesta, ¡y los últimos que dejes de jugar a ser emprendedor y que te busque un trabajo serio, y si es en una empresa pública, aún mejor!). Piensa que hacer un cierre ordenado es también una prueba de buena gestión, de profesionalidad, y de compromiso hacia los terceros (piensa que tu quiebra, si no la haces adecuadamente, puede tener consecuencias drásticas para otros… es el famoso efecto domino, así que intenta ser lo más profesional en esta dura etapa).

Desgraciadamente, la realidad es que casi todos acaban en concurso de acreedores, por no tomar la decisión en tiempo debido. Y esto conlleva más gastos (abogado y administrador concursal). Y aunque también del concurso se puede salir, la realidad es que casi todos van allí para enterrar sus compañías, olvidando que si son declarado culpables (como puede ocurrir con un concurso forzoso provocado por un acreedor), podrían responder con su patrimonio personal de las deudas! La gente tienda a olvidar que una empresa no es sólo suya, sino que conlleva una serie de obligaciones de cara a los terceros que forman parte de su día a día.

Así que ya sabes, aunque el componente psicológico es muy fuerte (duda de si mismo, desilusión, dinero perdido…), aprovecha el verano para plantearte lo realmente importante en la vida, y si te toca dejarlo, no te preocupes, habrás perdido una batalla, pero la guerra continúa, y es mejor volver a ataque con otros proyectos más rentables, y con una energía y motivación recuperada.

09 mayo, 2013 | 13:23

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Hace ya varias semanas que ha salido a la venta ¡Sí, Puedes!, el tercer libro de Alejandro Suárez Sánchez-Ocaña, autor de reconocido prestigio que ya triunfo con sus 2 obras precedentes: Ha llegado la hora de montar tu empresa y Desnudando a Google.

Creo poder afirmar que se trata sin duda de su obra maestra. En ella, parte de la primicia de que el tema de la motivación es un factor imprescindible para iniciar cualquier proyecto de cambio. Dicho esto, no surge por arte de magia, sino que hay una serie de aspectos y circunstancias que te permiten hacerla aparecer, sentirla y sostenerla. Lejos de encerrarse en el viejo cliché de “con entusiasmo todo es posible”, el autor comparte una mezcla de claves, ideas, historias personales, y nos invita ala reflexión.

Compuesto por 40 píldoras estimulantes, que empiezan con una citación célebre y acaban con un tuit a modo de resumen, el libro va destinado a aquellas personas inquietas que pretenden dar un cambio a su vida profesional y lograr las metas que se hayan fijado. Con un estilo muy personal y lleno de humor, este libro te ayudará a superar las adversidades del contexto actual, donde parece que la morosidad, el victimismo y la fatalidad se han convertido en una filosofía barata para muchos. Ya verás que estas píldoras serán el chute de motivación que tantos necesitamos, y además te ayudarán, entre otros, a no darte nunca por vencido, mantener la ilusión, evitar la inacción y la parálisis, salir de tu zona de confort (¡o no confort!).

Te adelanto algunas de las perlas del libro, aunque puedes ver más en la web de ¡Si, Puedes!, donde incluso podrás disfrutar de un par de píldoras completas:

“Tu posible talento e inspiración son absolutamente inútiles si no enlazan con una acción”

“Sin retos no hay respuestas. Sin respuestas no hay soluciones. Y sin soluciones no hay creatividad””

“La falta de acción por indecisión es el gran cáncer de la sociedad actual”

“La forma correcta de afrontar un problema no es preocuparte por él, sino ocuparte de él”

Consejos de un servidor: si estás muy deprimido con tu vida y necesitas un cambio urgente, lee este libro de un golpe y verás como a las 2 horas tendrás ganas de comerte el mundo, es mejor que un chute de adrenalina. Y si no, haz como yo, léete 1 o 2 píldoras cada mañana antes de ir a trabajar y verás como piensas positivamente durante todo el día y resolver los marrones cotidianos te parecerá pan comido.

03 enero, 2013 | 20:33

Todos pensábamos que el 2012 iba a ser el año de los Emprendedores, o por lo menos eso nos quisieron hacer creer desde el Gobierno: nos prometieron una ley para nosotros, que nunca vio la luz; intentaron hacer una reforma laboral, que se quedó más que escasa; nos pusieron más trabas: IVA más alto, aumento de los costes de la Seguridad Social, supresión de las bonificaciones a la contratación, etc.

La realidad fue otra… gracias por la desilusión y el engaño.

Aún así, muchos empresarios siguen allí, peleando a diario para hacer crecer sus negocios, contratar nuevos talentos, exportar sus productos e intentar innovar al máximo para no tirar la toalla y salvar sus empresas

Año nuevo, deseos renovados: puede parecer muy cándido, pero sigo pensando que solo los emprendedores, la creación de start-ups y la consolidación de nuestro tejido empresarial pueden salvar a España de la crisis. Y para ello, sigo “confiando” en que algún día, habrá un político que nos hará caso de verdad y que empezará a mover medidas de apoyo real para que vuelva a fluir el crédito a las pymes, para que sea más fácil lanzarse por su cuenta, para que dejen de inventarse cada día más trabas que dificultan nuestros aprendizajes, y que se actúe de manera coordinada para fomentar un real ecosistema emprendedor en España.

La parte privada no para de intentarlo, cada vez hay más actores intentando luchar para ayudar a otros a emprender (movimientos, incubadoras, fondos, asociaciones, etc.) y solo nos queda rezar para que nuestros políticos ¡se den cuenta de una vez!

En este sentido, nosotros somos uno de estos actores que intenta aportar un granito de arena para fomentar el espíritu emprendedor, promover el desarrollo de las pymes y microempresas, e impulsar su competitividad y continuidad. Los días 12 y 13 de febrero volverán a ser unas fechas de referencia para los emprendedores y pymes de nuestro país: el Palacio de Deportes de la Comunidad de Madrid acogerá la IV edición del Salón MiEmpresa, el principal evento del sector en España, que el pasado año contó con más de 12.500 visitantes.

Nuestro objetivo principal es continuar ayudando a emprendedores y pymes a obtener soluciones y recursos para sus negocios, sin duda los más castigados por la crisis económica que vivimos desde hace años. De ahí el lema elegido para el evento de este año: “Alcanza tu meta”, ya que el fin del Salón MiEmpresa es que todos aquellos emprendedores, y pequeños y medianos empresarios consigan su meta de crear o mantener sus empresas. Pretendemos ser el faro que permita alumbrar todos aquellos recursos, ayudas y soluciones que necesitan las pymes.

Un año más, el encuentro estará patrocinado por Vodafone. Además, contará con el co-patrocinio de Iberia Plus Empresas, y la colaboración especial y el respaldo de MasterCard, así como con el apoyo de Madrid Emprende, la agencia de desarrollo económico del Ayuntamiento de Madrid.

Trataremos de aportar soluciones y recursos en todos los ámbitos posibles de la vida de una pyme, ya sea para su creación, consolidación, crecimiento, franquicia, internacionalización o adaptación a las nuevas tecnologías de la información y la comunicación. Para ello, contará con hasta 10 salas temáticas en paralelo. En total, más de 250 conferenciantes de reconocido prestigio compartirán su know-how con el público, que también tendrá a su disposición los espacios de consultoría de más de 80 entidades privadas y públicas.

Para las start-ups, buena noticia: se volverá a celebrar el concurso “Elevator Pitch”, que permite que varios proyectos y start-ups de ámbito tecnológico puedan tener la oportunidad de una presentación rápida a inversores, business angels y empresas de capital riesgo que podrían convertirse en sus futuros inversores. Al igual que el año pasado, el ganador del concurso obtendrá un premio de 3.000 euros por cortesía de MasterCard.

En fin, un evento imprescindible para aquellos que ya tienen o aspiran a tener una empresa.

Un año más, gracias a CincoDías por ser uno de los medios oficiales del Salón MiEmpresa.

19 noviembre, 2012 | 11:09

Llegado a un cierto tamaño, una empresa tiene varias opciones para mantener su crecimiento: desarrollarse internacionalmente mediante la apertura de nuevos mercados, diversificar con nuevos productos, comprar competidores para ganar cuota de mercado, etc.

Siguiendo este razonamiento obvio, varias optan también para crear joint-venture con el fin de lanzar nuevos productos, creando nuevas sinergias de negocios, y desde hace unas décadas numerosas grandes compañías han desarrollado una actividad llamada CVC “Corporate Venture Capital” (ojo, es distinto del Corporate Venturing, que consiste en crear nuevos negocios dentro de una corporación establecida, en general que surgen de un departamento de I+D+i). El CVC se materializa generalmente lanzando un fondo (o destinando un % de sus beneficios anuales) que invertirá en start-ups externas a la matriz, que le puede ayudar a obtener nuevos ventajas competitivas. Existen muchas variantes en cuanto a la estrategia de inversión: algunos grupos lo hacen puramente con una estrategia financiera para rentabilizar al máximo sus excedentes de cash, otros por diversificación, para buscar sinergias obvias, para posicionarse en nuevos nichos de mercados, etc.

Los sectores más habituales donde han surgido la gran mayoría de los CVC son la salud y biotecnología (Air Liquide, Biogen Iden, GlaxoSmithKline, Roche, Siemens…), compañías de software e informática (Dell, Google, IBM, Microsoft…), telecomunicaciones (Deutsche Telekom, Korea Telecom, Orante, y más recientemente Telefónica), media (Bertelsmann, IDG, Naspers…), energía (General Electric, Saint Gobain, y en España Repsol por ejemplo), y algunos en el sector de transporte y logística, o en el mundo de la consultoría (Bain, Everis...). Dejo de lado el sector financiero, dado que la implicación de los bancos, aseguradoras, fondos de pensiones, etc. son la esencia misma de la creación del mundo de capital riesgo.

En los últimos meses, han aparecido algunas operaciones que pueden haber sorprendido al público general, pero que analizándolas tienen todo el sentido del mundo en cuanto a sinergias, como pueden ser la apuesta de Starbucks por el pago por móvil (inversión de $25M en la plataforma Square, que permitirá, entre otras cosas, a la start-up que su sistema de pago sea utilizada en más de 7.000 establecimientos de la cadena en EE.UU.), o la entrada de Coca-Cola con unos $10M en Spotify (todos conocemos su vinculación al mundo de la música).

François Derbaix, emprendedor (Toprural, Rentalia) y conocido business angel, quien se encontró recientemente con algunas start-ups que por culpa de tener un socio industrial en su accionariado probablemente no consiguen financiación adicional, publicó un tweet que decía: “No dejes que una empresa de tu sector (o de un sector afín) invierta en tu start-up: estarás casado y hará de espanta-compradores”. Cierto es que los pocos caracteres de twitter no te permiten profundizar en el razonamiento, y empezamos a debatir entre nosotros sobre el tema. De allí surgió la idea de prolongar el debate con 2 posts para reflejar ambos puntos de  vistas, aquí tienes el suyo: ¿Por qué no dejar entrar un socio del sector en tu capital?

Si bien comparto y entiendo sus preocupaciones, que giran en torno a la independencia del emprendedor, a poder desarrollar tu propia estrategia, y sobre todo a la generación de valor desde un punto de vista financiero del proyecto (que en la mayoría de los casos se traduce por la venta de la compañía), creo que existen unos cuantos matices que hacen que la entrada a un socio industrial en muchos casos puede ser una de las mejores opciones para una start-up, y aquí expongo algunas:

-          Si estás buscando inversión, el sector de capital riesgo en España es algo escaso (suelo decir que sobran inversores y faltan buenos proyectos, pero en este caso vamos a imaginar que tu proyecto no encaja en sus estrategias de inversión por X razones), mientras que existen centenares de compañías industriales (posibles partners, clientes, proveedores…) que podrían estar interesadas.

-          El horizonte de inversión: si te casas con un fondo de capital riesgo, él querrá vender su participación en un plazo de 4-5 años, y dispone mediante el pacto de socios de condiciones (derecho de arrastre) para obligarte a ceder también tu participación… Hay muchos emprendedores que preferían seguir creciendo con su compañía, manteniendo su control, o simplemente porque su compañía necesita un plazo de madurez más largo para realmente alcanzar todo su potencial.

-          No todos los emprendedores somos “excelentes” en todos los campos o tenemos la madurez suficiente para hacer crecer de manera exponencial nuestra compañía, y lo más lógico en una start-up es que el equipo fundador tenga unas ciertas carencias (falta de experiencia previa en la internacionalización de un proyecto, no estar al día de las últimas tecnologías o potenciales competidores que se están cociendo en la otra punta del mundo, etc.). Gozar de la experiencia, del know-how y respaldo de un socio industrial nos puede ayudar a paliar muchas de estas deficiencias, y sentirnos apoyados realmente en nuestro viaje empresarial.

-          “El abre-puertas”: un business angel o fondo de capital riesgo, por muy “smart” que esté, nunca podrá ayudarte tanto como un socio industrial (pocos por ejemplo te podrán facilitar información de un mercado en la otra punta del mundo, no tienen redes de proveedores/clientes que te puedan servir, les será más complicado conseguirte una reunión con tal director de una multinacional en el extranjero, etc.)

-          Las sinergias: el socio industrial puede estar interesado en tu tecnología, producto o servicio, y ser uno de los early-adopter, lo que te permitirá gozar de una buena referencia como cliente, y así ayudarte a conseguir otros. Tiene acuerdos comerciales, redes de distribución, condiciones negociadas con proveedores, y un largo etc. que te podrán ser muy útiles a la hora de lanzarte.

A nivel anecdótico, os contaré que cuando lanzamos nuestra compañía Creaventure hace algunos años, con el fin de montar el Salón MiEmpresa, decidimos hacer una pequeña ronda de financiación (muy modesta dado que el proyecto no necesitaba mucho cash, y más bien con el fin de sentirnos respaldados por profesionales del sector), y a la hora de optar a proponerlo a business angels “financieros” o a un perfil de inversor privado más ligado al de “socios industriales” (dado el tamaño, no tenía ningún sentido ir a un fondo de capital riesgo), optamos para ir a algunos dueños de compañías que conocíamos, que nos iban a aportar además de las pocas decenas de miles de euros que queríamos, lo que más nos faltaba (entradas en grandes cuentas -dando entrada por ejemplo al fundador de una de las grandes agencias de publicidad de este país-, know-how en logística, tecnología y montaje de grandes eventos -el dueño de una de las mayores empresas de material audiovisual y decorados de este país, que se convirtió como era lógico de esperar, en proveedor de muchos productos necesarios para el Salón, y además con condiciones de pago muy preferentes, cosa indispensable a la hora de lanzar un proyecto, y algunos otros socios estratégicos-).

En resumen, aunque si pueden existir inconvenientes a la hora de ceder un % de su start-up a un socio industrial (pérdida de “independencia”, dificultad para la salida… pero que como todo en la vida, se pueden solucionar negociando con el mayor rigor posible desde su entrada las reglas del juego), existen unas cuantas ventajas por lo que te puede aportar (conocimientos, negocio -comercialización, subcontratación, red de distribución-, infraestructuras, apoyo internacional…).

¿Y tú, qué opinas? ¿Te plantarías dar entrada a un socio industrial? ¿Lo ves como una alternativa positiva y distinta a las más clásicas (business angel, fondo) a la hora de levantar tu ronda de inversión?

 

02 octubre, 2012 | 12:43

Lo reconozco, soy el primero en criticar al gobierno actual por su política hacia los emprendedores y las pymes. Y si lo hago, es porque justamente creo que todos nos sentimos frustrados, ya que tras 8 años del gobierno anterior que llevó a España al borde de la quiebra, pensábamos que con este iba a ser algo diferente, o por lo menos esto es lo que nos habían prometido durante la campaña. Tras el post que escribí hace varias semanas, “nos prometieron 100 días", ya nos hemos dado cuenta en la última intervención pública de nuestros políticos que ya no habrá definitivamente ninguna Ley de Emprendedores (ahora hablan de un “plan” con varias medidas para el año próximo), que la rebaja de la Seguridad Social que anunciaron también durante el verano no verá la luz en 2013, y un largo etc. que nos hace desesperar cada día más… y desconfiar de la clase política de nuestro país.

Sin embargo, ya que es muy fácil criticar a nivel macro, también hay que reconocer la gran labor hecha a nivel local por muchos profesionales del sector público. En efecto, muchas agencias de desarrollo local, a pesar de la situación económica, han decidido desde hace años apoyar con medidas reales a los emprendedores y están jugando un papel fundamental en el acompañamiento de estos futuros empresarios. Ejemplos existen a lo largo del país (desde Cataluña con Acc10, el País Vasco con SPRI, o Andalucía Emprende en Andalucía), pero me voy a centrar en la Agencia Madrid Emprende, que es la que mejor conozco. 

Desde hace años, Madrid Emprende ha apostado por fomentar la natalidad empresarial como política anti-crisis. La demanda de sus servicios conoció un boom el año pasado, atendiendo a más de 21.000 emprendedores o aspirantes a serlo, prueba que cada vez se recurre más al autoempleo cómo vía de escape de la crisis. 

Además de los éxitos cosechos de su actividad tradicional (una red de XX viveros que han permitido a XX emprendedores gozar de unas instalaciones modernas a un precio muy económico para lanzarse; …) ha lanzado este año una serie de iniciativas novedosas, varias de ellas anticipándose a los problemas que esperábamos salvar gracias a la Ley de Emprendedores (que no verá la luz a nivel nacional según hemos sabido):

- Respondiendo a la queja habitual de los autónomos de la dificultad de pagar una cuota de 250 euros al mes para darte de alta, decidieron incentivar a los menores de 30 años que se den de alta en el RETA, reembolsándoles el 50% de las cuotas a la SS.SS. durante los primeros 18 meses.

- Para atraer al talento extranjero, lanzaron el “Madrid International Lab”, albergando en un antiguo laboratorio municipal (C/ Bailén) a empresas extranjeras para facilitar un “soft landing” en nuestro país, y creando un espacio de coworking destinado a emprendedores internacionales.

- Mientras el gobierno subía el IVA reducido del sector cultural, Madrid Emprende crea una “Zona Franca” para empresas de las industrias culturales y creativas del barrio de Las Cortes, reembolsándoles durante 2 años varios tributos municipales.

- La financiación sigue siendo uno de los principales problemas para las start-ups. Para apoyar el nacimiento y desarrollo de empresas innovadoras o de base tecnológica radicadas en Madrid, lanzaron un nuevo instrumento financiero bautizado como “Madrid Emprende Seed Capital”. Cuenta con €8M, y se invertirá un ticket de €100k por empresa, co-invirtiendo al lado de prestigiosos business angels y fondos de capital riesgo.

- “Last, but not least”, tienen previsto poner en marcha antes de final del año una Ventanilla Única Virtual, que permitirá realizar todos los trámites necesarios para constituir una empresa a través de Internet (¿por fin llegará la simplificación burocrática?).

En conclusión, se puede observar que en un momento en que las administraciones están reduciendo o eliminando programas públicos, Madrid Emprende no solo ha mantenido las actuaciones que venía desarrollando, sino que ha puesto en marcha otras muchas nuevas  en los últimos meses, algunas muy pioneras en nuestro país, y que esperamos sinceramente sean tomada de ejemplo para expandirlas a nivel nacional.

No todo es negativo en el mundo político español, y de vez en cuando sabe bien escribir este tipo de artículos para demostrar que existen muchos profesionales públicos que intentan, con su alcance, poner un granito de arena para que salgamos de la crisis.

 

08 junio, 2012 | 17:40

Por tercer año consecutivo y tras un estudio exhaustivo de numerosas empresas de este país (sus inquietudes, expectativas, etc.), Sage nos ofrece la "Radiografía de la Pyme 2012".
Para realizar este estudio se han basado fundamentalmente en tres bloques:

- El comportamiento de los autónomos y las pymes en 2011
- El uso de las nuevas tecnologías y su aplicación al negocio como vía de crecimiento y relación con clientes
- Las previsiones para 2012

El resultado nos ofrece una completa visión sobre las pymes españolas en cuanto a sus demandas, opiniones sobre el entorno socioeconómico y la Administración Pública, el papel de las TIC y las perspectivas de crecimiento de negocio para los próximos años.
En el vídeo que os dejamos a continuación podéis ver las principales conclusiones del estudio:

 

 

imagen de Ana B. Nieto

Blog por Ana B. Nieto Licenciada en derecho por la UCM y periodista, vive y trabaja en Nueva York desde 2002. Antes de llegar a Cinco Días en Madrid trabajó en la edición valenciana de El País y durante varios meses en Indonesia y Tailandia. Además de Madrid ha vivido en casi todas las provincias andaluzas, Ecuador y Amsterdam donde completó estudios universitarios.

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