Sobre el autor

Sébastien (@sebchartier) Emprendedor y experto en corporate finance. Ha trabajado en varias Start-Ups, firmas de capital riesgo y consultoras (IPEN, BusinessAngels.com, Campbell Lutyens, Minerva Capital…). En los últimos 10 años, ha fundado media-docena de compañías, entre ellas CreaCapital, Capital & Corporate, Creaventure, y lanzado varios eventos como CapCorp o Salón MiEmpresa (www.salonmiempresa.com)

Sobre el autor

Candice (@candicelaporte) Especialista en comunicación, marketing & eventos. Ha desarrollado su trayectoria profesional en compañías como EuroRSCG y Publicis y su faceta de emprendedora en firmas como Capital & Corporate y Creaventure. Ha participado en el lanzamiento de numerosos eventos y conferencias en los últimos años (CapCorp, Salón Miempresa, FortyUnder40, Venta Privada sector Lujo…).

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El papel de la tecnología, la innovación y la digitalización irrumpen cada día más en todos los ámbitos de nuestras vidas.

La investigación ha demostrado que los emprendedores y las empresas tecnológicas o start-ups, que son un conjunto importante de ellas, son una fuente importante de empleo, de crecimiento de la productividad y de la innovación. Este crecimiento, no afecta sólo a desarrolladores y empresas tecnológicas muy técnicas, sino que se extiende a todos los sectores, ámbitos de la economía y regiones del país. De aquí nace, en parte, la importancia de seguir apoyando a las start-ups. 

En este sentido, podemos seguir siendo meros espectadores de las medidas que propone el gobierno (realmente, ¿nos vale la “Ley de Emprendedores”?), o tomar la iniciativa y seguir el ejemplo de países vecinos como Reino Unido, siendo partícipes en la proposición de mejoras para el futuro de nuestra economía.

 

Manifiesto de las Start-ups

 

Hace poco más de un mes, más de 200 líderes de start-ups e inversores de Reino Unido unían sus ganas de avanzar en pro de la innovación y del avance del ecosistema empresarial en su país.

De esta forma, nace el Manifiesto de las Start-ups, elaborado por Coadec, fruto de una necesidad que se ha plasmado en el papel y en el mundo digital y que transmite directamente a su gobierno, una serie de medidas consensuadas para ayudar a quienes ocupen el gobierno al término de las elecciones que tendrán lugar en menos de 8 meses.

Antes de pensar en lo que debería cambiar, dicen desde este manifiesto, hay que resaltar que Reino Unido tiene un gran potencial de start-ups, pero pese a esto, a los múltiples avances tecnológicos y la considerable reducción del coste de lanzamiento de un producto digital, existen muchas medidas políticas en las que avanzar y que el gobierno no debería pasar por alto para el buen funcionamiento de la floreciente economía digital que alberga el país y que ha dado lugar al desplome de la barrera de acceso, creándose una oleada de microempresas. 

En España, si bien escuchamos múltiples discursos a favor de los emprendedores, llevados a la práctica nos encontramos con que, en general, las start-ups tienen muy pocos incentivos. Veo iniciativas como ésta de países vecinos y me pregunto si sería conveniente seguir su ejemplo, ayudar desde dentro al gobierno, centrar conocimiento y llevarlo hasta ellos para que las medidas que se estudien llevar a cabo sean realmente necesarias y válidas desde el punto de vista práctico. Puede parecer irónico o utopista, pero muchos fuimos consultados a la hora de definir la Ley de Emprendedores, y la verdad es que el resultado quedó muy lejos de lo que aspirábamos. A lo mejor es hora de tomar la iniciativa…

 

Medidas de mejora para las start-ups

 

Son 24 las medidas que las start-ups participantes han contemplado en el manifiesto de nuestro vecino británico. Englobadas en 5 grandes bloques podemos encontrar: 

- Mejorar el acceso a la financiación:

Los empresarios necesitan financiación con el fin de fundar y hacer crecer nuevas empresas. Mientras los costes de lanzamiento de una start-up han caído significativamente, el acceso a la financiación sigue siendo un problema importante para los arranques. Los fundadores encuestados por Coadec lo clasificaron como uno de los mayores problemas que enfrentan.

- Mejorar el acceso al talento:

Desde 2010 el número de estudiantes no comunitarios que entran en Universidades del Reino Unido para estudiar estudios de computación ha caído en un 38%. Por ello piden medidas de apoyo tanto para la atracción de talento extranjero al Reino Unido, como para incentivar a las nuevas empresas digitales a capacitar a alumnos y profesorado, así como otros incentivos que animen al talento a permanecer en el Reino Unido (el famoso Visa para Emprendedor).

- Construir una infraestructura digital de acceso universal e incrementar la oferta de espacios asequibles para oficinas:

Corresponde al gobierno asegurar que la infraestructura nacional se mantenga al día con la demanda. Para ello, se solicita la inclusión de unas normas reguladoras, que aseguren suficiente competencia, y el uso de fondos públicos para ofrecer infraestructura donde el mercado no lo haga.

- Actualización de las leyes y regulaciones al Siglo XXI:

El gobierno debe adecuar las leyes de apoyo a la innovación disruptiva, dejando claro que el papel del Estado es fomentar la innovación y la competencia, con la mínima burocracia necesaria. 

- Uso de un gobierno digital para desbloquear la innovación:

Solicitan al próximo gobierno que siga persiguiendo la digitalización de transacciones gubernamentales. Esto creará muchas nuevas oportunidades para innovación mediante nuevas empresas tecnológicas.

 

Resumen de medidas que, aunque no son nada especialmente innovadoras, de la misma manera podrían solicitarse en España. Un país con gran potencial de emprendedores y un ecosistema de start-ups tecnológicas que no tienen un fácil acceso a la financiación, donde encontramos grandes talentos que se nos escapan por la dificultad de sacar adelante un proyecto sin medidas políticas que les beneficien y donde la innovación se queda, como está demostrado, en un segundo plano.

 

¿Ha llegado la hora de quejarse menos…y tomar la iniciativa?

12 mayo, 2014 | 16:25

El cortoplacismo del inversor queda opuesto al espíritu soñador del emprendedor. Esto último lo pudimos comprobar la semana pasada, en un desayuno organizado por Creaventure y MasterCard España, donde se pudo realizar un following de los proyectos presentados en la pasada edición del concurso Elevator Pitch del Salón MiEmpresa.

Finalizado este encuentro, surgen conclusiones que ayudan a entender por qué es complicado que emprendedores e inversores completen el puzle perfectamente. Por un lado, encontramos una mentalidad soñadora, con ilusión de sacar adelante su proyecto y, por otro,  unas ganas inmensas, no sólo de invertir sino de encontrar proyectos que realmente merezcan la pena. Ambos grupos pusieron en común los errores que, bajo su punto de vista, cometen los otros a la hora de cerrar un acuerdo entre inversores y emprendedores.

Errores del emprendedor desde el punto de vista inversor

Desde el punto de vista del inversor, al emprendedor le falta atar demasiados cabos sueltos en sus proyectos, antes de que pueda levantar su interés para invertir en el proyecto. Los inversores buscan, sobretodo, un proyecto validado, y quién mejor que el mercado para hacerlo. Alcanzar un número de usuarios y ventas, el concepto de monetización del proyecto desde un primer momento y un análisis en profundidad de su capacidad de escalabilidad, son algunos de los pasos que el inversor recomienda al emprendedor antes de iniciar las diferentes rondas de inversión.

El valor de una idea no es tan alto como creen los emprendedores, para un inversor el valor más buscado es la capacidad de ejecución y el talento global del equipo. Aquí reside una de las necesidades que los inversores echan en falta, que todos los integrantes compartan un modo de trabajar, una implicación total y una diversificación que permitan crear un buen equipo.

Los inversores presentes destacaban la existencia de un  gran número de emprendedores más preocupados por su marca personal, que en el fomento de una visión puramente empresarial, que les permita conocer realmente si su proyecto tendrá recorrido y su empresa será realmente rentable.

Errores del inversor desde el punto de vista emprendedor

Por su parte, los emprendedores no dejaron atrás la oportunidad de expresar sus necesidades ante los inversores a la hora de presentarles un proyecto.

Entre las conclusiones expresadas por emprendedores españoles, encontramos una visión cortoplacista sobre los inversores, dado que según expresan buscan una rentabilidad casi inmediata o incluso un exit del proyecto, sin proponerse mantener una financiación a la vez que las compañías crecen en volumen.

Asimismo, echan en falta una generación de “inversores emprendedores” que rescaten su antigua esencia y apuesten por la creación de créditos flexibles y financiación de proyectos, donde prime el crecimiento global frente al beneficio inmediato que comentábamos anteriormente. No menos importante consideran la falta de rondas de inversión más “valientes”, que permitan lanzar sus compañías de forma segura, sin tener que seguir buscando permanentemente financiación.

Los emprendedores destacan como negativo la posición defensiva de algunos inversores frente al camino elegido por los fundadores y en base al contrato firmado tras su aporte de capital, puesto que legalmente puede desvirtuar el proyecto o incluso adueñarse de él.  De la misma forma, expresaron que algunos inversores se preocupan más por disolver la unión con el proyecto para recuperar su inversión que por la aportación de valor a la compañía cuando ésta atraviesa momentos difíciles.

De los errores se aprende

Esta puesta en conocimiento de los fallos de ambos bandos, pretende fomentar la creación de empresas más viables, con capacidad de supervivencia y crecimiento, que permita a su vez generar beneficios a los inversores que un día pusieron su granito de arena para levantar los proyectos.

Como hemos comentado muchas otras veces, de los errores se aprende y esperamos que éstos puedan hacer que algún día congenie la relación entre inversores que aporten algo más que dinero a proyectos emprendedores con visión empresarial y ventas probadas.

 

24 septiembre, 2013 | 16:03

La corrupción se define como la manipulación de bienes públicos en beneficio propio y en perjuicio del conjunto de la ciudadanía a la que debían servir y/o beneficiar. Generalmente asociada a la “política”, ha sido una constante en nuestro país, pervirtiéndose el sistema democrático y debilitándose la confianza de la sociedad en nuestros representantes públicos. Sobre esta introducción, hay poco que decir, la corrupción ocupa las portadas de cada uno de nuestros periódicos a diario, y lo que sí está claro es que en la época de crisis en la que vivimos, nos indignamos cada vez más de todos estos escándalos.

Desgraciadamente, esta realidad nos hace menospreciar a cualquier funcionario, sospechar de su honestidad, y generalizar a este colectivo, que como en toda la sociedad, cuenta con personas deshonestas y muchos profesionales como la copa de un pino. ¿Pero, y si el problema no era este -o sea exclusivamente relacionado a lo “político”-, sino mucho más profundo, incrustado en las propias raíces de nuestra sociedad? Al final, en una democracia, ¿no tenemos los políticos que nos merecemos?

Y si hago esta reflexión, es porque estoy harto de ver cómo nuestra economía está llena de “delincuentes”, a todos los niveles, y que nos impide salir de la crisis de manera más rápida, y cambiar la imagen de España a nivel internacional.

Me gustaría, para ilustrar, contar una anécdota que nos ocurrió la semana pasada. Llevamos meses buscando un local para una marca europea que desea introducirse en nuestro país, y por lo tanto crear valor: cuenta con un presupuesto relativamente importante para invertir, debería generar una decena de puestos de trabajo a muy corto plazo, y además no pretende hacer ningún montaje fiscal innovador, o sea que incluso pagaría impuestos aquí (suena irónico, pero últimamente es muy raro ver compañías así). Tras haber encontrado el local perfecto, unas cuantas visitas (incluso con arquitecto para reformarlo), resulta que el propietario, con el aval de la propia agencia (que por supuesto, nos explicó que sus honorarios irían sobre el valor real del alquiler), nos explica que el alquiler demandado tendría que ser pagado en un 20% en “A”, y nada menos que un 80% en “B”. No hace falta ni explicar la reacción de la multinacional: indignación, negación por supuesto a ceder a estos chanchullos, y replanteamiento de si realmente le interesa entrar en España, soltando la broma de siempre: ¿Spain is different?

Contando lo sucedido en una cena con amigos este fin de semana, todos empezaron a relatar sus propias historietas: que si uno hizo una obra el fin de semana anterior y cuando pidió una factura le explicaron que esto no se hacía dado que si no tendría que cobrarles más por el tema del IVA, otra nos contó que un directivo de una de las compañías del IBEX le había dicho que estaría encantado de firmar el contrato que le proponía cuando recibiera el último “Montblanc modelo XX” que el cliente le debería mandar a su casa (y poniendo todo en un mail, como si fuera práctica habitual), otro que daba formación en una multinacional que tenía que “sobre-facturar” su prestación para después dar una comisión del 30% a la mujer del directivo que le había dado el contrato, y un sinfín de ejemplos así que te ponen la piel de gallina.

Somos los primeros, -los ciudadanos-, con derecho a indignarnos de nuestros políticos corruptos… y mientras tanto somos cómplices cotidianos de este tipo de práctica. Vivimos en un país donde la corrupción, los sobres, los chanchullos y el dinero B esta presentes en todas partes: la imagen de los empresarios está por los suelos (no hace falta más que mirar dentro de las propias asociaciones del sector los escándalos de los últimos años, y la mala gestión que se deriva), la del colectivo autónomo igual (algunos justificándose que para sobrevivir, se ven obligados a hacer trampas a Hacienda o a la Seguridad Social), la de los sindicatos que deriven subvenciones para pagar sus mariscadas, y también la de nuestros directivos o empleados que por intentar sacarse algún dinero extra, “extorsionan”, “defraudan” o incluso juegan con la ley sin ser imputados (El siguiente artículo, publicado el 24 de Septiembre, ponía de manifiesto como un auxiliar administrativo cobró €6M en comisiones sin cometer fraude, culpando casi a la empresa por la falta de control!!).

Parece ser que el problema es mucho más grave de lo que pensamos todos… Los políticos son solo la punta visible del iceberg, y solo juntos, podemos cambiar las cosas y levantar el país. Cuántas empresas han tenido que cerrar por ser precisamente “honestas” y no poder competir con otras que se saltan la ley, cuantas oportunidades de negocios perdemos por falta de credibilidad de la marca España, cuantas excusas tenemos que aguantar de gente que te explica que no llega a fin de mes y que por lo tanto les parece normal cobrar el paro de manera injustificada trabajando en B e impidiendo que tengamos más medidas para apoyar a los que realmente lo necesitan.

Las crisis son muy duras, y a veces hacen resaltar el peor comportamiento en cada uno de nosotros (egoísmo, individualismo, e incluso deshonestidad). Si queremos cambiar y salir adelante, deberíamos empezar por hacerlo desde la base y pensando en el bien de todos, y condenar cualquiera de estas prácticas. Solo así podremos dejar de quejarnos de la situación en la cual nos encontramos y avanzar. Mientras tanto… #Asínosva

16 julio, 2013 | 18:11

Parece ser que el ecosistema emprendedor está viviendo una época dorada: el gobierno considera lanzar ya su famosa “Ley de Emprendedores”, muchas grandes marcas están intentando subirse al carro promocionando a gritos forzados la bonanza de lanzarse por su cuenta y se inventan concursos cada semana para premiar a los más valientes y mejores proyectos de futuro. Asimismo, están despegando las redes de business angels, el segmento de capital riesgo orientado hacia la inversión en etapas iniciales nunca ha ido tan bien (número de actores y operaciones), se supone que algún día saldremos de la crisis (aunque cada trimestre se retrasa más la fecha), emprender sigue siendo una alternativa mucho más valida que quedarse en paro mirando la televisión en casa, lamentándose sobre la crisis, etc.

Vamos a ir un poco a contra-corriente: lejos de querer desanimar a los optimistas y atrevidos que saltan a la aventura, no voy a dedicar este post al por qué te la vas a pegar (otros lo han hecho, y con mucho criterio y razón), sino únicamente recordar una estadística: más del 90% de los proyectos/pymes no superarán los primeros 5 años de vida. Y esta, desgraciadamente, es la realidad. Con lo cual llegamos al objetivo de este artículo: ya que te puede llegar a pasar algún día, sería bueno reflexionar sobre el ¿cómo, por qué y cuándo decidir cerrar tu empresa si te toca?

Esta decisión es sin lugar a dudas una de las más dura en la vida de cualquier empresario, por una serie de razones:

- En primer lugar, va en contra de la propia naturaleza del emprendedor, que se caracteriza en el 99% de los casos por ser optimista

- Asimismo, para los que hemos logrado sobrevivir en estos tiempos muy revueltos, pensamos que solo nos podrá ir bien (o por lo menos mejor) cuando la economía general vuelva a crecer, con lo cual abandonar después de tantos esfuerzos es duro (y además podemos perder esta oportunidad de éxito a favor de un competidor nuestro que siga dispuesto a luchar)

- Seguimos preocupados por nuestro ego y el “qué dirán”. Todos tenemos miedo a fracasar y no nos han educado lo suficiente para saber que cualquier tropiezo se puede convertir en un paso más hacia el éxito

- Nuestra responsabilidad “social” resultaría muy tocada: parece que estamos fallando a los que confiaron en nosotros (equipo, clientes, proveedores, etc.) y que no hemos sabido ir hasta el final de nuestro proyecto

Y desgraciadamente, por estas y otras múltiples razones adicionales, muchos emprendedores no se atrevan a tomar esta decisión (siempre se postpone), y solo cuando la situación se ha convertido en irrevocable (haberlo perdido todo, sin mencionar los riesgos penales y responsabilidades que conlleva) no nos queda más remedio que echar la persiana.

Para remediarlo, vamos a intentar detectar varias de las señales que hacen que te deberías plantear la opción de reconocer que el negocio no ha ido tal y como lo esperabas, y por lo menos tendrías que darle una pensada al tema:

- ¿Sigues teniendo la misma fe en -tu proyecto, en ti mismo, en el compromiso de tu equipo para llevarlo a buen puerto bajo tu capacidad de liderazgo,- que en los primeros meses de tu aventura empresarial? ¿Disfrutas en tu día a día?

- Has invertido/gastado más de lo que pretendías inicialmente y las ventas/expectativas no se han cumplido (pierdes dinero mes a mes), y tienes ahora que jugarte una nueva inversión que puede peligrar mucho tu equilibrio financiero (aval, préstamo de familiares…)

-          ¿Sigues manteniendo el apoyo psicológico de tus amigos y familiares? ¿Te compensa todavía tanto sacrificio personal (tu vida familiar y social) a coste de un negocio que no despega (al final, nunca olvides que solo es un negocio)? ¿Cuál es el coste de esta oportunidad?

- Discrepas mucho con tus socios, no estáis alineados, algunos quieren abandonar el barco…

- ¿Si te tocase la lotería o una herencia, por ejemplo, lo volverías a invertir en tu propia compañía?

- ¿Has aprovechado al máximo toda tu red de contactos, has dedicado la mayor parte de tu tiempo en intentar vender tus servicios y buscar nuevos clientes, has agotado muchas opciones, pero aún así, no ha sido suficiente para conseguir los objetivos que te habías marcado?

- Tu nivel de gestión no ha mejorado y se limita a llevar las facturas a tu contable (piensa que el nunca te va a aconsejar a tiempo cerrar, ya que su papel se reduce a “picar números” y tampoco le pagas lo suficiente para que se atreviese a “perder” un cliente)

- Estas dispuesto a ponerte límites: ¿si no consigo esto en los próximos 2-3 meses, cerraré la empresa?

- Le das muchas vueltas a la cabeza: tienes ganas de un nuevo proyecto, otra forma de vivir, y no te atreves a volver a empezar…

Como bien sabes, cada proyecto es diferente, y por lo tanto es muy complicado generalizar y dar consejos. El único que siempre vale es el de la lógica pura y dura (y que se asimila en contabilidad al criterio de prudencia): si no te ha ido bien, te falta motivación, el mercado no te acompaña, las ventas tampoco, y no vez la luz al final del túnel, puede ser mejor retirarse a tiempo que esperar al derrumbe total.

¡No merece la pena alargar la agonía! Al igual que tomas decisiones a diario para llevar tu empresa, debes hacer lo mismo con un potencial cierre: detecta el problema, y si no hay remedio a corto plazo para revertir la situación, resuélvalo a tiempo. Lo mejor sería liquidar directamente (pagar todo y cerrar): despedir a los trabajadores, negociar con los proveedores, dar la cara con los clientes, afrontar tus obligaciones con la administración tributaria (si no tienes para pagarles, estas deudas te arruinarán tu vida futura ya que no “expiren”). Nunca olvides, es mucho mejor que la decisión venga de ti mismo (no escuches demasiado a los otros ya que cada uno tendrá una opinión distinta: algunos amigos/familiares te empujarán a tirar la toalla, otros en seguir adelante cuesta lo que cuesta, ¡y los últimos que dejes de jugar a ser emprendedor y que te busque un trabajo serio, y si es en una empresa pública, aún mejor!). Piensa que hacer un cierre ordenado es también una prueba de buena gestión, de profesionalidad, y de compromiso hacia los terceros (piensa que tu quiebra, si no la haces adecuadamente, puede tener consecuencias drásticas para otros… es el famoso efecto domino, así que intenta ser lo más profesional en esta dura etapa).

Desgraciadamente, la realidad es que casi todos acaban en concurso de acreedores, por no tomar la decisión en tiempo debido. Y esto conlleva más gastos (abogado y administrador concursal). Y aunque también del concurso se puede salir, la realidad es que casi todos van allí para enterrar sus compañías, olvidando que si son declarado culpables (como puede ocurrir con un concurso forzoso provocado por un acreedor), podrían responder con su patrimonio personal de las deudas! La gente tienda a olvidar que una empresa no es sólo suya, sino que conlleva una serie de obligaciones de cara a los terceros que forman parte de su día a día.

Así que ya sabes, aunque el componente psicológico es muy fuerte (duda de si mismo, desilusión, dinero perdido…), aprovecha el verano para plantearte lo realmente importante en la vida, y si te toca dejarlo, no te preocupes, habrás perdido una batalla, pero la guerra continúa, y es mejor volver a ataque con otros proyectos más rentables, y con una energía y motivación recuperada.

30 mayo, 2013 | 12:09

En los últimos días, se han escrito centenares de artículos sobre el anteproyecto de la Ley de Emprendedores que se presentó la semana pasada.

La parte política la adula, como si hubieran descubierto el Santo Grial y la máquina de fabricar emprendedores (o mejor dicho, parados reconvertidos en “auto-empleo”), mientras que la mayoría de los empresarios la critican, llamándola basura, engaño, etc.  Por mi carácter, sería más bien partidario de hacer lo mismo, ya que realmente es una vergüenza que hayan tardado tanto tiempo para hacer tan poco (mucho ruido durante meses y años, pero la realidad es que es complicado encontrar donde están las nueces…). En efecto, cuando te pones a leer la letra pequeña (y esto es un defecto habitual por parte de los empresarios acostumbrados a firmar contratos complejos), te asustas y te das cuenta de que realmente hay muchas pegas que hacen que incluso sus medidas estrellas tipo el cambio de criterio de IVA tienen “trampa”.

Dicho esto, voy a intentar hacer un ejercicio neutral (aunque mi lado critico saldrá en muchas ocasiones) y por lo tanto intentar buscar lo bueno, lo malo, y lo que se han olvidado

Vamos a empezar con algunos puntos positivos, ya que hay que reconocer que han dado un primer paso (¡aunque sé que muchos hubiéramos casi preferido que nos dejasen en paz!):

Tarifa plana de la cuota autónomo de 50 euros para menores de 30 años (35 si tienes la suerte de ser mujer) durante algunos meses -concretamente 6-, buena noticia para este segmento aunque muy limitada en el tiempo, mala para los “maduros” ya que parecer ser que no tenemos ningún incentivo, y peor para los de “toda la vida” que se ven otra vez olvidados, y que seguirán pagando religiosamente los 250 euros mensuales.

Incentivos fiscales para nuevas sociedades con tipo impositivo del 15% durante los 2 primeros años en los cuales entran en beneficio (más de lo mismo, genial para ellos, pero nada para los llevan años luchando para no cerrar su empresa).

Fomentar el espíritu emprendedor en el ámbito educativo: esto es una muy buena noticia, y podrá tener efectos en las próximas décadas. Dicho esto, el error es pretender formar a profesores que nunca han montado una compañía para que las impartan (¡es como escuchar a un cura hablar de sexo!).

Segunda oportunidad o la aplicación del concepto de responsabilidad limitada: es sin lugar a dudas una de las grandes noticias, aunque aquí, otra vez han pecado en la letra pequeña (y como siempre, las deudas contratadas con la administración seguirán siendo “imperdonables”…).

Emprende en 3: gran mejora, al poder por fin realizar los trámites con las 3 administraciones de manera simultánea para constituir una compañía en 24-48h. Cualquier simplificación de la burocracia es siempre loable y bienvenida, aunque personalmente nunca lo he visto como un freno al emprendimiento.

Liquidar una empresa en 3 meses… otra buena noticia.

Ahora, algunos aspectos no tan positivos, donde nos damos cuenta de que efectivamente no tienen ni idea de lo que es montar una empresa, conceptos de business angels, etc.:

SL de Formación Sucesiva: dar la posibilidad a futuros emprendedores de crear una sociedad con 1 euro de capital es una utopía (y tela la letra pequeña, con las reservas, remuneración de los socios…). Si ya con 3.000 euros estoy escandalizado de ver cuántos emprendedores no aguantan ni 6 meses por no haber hecho ni un plan de negocio ni un cash-flow, es irrealista querer empujar tanta gente a emprender sin la formación ni los recursos adecuados. Debería haberse inspirado del estatus del “auto-entrepreneur” francés, que se lanzó hace años y que permitía justamente “probarse” durante un par de años, con muchísima simplificación administrativa. Únicamente los costes de mantener una SL durante su etapa inicial (constitución, administración fiscal y legal, gastos de estructura básicos (teléfono, internet, mini-oficina o puesto de co-working, luz, desplazamientos…), algo de marketing, etc.) superarán ya los 3.000 euros, con lo cual ¡que dejen de querer hacernos creer que cualquiera puede emprender sin dinero!

Incentivo para los business angels: Genial, parece ser que ahora si invirtiéramos en una empresa 20.000 euros al año vamos a poder ¡¡deducirnos un 20%!! El importe es tan ridículo que ni hace falta comentarlo. Y peor, esto no será posible para los vehículos de inversión (que utilizan el 99% de los business angels de verdad). Y además, hay letra pequeña (la ronda -incluyendo los fondos propios anteriores- tiene que ser inferior a 200k, debes guardar la participación al menos 3 años…). En fin, demuestran que no tienen ni idea de lo que es un business angel, y lo peor es que esta medida podría ser utilizada por inversores novatos (tipo padre de familia), que se la van a pegar…

El IVA con el criterio de caja: si te lees la letra pequeña encontrarás doble contabilidad, pago antes del 31 de diciembre sea cual sea la situación, descontar las facturas de proveedores tuyos que no has pagado, la amenaza de un control fiscal a los 6 meses porque nada les va a cuadrar (un cliente que me paga el 31 de marzo lo declarará como pagado, pero en mi banco aparece el 1 de abril con lo cual lo declararé como no cobrado, etc.), ¡mejor ni te plantees usar esto!

Creación de un mercado alternativo de deuda… ¿y eso que es? Si se lanza igual de bien que el MAB… ¡apaga y vámonos!

Lo que se han olvidado:

- Bajar la cotización de la seguridad social de autónomos: la tarifa actual, que supera los 250 euros, hace que muchos hagan trampa (acumulan trabajo, se dan de alta durante 1 mes para facturar, y vuelven a darse de baja). Soy partidario de encontrar un punto de equilibrio, que creo podría ser del orden de los 100 euros mensuales (seguiremos siendo casi 10 veces más caros que en el Reino Unido) pero obligando al autónomo a darse de alta por un mínimo de 6 meses (y así evitamos los numerosos tramposos que al final nos hacen competencia desleal).

- Stock-options: no puede ser que para incentivar un trabajador, lo que gana a través de opciones compute como si fuera IRPF. Hay que buscar un tipo atractivo (no superior al 20%) y con alguna carencia (los primeros 10-15.000 euros exentos, por ejemplo).

- Incentivar las contrataciones en microempresas: rebajar las cuotas de seguridad social a un simple 10-15% para los primeros 5 contratos (creo que con más de 27% de profesionales en paro, hacer algo para incentivarnos a contratarles sería bueno).

- Contratación de talento extranjero: no han hecho nada en este sentido (soy malo, un “emprendedor” extranjero si que podrá establecerse en España si compra un piso caro o contrata deuda española… ¿Curioso, no hay nada acerca de invertir para montar en una empresa?). Estamos en una economía global, y si queremos que nuestras pymes se internacionalicen, hay que favorecer la mezcla de cultura desde los inicios en las pymes. Y más gozando en España de tener 3 de las mejores escuelas de negocios a nivel mundial, donde pasan muchos talentos extranjero en cada promoción, y que desgraciadamente tienen que largarse después.

- Facilitar el crédito a las pymes: no sé si por eso hace falta crear un banco público, o simplemente obligar a las entidades financieras (sobre todos las rescatadas con nuestros impuestos) a facilitar los préstamos… No queremos ayudas ni subvenciones, pero si queremos trabajar en un entorno competitivo y para esto hace falta poder financiarse.

- Cumplir con la Ley de Morosidad: Ni IVA ni leche… A mí no me importa financiar unas semanas al estado español si se cumpliese de verdad la Ley de Morosidad. Qué más te da facturar a un cliente el 30 de marzo, adelantar el IVA el 20 de Abril y cobrar del cliente el 31 de Abril. Y si la suma del IVA a pagar es muy importante y te puede sugerir un desfase en tu tesorería, lo facturas al 1 de abril, y así tienes 3 meses para cobrar de tu cliente antes de pagar el IVA. Por qué complican todo cuando ya existe una buena ley de morosidad. Solo con cumplirla no tendrían que inventarse medidas absurdas (tener una doble contabilidad para aplicar criterio de caja, pagar pase lo que pase todo al 31 de diciembre del año, etc.).

En resumen, y como lo definió muy bien Jesús Encinar (Idealista) hace unos días, “este anteproyecto de Ley de Emprendedores que viene con tantas limitaciones y acotaciones, es un potpourri de medidas vistosas pero con poco calado”. Es más, hasta que no fluya el crédito, se bajen los impuestos, se facilite de verdad la contratación y logremos entre todos bajar la cifra de parados, no habrá consumo y por lo tanto mercado, con lo cual cualquier iniciativa de mejora es banal e inútil.

Dicho esto, y dado que la intención es buena (siempre hay que guardar esperanza y positivismo), espero que rectifiquen en las próximas semanas, que quiten tanta letra pequeña, y sobre todo que se preocupen del verdadero problema antes de su aprobación definitiva.

¿Y tu, qué opinas de todas las medidas anunciadas?

 

24 mayo, 2013 | 14:09

No sé cuándo fue la primera vez que escuche el termino emprendedor, pero sí recuerdo cuando llegó a mis oídos la palabra empresario, venía de la boca de mi padre y debía de estar aún en mi añorada y tierna infancia. Después, muchos años después, empecé a oír el término emprendedor, un concepto muy “in” para la época en la que vivimos y que parece querer desbancar con fuerza, al honorable trabajo de ser empresario.

No debemos dejarnos engañar por las modas, ni todos somos emprendedores ni todos somos empresarios, somos aquello que nos incita cada día a levantarnos y en ese valor es donde se esconde nuestra respuesta.

Según la Real Academia Española, el emprendedor -ra, es aquel que emprende con resolución acciones dificultosas o azarosas, mientras que el empresario –a, es la persona que por concesión o por contrata ejecuta una obra o explota un servicio público, que abre al público y explota un espectáculo o diversión, o que simplemente es propietario o directivo de una industria, negocio o empresa.

Parece que la Real Academia Española lo tiene más claro que muchos de nosotros, el emprendedor tiene por delante acciones complicadas que resolver y el empresario, ha de tener un perfil de gestión a largo plazo.

Cada uno de nosotros tiene que ver de qué madera está fabricado, si el talento corre por sus venas para lanzar constantemente nuevas ideas y gestionar a equipos, para que luego un gerente le lleve el día a día, o bien, la incertidumbre de los primeros momentos nos puede, y necesitamos la seguridad de un proyecto estable y probado,  que nos permita alcanzar todos los meses nuestro nivel de confort económico.

En ambos casos, cada uno debemos de ver cómo nos sentimos, entender las dificultades que conlleva cada decisión y fijarnos una meta. El éxito en todos los aspectos, no es más que una cadena de errores superada, donde en un proyecto incipiente puede provocar un cambio de inercia, y en una empresa, en la medida de su magnitud, puede ser asumido, pero en ambos casos, de estos errores se debe aprender y mejorar personal y profesionalmente para seguir avanzando.

A lo largo de mi experiencia personal y profesional, he conocido a infinidad de personas que no sabían muy bien si eran emprendedores o empresarios, y que realmente tampoco se habían detenido a pensar en una posible diferencia al margen de las modas, y tras un rato de meditación, la mayoría de ellos reconocían que había un nexo de unión, que un empresario no debe dejar de ser emprendedor y un emprendedor debe pensar en convertirse en empresario.

En el mundo aeronáutico este problema siempre se ha resuelto fácilmente, los pilotos de avión nunca montan en helicópteros y los pilotos de helicópteros siempre piensan que los aviones tienen tendencia a caer al suelo con una rapidez imprevisible. Es por eso que siempre he creído que un verdadero emprendedor nunca llegará a ser un empresario, y un empresario huira como de la peste de un fanático emprendedor.

Cada uno debemos de pensar donde creemos que debemos de estar, aunque nos equivoquemos, pero esa decisión la debemos de tomar nosotros. Yo por mi parte, sigo volando en avión y dejo los helicópteros para otros.

09 mayo, 2013 | 13:23

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Hace ya varias semanas que ha salido a la venta ¡Sí, Puedes!, el tercer libro de Alejandro Suárez Sánchez-Ocaña, autor de reconocido prestigio que ya triunfo con sus 2 obras precedentes: Ha llegado la hora de montar tu empresa y Desnudando a Google.

Creo poder afirmar que se trata sin duda de su obra maestra. En ella, parte de la primicia de que el tema de la motivación es un factor imprescindible para iniciar cualquier proyecto de cambio. Dicho esto, no surge por arte de magia, sino que hay una serie de aspectos y circunstancias que te permiten hacerla aparecer, sentirla y sostenerla. Lejos de encerrarse en el viejo cliché de “con entusiasmo todo es posible”, el autor comparte una mezcla de claves, ideas, historias personales, y nos invita ala reflexión.

Compuesto por 40 píldoras estimulantes, que empiezan con una citación célebre y acaban con un tuit a modo de resumen, el libro va destinado a aquellas personas inquietas que pretenden dar un cambio a su vida profesional y lograr las metas que se hayan fijado. Con un estilo muy personal y lleno de humor, este libro te ayudará a superar las adversidades del contexto actual, donde parece que la morosidad, el victimismo y la fatalidad se han convertido en una filosofía barata para muchos. Ya verás que estas píldoras serán el chute de motivación que tantos necesitamos, y además te ayudarán, entre otros, a no darte nunca por vencido, mantener la ilusión, evitar la inacción y la parálisis, salir de tu zona de confort (¡o no confort!).

Te adelanto algunas de las perlas del libro, aunque puedes ver más en la web de ¡Si, Puedes!, donde incluso podrás disfrutar de un par de píldoras completas:

“Tu posible talento e inspiración son absolutamente inútiles si no enlazan con una acción”

“Sin retos no hay respuestas. Sin respuestas no hay soluciones. Y sin soluciones no hay creatividad””

“La falta de acción por indecisión es el gran cáncer de la sociedad actual”

“La forma correcta de afrontar un problema no es preocuparte por él, sino ocuparte de él”

Consejos de un servidor: si estás muy deprimido con tu vida y necesitas un cambio urgente, lee este libro de un golpe y verás como a las 2 horas tendrás ganas de comerte el mundo, es mejor que un chute de adrenalina. Y si no, haz como yo, léete 1 o 2 píldoras cada mañana antes de ir a trabajar y verás como piensas positivamente durante todo el día y resolver los marrones cotidianos te parecerá pan comido.

02 abril, 2013 | 13:16

En los últimos meses, la Comunidad de Madrid ha multiplicado las iniciativas de apoyo para los Emprendedores, con el fin de facilitarles el aceso a la financiación, rebajar las cuotas de autónomos, apoyar la contratación de jóvenes, etc. Siguiendo en esta línea, y como de costumbre en los últimos años, vuelve a celebrarse el Día del Emprendedor de la Comunidad de Madrid

Concretamente, el próximo lunes día 8 de abril, se celebrará una edición de esta cita imprescindible para cualquier autónomo, emprendedor o microempresa, en el Centro de Formación en Tecnologías de la Información y las Comunicaciones de Getafe bajo el lema "Tu primer cliente = Tu mejor oportunidad".

Con esta iniciativa, la Comunidad tratará de reunir a todos los emprendedores de Madrid y alrededores para seguir fomentando el espíritu emprendedor y demostrar una vez más su compromiso y apoyo al emprendimiento como fuente de generación de empleo y creación de tejido empresarial.

Para las conferencias, cuentan con 5 salas en paralelo, con un formato ágil y dinámico, en las que los ponentes abarcarán temas relacionados con la creación de empresas, financiación, tecnología, internacionalización…

Además habrá una sala de networking y emprendedores de éxito, un espacio de consultoría en el que expertos asesorarán a los emprendedores, y una zona expositiva en la que las empresas podrán mostrar los productos, servicios y soluciones que ofrecen al colectivo emprendedor.

Os animamos a visitar su web y registraos, además podéis reservar vuestra cita con los expertos para la zona de consultoría en la que se ofrece asesoramiento personalizado sobre cómo poner en marcha tu negocio, diferentes formas de financiación, capitalización del paro, ayudas, subvenciones, planes de negocio…

Una nueva cita para los emprendedores a la que no podemos faltar ¡Nos vemos el lunes!

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06 marzo, 2013 | 16:58

A este ritmo, el término “Emprendedor” va a tener cada vez menos sentido ni significado. Desde hace años, y viendo como el término “Empresario” estaba desprestigiado en España, muchas veces asociado a palabras como explotador, defraudador o simplemente ladrón y otros muchos calificativos perjudiciales (cuando en otros países se ve más como un idealista, soñador, luchador, creador de empleo, etc.),  nos habíamos “inventado” la palabra “Emprendedor”, que tenía una connotación más cool, joven, imagen de frescura, y que asociamos al chaval que iniciaba un negocio o o start-up (la famosa imagen del informático que empieza en su garaje, y lucha por hacer realidad su idea, su sueño). Además, la crisis ayudando, se empezaba a mejorar algo esta imagen, viendo que finalmente favorecer el emprendimiento iba a ser una de las únicas vías para salir de ella, y que las pymes serán otra vez el motor de crecimiento de nuestro país.

Desgraciadamente entre el gobierno, los medios, y una serie de “aprovechados”, están acabando otra vez con esta imagen moderna del emprendedor (este “nuevo empresario”, que se lanza y pelea para hacerse un hueco, aunque si lo consigue es probable que pase al lado oscuro, y se convierta otra vez en este empresario odiado, por haber tenido éxito, ganando dinero a costa de los demás… y sí, otra vez nos olvidaremos de sus inicios difíciles, de sus sacrificios, ya que al final, somos así de envidiosos!).

Y si digo que están acabando otra vez con lo que hubiera podido ser el renacimiento de la marca “empresario”, aunque a través de otro término, es por una serie de sencillas razones:

Primero, nuestro gobierno ya no se atreve ni a usar la palabra empresario (y menos tras los sucesivos escándalos de nuestros amigos de la CEOE, que tampoco ayudan mucho a glorificar nuestra imagen) y usan la palabra emprendedor en todos sus discursos… que si alfombra roja, que si Ley específica para nosotros, que si medidas, que si hay que crear 1 millón de emprendedores (como si se tratarán de churros y fuera tan fácil), y un largo etc. Y llevan 2 años intentando asociarnos en todos sus discursos, fotos oficiales, intentando pintarlo todo de color rosa. A estos señores, que en la mayoría de los casos nunca han emprendido en su vida (por no decir, ni pisado un pie en una empresa aunque sea de becario), les diría que no somos un colectivo en venta. Que dejen de usarnos de reclamo publicitario perjudicando nuestra imagen, y sobre todo que dejen de mentirnos e intentar sacar medidas que no hacen otra cosa que engañar cuando te lees las “condiciones” verdaderas. Está claro que el paro juvenil es dramático, pero es un grave error intentar empujar a todos a lanzar su empresa (todos tenemos dentro de nosotros un carácter o espíritu emprendedor, pero no todos valemos para crear y dirigir empresa, y aún así, el camino no es tan fácil como nos lo quieren pintar). Y las improvisaciones de medidas que estamos viendo no ayuda… En los últimos 2 días hemos sabido por fin la letra pequeña del tema del pago del IVA (obligación de llevar un libro de registros de cobros de IVA, o sea más trabas y coste, este criterio se aplicará tanto al proveedor como al cliente, no poder cambiarse del sistema durante un periodo que pueda alcanzar 2 años, etc.), o la última medida estrella de hoy, más demagogia barata que realista, que consiste en decir que ahora se podrá montar una compañía con 1 euro de capital social, cuando lo que pedimos que es ¡que pueda montar en 1 día! Ya me explicarán con qué pagará el empresario los costes de constitución, o su cuota de seguridad social, o simplemente qué compañía de telefonía estaría dispuesta a ofrecerle sus servicios, ya que a mí me pidieron hasta mis estatutos y garantías personales cuando lancé mi última compañía hace 4 años (¡les pedí 6 líneas de teléfono de golpe y lo veían muy arriesgado y se querían asegurar el cobro… así nos va!). En fin, dejar de intentar engañar al futuro empresario, haciéndole creer que montar una compañía es muy fácil, que todos tenemos que convertirnos en empleadores, y que a todos nos va bien, ya que la realidad es muy distinta. Asimismo, en vez de tanto empujar para crear nuevas empresas, a qué esperáis para preocuparos de las que llevan años funcionando y que hoy en día más que nunca necesitan apoyo para sobrevivir. Estas son las que están realmente preparadas para volver a contratar si tuviéramos incentivos verdaderos y confianza en el futuro (vuelta a tener crédito financiero para crecer, régimen legal fiable -ley de morosidad-, etc.)

Pero como en esta vida no todo es blanco y negro, ya que existen muchos tonos de grises, tampoco hay que llegar al otro extremo, y desanimar a la gente con ganas de tomar las riendas de su vida y lanzarse a la aventura de emprender. Y esta queja va por el programa de Salvados del domingo pasado nombrado “emperdedores” (¡y no, no es una errata, es que querían transmitir la imagen de que si emprendes en España acabarás siendo un perdedor, o por lo menos así lo vi!). Me parece muy bien que seamos un tema de moda, y por lo tanto de audiencia (fue un record más para la Sexta), y me gustó el arranque del programa porque justamente ponía de manifiesto las mentiras de los políticos, las dificultades en España a la hora de lanzarse (siempre me ha gustado que seamos realistas) y los problemas reales de algunas pymes, pero el problema es que después se desviaran tanto, mezclando temas de la globalización, de fiscalidad, haciendo un juicio a Zara por tener empleados fuera de España (cuando es el mejor ejemplo de empresario exitoso de este país, y tendría que darle una estatua en vez de lapidarle así en televisión), ligando el problema de la decadencia de algunas de nuestras industrias a una “competencia desleal” de los chinos, entrevistando a la CEOE (la enorme mayoría de las pymes, o sea el 95% del tejido empresarial español, coincidimos en que no nos representan), en fin, poniendo una imagen nefasta del ecosistema empresarial español. Y no, no creo que sea para tanto. Por mucho que no nos gusten las trabas burocráticas y que todos soñemos con tener un ecosistema más “business friendly”, tampoco somos el peor país del mundo, y menos mal, tenemos unas cuantas success stories de start-ups creadas en la última década, de pymes pioneras, de grandes grupos empresariales que se encuentran líderes en su sector a nivel mundial, y que se han montado en España. Desgraciadamente, lo que hubiera podido ser un reportaje clave y realista, enseñando la cara negativa, o sea lo duro que es montar una empresa, pero también haciendo el contraste con lo positivo y la satisfacción de algunos emprendedores que han logrado ser líderes a base de esfuerzos, dedicación, innovación, crecimiento exterior, y por lo tanto una fuente de inspiración y un ejemplo para todos, pues se quedo en una mera mezcla de críticas y pesimismo

Y para acabar con la burbuja del “emprendimiento”, me entristece ver como por moda, y por el afán de posicionarse en este segmento “cool”, surgen desde hace 12-15 meses miles de iniciativas, programas de grandes empresas, pseudo-asesores, o simplemente “guru-pollas” como lo definió muy bien Alejandro Suarez en su blog hace unos días, intentando posicionarse hacia este mercado. Profesionales que nunca han montado una empresa en su vida y que se ponen a dar cursos (por supuesto, ¡de pago!) sobre modelos de negocios, estrategia de crecimiento, lean start-up, business model canvas, etc. Grandes empresas que no quieren trabajar con pymes o autónomos (como pasa en el caso de algunos bancos, etc.) y que dedican todo su esfuerzo de marketing hacia este segmento porque así apoyan al emprendimiento, o programas para montar tu start-up en un fin de semana (cuidado, algunos son realmente serios y loables, pero desgraciadamente ha habido tanta imitación que para el novato es difícil distinguirlos) o concursos tipo estafa piramidal (100 emprendedores tienen que pagar cada uno XX euros para participar en un concurso o recibir una pseudo-formación, y el ganador obtendrá XX euros, o un viaje, o una sesión de mentoring personalizada, etc.). En fin, me da la impresión que existen más programas de apoyo al emprendimiento, blogs, eventos, asesores especializados en emprendimiento, que emprendedores de verdad. Está claro que tenemos que cambiar el ecosistema y que cualquier acción en este sentido es positiva, pero tampoco pasemos al extremo ya que al final no se distingue la paja del grano.

Y la verdad, tras toda esta narración, no sé muy bien quién soy y en qué “segmento” identificarme: ¿emprendedor, empresario, o simplemente currante que intenta sacar adelante su proyecto?

Dicho esto, me sigue apasionando el emprendimiento, y creo que lo mejor que puedes hacer, si te apetece lanzarte por tu cuenta, es saber que no todo está tan mal en nuestro país como lo pintan algunos medios, ni tan fácil como nos quieren hacer creer nuestros políticos. Con trabajo, pasión, esfuerzo, y algo de suerte, seguro que triunfarás. Y si mi permites un consejo, no te fíes tanto de todo esto, y vive tu propia experiencia

27 febrero, 2013 | 13:38

Ya lo sabíamos desde hace meses, la famosa Ley de Emprendedores que nos prometió el gobierno antes de las elecciones hace casi 18 meses no verá la luz.

En cambio, nos anunciaron a finales del 2012 que en el primer trimestre de este año iban a lanzar una serie de medidas de apoyo al emprendedor y de estímulo del crecimiento y de la creación de empleo, y efectivamente, salieron el sábado pasado en el BOE:

"Medidas de apoyo al Emprendedor" 

Ya que se pueden apreciar en este documento, no vamos a recopilarlas todas aquí… 

Dicho esto, muchas invitan a la reflexión:

Tarifa plana de 50€ en la cotización a la Seguridad Social:
Esta medida, que hubiera podido ser interesante cuando se sabe que en la actualidad se cobra unos 255 euros al mes, concierna únicamente los menores de 30 años (hasta 35 años en el caso de las mujeres, otra forma de incentivar la igualdad…) que inicien una actividad por cuenta propia, y durante 6 meses… Alguien debería explicar a nuestro gobierno que la edad media en España para lanzarse como empresario es de 38 años. ¿Por qué esta discriminación? ¿Y qué pasa con los millones de autónomos que luchan para mantenerse? ¿Sólo se incentiva a los nuevos, y los otros qué, a seguir pagando los 255 euros mes a mes, religiosamente, facturen o no? ¿A qué esperan para bajar esta cuota para todo, sea hombre o mujer, joven o más maduro?

Compatibilización de la prestación por desempleo con el inicio de una actividad por cuenta propia:
¿De qué estamos hablando? Los jóvenes, que en muchos casos nunca han trabajado (o solo como becario), y por lo tanto no tienen derecho a desempleo, podrán ahora combinar durante algunos meses paro y alta en el RETA. Asimismo, podrán capitalizar el 100% de su paro para montar una sociedad mercantil (todos ya lo podemos hacer desde hace año, aunque es verdad que el límite era más del 85%).

Incentivos a la contratación de jóvenes:
Este gobierno, que nos ha suprimido todas las bonificaciones el verano pasado (y esto con carácter retroactivo, sin respetar las bonificaciones que teníamos en curso por haber contratado a profesionales en los meses o año anteriores, aumentándonos drásticamente los costes asumidos por nuestras empresas y que no teníamos contemplados), ahora quiere que confiamos de nuevo con una serie de nuevas bonificaciones a la seguridad social y otra vez que se refieren exclusivamente a menores de 30 años (¿porqué no puedo tener algo de incentivo por contratar a una persona de 32 o 43 años? La idea no es bajar la tremenda alta tasa de paro en España, sea cual sea la edad del parado…

Tributación reducida al 15% para los primeros 2 ejercicios en que se obtengan resultados positivos:
Solo haré 2 comentarios: este porcentaje es más alto que lo que pagan la mayoría de las compañías del IBEX (sin mencionar a los grandes grupos internacionales, ya que me enteré ayer de que un año más la pobre compañía Apple esta otra vez en perdidas en España!), y otra vez es discriminatorio (otra vez estamos intentando apoyar a las nuevas pymes, pero no hay ninguna ventaja para el empresario que lleva años luchando para mantener la suya a flote). 

- Medidas de lucha contra la morosidad:
Se establece un plazo de pago de 30 días para todas las operaciones privadas, ampliables como mucho a 60, y se hará una mayor penalización de la mora, aumentando los intereses y obligando al pago de una cantidad fija.  Me parece genial sus buenas intenciones, pero todos sabemos que la realidad es otra. Y el propio gobierno no confía ni en esto, y si no que nos explique porque anuncia que en 2014 las microempresas tendrán por fin el criterio de cobro y no de facturación para devengar el IVA (una medida que al final habrá tardado su gobierno más de 2 años en implementar, y otra vez únicamente para una parte reducida del mundo empresarial, que nos obligará a llevar 2 contabilidades y probablemente generará más dudas en los controles fiscales, y que realmente no nos importaría si realmente su cumpliera, y sobre todo por parte de las Administraciones Públicas, la Ley de Morosidad… a nadie le afecta adelantar unas semanas el IVA si está seguro de cobrar en un plazo de 30 días!!).

Incentivos a business angels:
El gobierno pretende valorar al inversor privado que arriesga su capital en una start-up de la misma manera que al padre de familia que se compra una casa, o sea ofreciéndole una deducción del 15% en la cuota estatal del IRPF con un funcionamiento similar a la deducción en vivienda habitual (si el limite también se sitúa en un rango de 9.000 euros, no cabe duda de que los inversores profesionales que arriesgan decenas o centenares de miles de euros en start-ups se sentirá muy motivados por poder deducirse unos 1.350 euros anuales cuando existen 20.000 montajes legales en el extranjero o incluso en España para agrupar sus participadas y no tributar nada en el caso de que obtengan plusvalías a la hora de vender sus participadas).

Y podría seguir así mirando una por una estas grandes medidas de apoyo… Por cierto, no sé porqué, pero sigo sin ver mencionado ni el tema del Visado para atraer emprendedores extranjeros (ya sé, en España preferimos regalar un Visa para extranjeros que se compran una vivienda de 160.000 euros que ofrecerlos a gente que quieren establecerse aquí y montar una compañía), ni incentivos reales para la contratación, ni fomento de la inversión privada, etc.

Como decía en broma vía twitter la semana pasada José Luis Vallejo, CEO de Media Net Software: “En 2012 mis empresas generaron más de 50 empleos netos. Y ninguna nueva medida del gobierno me vale de nada. Si es que nunca doy el perfil.” 

Desgraciadamente, creo que otra vez ha sido el gobierno que no da el perfil… Algún día esperemos que entienden que esta crisis no se resuelva poniendo parches cuando lo que realmente hace falta son medidas drásticas. Mientras tanto, y para no solo criticar (aunque las propuestas ya se les hemos hecho llegar por 20.000 vías distintas, y cuantos artículos se han escrito desde hace años con ejemplos de medidas que realmente servirían a mejor el clima emprendedor), solo nos queda saludar el intento por parte de este gobierno de aportar algo. La intención era loable, desgraciadamente, el resultado, nos deja a medias una vez más…

 

07 diciembre, 2012 | 21:31

Desde mi modesta opinión, creo que la crisis que hemos sufrido ha tenido varios aspectos positivos. Primero, nos ha permitido poner fin a años de especulación sin sentido, burbujas artificiales que han explotado (la inmobiliaria, la bursátil, el apalancamiento financiero al máximo, etc.), recuperando valores que se habían olvidado, entre otros el trabajo y lo mucho que hay que esforzarse para ganar su pan cotidiano. Segundo, de los errores siempre se aprende, y siendo optimista creo que poco a poco sabremos corregir el tiro y sacar conclusiones para intentar que no se repitan (entre otros, parece ser que nuestros gobiernos están empezando a darse cuenta de que no se puede gastar más de lo que ingresan, aunque todavía les costará aplicarlo). Y en tercer lugar, creo que las épocas flojas suelen sacar lo mejor de la gente: los trabajadores se esfuerzan más para conservar su trabajo, mejorando muchas veces su productividad y valorando lo que tienen, los empresarios se ven obligados a reinventarse para sobrevivir o seguir creciendo (se acabo la “zona de confort”), las familias y amigos se vuelven más solidarios porque se dan cuenta que a todos nos puede tocar estar en una situación precaria (quién puede presumir en estos momentos de no conocer a personas de su círculo intimo que no hyan sufrido despidos o problemas económicos…), de repente nos afectan más los problemas de países del tercer-mundo (relativizas mucho cuando todo el mundo se queja y de repente sale un reportaje en la televisión sobre la situación drástica que se vive en muchos países: guerra, hambruna, catástrofes naturales… y te das cuenta que lo tuyo no es tan dramático).

En resumidas palabras, me atrevería a decir que uno de los aspectos positivos de la crisis es que hayan fomentado aspectos como la solidaridad. Llevo tiempo reflexionando sobre el tema, y extrapolándolo al mundo empresarial, creo que esta palabra es muy común también dentro de la comunidad emprendedora. No sé si me atrevería a decir que siempre existió, pero si probablemente es la que mejor la caracteriza actualmente, y por esta única razón diría incluso que vale la pena pertenecer a dicha comunidad.

Puede parecer un tópico, pero he sido testigo en los últimos años de la solidaridad que existe entre emprendedores. Se parece mucho a la que siempre se ha podido observar en cuerpos como los militares o los bomberos por ejemplo, que me recuerda a la de los famosos mosqueteros (uno para todos, y todos para uno). Además, se puede observar a todos los niveles y en todos los momentos, buenos o malos:

-          En la fase más temprana, cuando un joven –o menos joven- se atreve a lanzarse por su cuenta, y empieza a comentarlo a su entorno (amigos, familiares, potenciales clientes), se sorprenderá con el montón de ayudas que recibirá: desde feedback gratuito, asesoramiento y consejos, primeras compras de su producto, hasta referencias de profesionales que podrían estar interesados o apoyos morales. Esta es la etapa que calificaré como “contagió de la idea” o “compasión por el valiente que se lanza” (como dirían algunos, ¡hay que apoyar a este loco que no sabe donde se mete y lo que le espera!).

-          Cuando tenga su negocio ya en marcha y funcionando, verá lo fácil que es acercarse a otros emprendedores, compartir con ellos experiencias y dolores, tener referencias de buenos proveedores o introducciones para captar nuevos clientes, obtener ayuda cuando se atreva a dar el salto e internacionalizar para aumentar su red de contactos locales, y un largo etc.

-          Cuando las cosas van mal, verá que no está solo, e incluso recibirá algunos apoyos. Conozco a varios empresarios que tuvieron que cerrar sus restaurantes, tiendas comerciales, o start-ups y varios me comentaron que fue increíble ver como en los últimos días previos al cierre (una vez anunciado a sus clientes habituales), se superaba con creces la afluencia, gente que intentaba ir allí para ayudar a los propietarios a quitarse su stock, etc. Los malos pensadores dirán que era para aprovecharr las “rebajas”, pero la verdad es que muchos lo hacen para apoyar al empresario herido, intentado echarle una última mano para rebajar sus deudas.

-          Asimismo, en la fase de después, recibes un montón de llamadas (para ayudarte a encontrar un trabajo si lo necesitas, proponerte otras ideas de negocios, e incluso ver si te pueden echar una mano con un pequeño préstamo para ayudarte con tus deudas… si, si, ocurre también!). La principal ventaja es que pocos te van a reprochar de haber cerrado, quebrado, abandonado, etc. porque lo más probable es que a ellos también les haya pasado en otra época de su vida (y si no, sabe que los resultados de hoy no garantizan el éxito de mañana, con lo cual por prudencia no se meterán contigo).

Como anécdota, hace unas semanas, durante la huelga general, circuló por las redes sociales un video de insultos a una pobre franquiciada de un local de Cien Montaditos en Gran Vía, obligándola finalmente a cerrar su negocio durante este día. Con el fin de “apoyarla”, demostrar que estábamos en contra de la gente que no respeta el derecho de los trabajadores a no seguir la huelga, y también probablemente para ayudarla a recuperar parte de su facturación perdida este día, Iñaki Arrola (fundador de coches.com) publico este post convocando a quien quisiera juntarse allí para picar algo. El resultado fue que más de 40 emprendedores se citaron el día siguiente allí, y me consta que muchos otros que no podían ir este día se pasaron por el local en otro momento. Son ejemplos sencillos que te hacen sentir orgulloso de pertenecer a este mundillo.

Existen muchos detalles que muestran la solidaridad que existe entre los emprendedores. Muchos de nosotros sufrimos con esta crisis, lo pasamos mal, varios quiebran, pero al final, saber que siempre puedes contar con gente para ayudarte a re-lanzarte si fracasas, a echarte una mano cuando más lo necesitas, etc., hace que merezca la pena intentar tomar las riendas de tu vida y emprender.

Siento haber centrado otra vez el tema principal “la solidaridad” con el mundo empresarial, que es el que mejor conozco, pero con la cercanía de la época navideña, tenía ganas de escribir un post intentado sacar un poco de positivismo y pensando sinceramente que algo ha mejorado en los últimos años. Y tú, ¿qué opinas?, ¿crees que efectivamente hemos mejorado algo “humanamente hablando” y que existe hoy en día algo más de solidaridad?

imagen de Ana B. Nieto

Blog por Ana B. Nieto Licenciada en derecho por la UCM y periodista, vive y trabaja en Nueva York desde 2002. Antes de llegar a Cinco Días en Madrid trabajó en la edición valenciana de El País y durante varios meses en Indonesia y Tailandia. Además de Madrid ha vivido en casi todas las provincias andaluzas, Ecuador y Amsterdam donde completó estudios universitarios.

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