Sobre el autor

Sébastien (@sebchartier) Emprendedor y experto en corporate finance. Ha trabajado en varias Start-Ups, firmas de capital riesgo y consultoras (IPEN, BusinessAngels.com, Campbell Lutyens, Minerva Capital…). En los últimos 10 años, ha fundado media-docena de compañías, entre ellas CreaCapital, Capital & Corporate, Creaventure, y lanzado varios eventos como CapCorp o Salón MiEmpresa (www.salonmiempresa.com)

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Candice (@candicelaporte) Especialista en comunicación, marketing & eventos. Ha desarrollado su trayectoria profesional en compañías como EuroRSCG y Publicis y su faceta de emprendedora en firmas como Capital & Corporate y Creaventure. Ha participado en el lanzamiento de numerosos eventos y conferencias en los últimos años (CapCorp, Salón Miempresa, FortyUnder40, Venta Privada sector Lujo…).

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« noviembre 2012 | Inicio | enero 2013 »

El cortoplacismo del inversor queda opuesto al espíritu soñador del emprendedor. Esto último lo pudimos comprobar la semana pasada, en un desayuno organizado por Creaventure y MasterCard España, donde se pudo realizar un following de los proyectos presentados en la pasada edición del concurso Elevator Pitch del Salón MiEmpresa.

Finalizado este encuentro, surgen conclusiones que ayudan a entender por qué es complicado que emprendedores e inversores completen el puzle perfectamente. Por un lado, encontramos una mentalidad soñadora, con ilusión de sacar adelante su proyecto y, por otro,  unas ganas inmensas, no sólo de invertir sino de encontrar proyectos que realmente merezcan la pena. Ambos grupos pusieron en común los errores que, bajo su punto de vista, cometen los otros a la hora de cerrar un acuerdo entre inversores y emprendedores.

Errores del emprendedor desde el punto de vista inversor

Desde el punto de vista del inversor, al emprendedor le falta atar demasiados cabos sueltos en sus proyectos, antes de que pueda levantar su interés para invertir en el proyecto. Los inversores buscan, sobretodo, un proyecto validado, y quién mejor que el mercado para hacerlo. Alcanzar un número de usuarios y ventas, el concepto de monetización del proyecto desde un primer momento y un análisis en profundidad de su capacidad de escalabilidad, son algunos de los pasos que el inversor recomienda al emprendedor antes de iniciar las diferentes rondas de inversión.

El valor de una idea no es tan alto como creen los emprendedores, para un inversor el valor más buscado es la capacidad de ejecución y el talento global del equipo. Aquí reside una de las necesidades que los inversores echan en falta, que todos los integrantes compartan un modo de trabajar, una implicación total y una diversificación que permitan crear un buen equipo.

Los inversores presentes destacaban la existencia de un  gran número de emprendedores más preocupados por su marca personal, que en el fomento de una visión puramente empresarial, que les permita conocer realmente si su proyecto tendrá recorrido y su empresa será realmente rentable.

Errores del inversor desde el punto de vista emprendedor

Por su parte, los emprendedores no dejaron atrás la oportunidad de expresar sus necesidades ante los inversores a la hora de presentarles un proyecto.

Entre las conclusiones expresadas por emprendedores españoles, encontramos una visión cortoplacista sobre los inversores, dado que según expresan buscan una rentabilidad casi inmediata o incluso un exit del proyecto, sin proponerse mantener una financiación a la vez que las compañías crecen en volumen.

Asimismo, echan en falta una generación de “inversores emprendedores” que rescaten su antigua esencia y apuesten por la creación de créditos flexibles y financiación de proyectos, donde prime el crecimiento global frente al beneficio inmediato que comentábamos anteriormente. No menos importante consideran la falta de rondas de inversión más “valientes”, que permitan lanzar sus compañías de forma segura, sin tener que seguir buscando permanentemente financiación.

Los emprendedores destacan como negativo la posición defensiva de algunos inversores frente al camino elegido por los fundadores y en base al contrato firmado tras su aporte de capital, puesto que legalmente puede desvirtuar el proyecto o incluso adueñarse de él.  De la misma forma, expresaron que algunos inversores se preocupan más por disolver la unión con el proyecto para recuperar su inversión que por la aportación de valor a la compañía cuando ésta atraviesa momentos difíciles.

De los errores se aprende

Esta puesta en conocimiento de los fallos de ambos bandos, pretende fomentar la creación de empresas más viables, con capacidad de supervivencia y crecimiento, que permita a su vez generar beneficios a los inversores que un día pusieron su granito de arena para levantar los proyectos.

Como hemos comentado muchas otras veces, de los errores se aprende y esperamos que éstos puedan hacer que algún día congenie la relación entre inversores que aporten algo más que dinero a proyectos emprendedores con visión empresarial y ventas probadas.

 

07 diciembre, 2012 | 21:31

Desde mi modesta opinión, creo que la crisis que hemos sufrido ha tenido varios aspectos positivos. Primero, nos ha permitido poner fin a años de especulación sin sentido, burbujas artificiales que han explotado (la inmobiliaria, la bursátil, el apalancamiento financiero al máximo, etc.), recuperando valores que se habían olvidado, entre otros el trabajo y lo mucho que hay que esforzarse para ganar su pan cotidiano. Segundo, de los errores siempre se aprende, y siendo optimista creo que poco a poco sabremos corregir el tiro y sacar conclusiones para intentar que no se repitan (entre otros, parece ser que nuestros gobiernos están empezando a darse cuenta de que no se puede gastar más de lo que ingresan, aunque todavía les costará aplicarlo). Y en tercer lugar, creo que las épocas flojas suelen sacar lo mejor de la gente: los trabajadores se esfuerzan más para conservar su trabajo, mejorando muchas veces su productividad y valorando lo que tienen, los empresarios se ven obligados a reinventarse para sobrevivir o seguir creciendo (se acabo la “zona de confort”), las familias y amigos se vuelven más solidarios porque se dan cuenta que a todos nos puede tocar estar en una situación precaria (quién puede presumir en estos momentos de no conocer a personas de su círculo intimo que no hyan sufrido despidos o problemas económicos…), de repente nos afectan más los problemas de países del tercer-mundo (relativizas mucho cuando todo el mundo se queja y de repente sale un reportaje en la televisión sobre la situación drástica que se vive en muchos países: guerra, hambruna, catástrofes naturales… y te das cuenta que lo tuyo no es tan dramático).

En resumidas palabras, me atrevería a decir que uno de los aspectos positivos de la crisis es que hayan fomentado aspectos como la solidaridad. Llevo tiempo reflexionando sobre el tema, y extrapolándolo al mundo empresarial, creo que esta palabra es muy común también dentro de la comunidad emprendedora. No sé si me atrevería a decir que siempre existió, pero si probablemente es la que mejor la caracteriza actualmente, y por esta única razón diría incluso que vale la pena pertenecer a dicha comunidad.

Puede parecer un tópico, pero he sido testigo en los últimos años de la solidaridad que existe entre emprendedores. Se parece mucho a la que siempre se ha podido observar en cuerpos como los militares o los bomberos por ejemplo, que me recuerda a la de los famosos mosqueteros (uno para todos, y todos para uno). Además, se puede observar a todos los niveles y en todos los momentos, buenos o malos:

-          En la fase más temprana, cuando un joven –o menos joven- se atreve a lanzarse por su cuenta, y empieza a comentarlo a su entorno (amigos, familiares, potenciales clientes), se sorprenderá con el montón de ayudas que recibirá: desde feedback gratuito, asesoramiento y consejos, primeras compras de su producto, hasta referencias de profesionales que podrían estar interesados o apoyos morales. Esta es la etapa que calificaré como “contagió de la idea” o “compasión por el valiente que se lanza” (como dirían algunos, ¡hay que apoyar a este loco que no sabe donde se mete y lo que le espera!).

-          Cuando tenga su negocio ya en marcha y funcionando, verá lo fácil que es acercarse a otros emprendedores, compartir con ellos experiencias y dolores, tener referencias de buenos proveedores o introducciones para captar nuevos clientes, obtener ayuda cuando se atreva a dar el salto e internacionalizar para aumentar su red de contactos locales, y un largo etc.

-          Cuando las cosas van mal, verá que no está solo, e incluso recibirá algunos apoyos. Conozco a varios empresarios que tuvieron que cerrar sus restaurantes, tiendas comerciales, o start-ups y varios me comentaron que fue increíble ver como en los últimos días previos al cierre (una vez anunciado a sus clientes habituales), se superaba con creces la afluencia, gente que intentaba ir allí para ayudar a los propietarios a quitarse su stock, etc. Los malos pensadores dirán que era para aprovecharr las “rebajas”, pero la verdad es que muchos lo hacen para apoyar al empresario herido, intentado echarle una última mano para rebajar sus deudas.

-          Asimismo, en la fase de después, recibes un montón de llamadas (para ayudarte a encontrar un trabajo si lo necesitas, proponerte otras ideas de negocios, e incluso ver si te pueden echar una mano con un pequeño préstamo para ayudarte con tus deudas… si, si, ocurre también!). La principal ventaja es que pocos te van a reprochar de haber cerrado, quebrado, abandonado, etc. porque lo más probable es que a ellos también les haya pasado en otra época de su vida (y si no, sabe que los resultados de hoy no garantizan el éxito de mañana, con lo cual por prudencia no se meterán contigo).

Como anécdota, hace unas semanas, durante la huelga general, circuló por las redes sociales un video de insultos a una pobre franquiciada de un local de Cien Montaditos en Gran Vía, obligándola finalmente a cerrar su negocio durante este día. Con el fin de “apoyarla”, demostrar que estábamos en contra de la gente que no respeta el derecho de los trabajadores a no seguir la huelga, y también probablemente para ayudarla a recuperar parte de su facturación perdida este día, Iñaki Arrola (fundador de coches.com) publico este post convocando a quien quisiera juntarse allí para picar algo. El resultado fue que más de 40 emprendedores se citaron el día siguiente allí, y me consta que muchos otros que no podían ir este día se pasaron por el local en otro momento. Son ejemplos sencillos que te hacen sentir orgulloso de pertenecer a este mundillo.

Existen muchos detalles que muestran la solidaridad que existe entre los emprendedores. Muchos de nosotros sufrimos con esta crisis, lo pasamos mal, varios quiebran, pero al final, saber que siempre puedes contar con gente para ayudarte a re-lanzarte si fracasas, a echarte una mano cuando más lo necesitas, etc., hace que merezca la pena intentar tomar las riendas de tu vida y emprender.

Siento haber centrado otra vez el tema principal “la solidaridad” con el mundo empresarial, que es el que mejor conozco, pero con la cercanía de la época navideña, tenía ganas de escribir un post intentado sacar un poco de positivismo y pensando sinceramente que algo ha mejorado en los últimos años. Y tú, ¿qué opinas?, ¿crees que efectivamente hemos mejorado algo “humanamente hablando” y que existe hoy en día algo más de solidaridad?

03 diciembre, 2012 | 22:07

La palabra “fracaso”, a pesar de haberse puesto de moda desde hace algunos años -hasta tal punto que algunos gurus casi recomiendan a los emprendedores fracasar dado que para ello es el único camino hacia el éxito -será probablemente verdad, es una fase por la cual muchos pasamos, pero de allí a glorificar el fracaso, hay una frontera! ;-))- sigue siendo una de las etapas más duras para cualquiera.

En efecto, renunciar a su meta, a sus pretensiones, a lo que nos motiva para levantarnos cada día, a un sueño que aspirábamos a cumplir, etc., es de lo más difícil. Es más, creo que probablemente sea la decisión más crítica que tiene que tomar un emprendedor.

Personalmente, yo la tuve que tomar hacer algunos años respecto a un negocio de restauración que había montado, y os puedo asegurar que al final, saber cómo y cuándo reconocer que tu proyecto empresarial no ha tenido el éxito esperado, y por lo tanto asumir tus errores y cerrar el grifo (asumiendo enormes pérdidas financieras, desgastes de tiempo, desilusión, etc.) antes de que sea demasiado tarde a nivel personal, es muy difícil. Y si lo es, es porque existen una serie de riesgos más allá que el simple cierre de la empresa. Obviamente, a nivel financiero, te arriesga a arruinarte personalmente (e incluso a acciones de responsabilidad si no lo haces cuando te marca la ley y sigues endeudándote hasta las máximas). Pero en el plan personal, te puedes arriesgar a una situación dramática poniendo en riesgo tu propia familia (desahucio, divorcio, depresión, y un largo etc.). Y creo poder afirmar que ningún negocio merece arriesgarse tanto (hay que encontrar el famoso equilibrio entre el trabajo y la familia/amigos que tanto nos cuesta a los emprendedores).

No me gusta mucho dar consejos, pero creo que algunas recomendaciones que he visto con amigos que tuvieron que liquidar su compañía o sacado de mi experiencia siempre pueden ser útiles a la hora de lanzarte y crecer (asumiendo siempre que podrás algún día tener que cerrar, dado que no hay que olvidar que el 75% de los negocios mueren antes de cumplir 3 años de vida):

-          Endéudate lo menos posible, y si tienes que poner avales, hazlo únicamente con cosas que estás dispuesto a perder (un coche o algunos muebles, pero no tu vivienda personal)

-          No juegues con la administración (retrasarte un trimestre en el pago de la SS.SS. o en el IRPF por un tema de liquidez es aceptable de vez en cuando, pero acostumbrarte a esto y pensar que puedes acumular las deudas es un grave error que tendrás que pagar al final)

-          Contrata a los mejores asesores (fiscales, contables, abogados) para asegurarte de tener todo siempre en orden

-          Ponte objetivos cifrados, intenta cumplirlos, y analiza las desviaciones para poder reaccionar a tiempo

-          Ten siempre claro cuál es tu coste de liquidación e intenta guardar siempre un colchón para indemnizaciones de personal (es mejor reducir a tiempo e intentar darle un giro a la compañía que aguantar con todos hasta el final y llevarte unos cuantos juicios de recuerdo!) y renegociación (es más fácil obtener una quita de una deuda de un proveedor si tienes algo cash que pagarle)

-          No te engañes a ti mismo: aspira a tener una situación real en tu compañía (o sea, que si tu no estuvieras al frente, cuánto costaría meter a otro profesional para sustituirte, ten oficinas (no trabajes desde casa), no pagues de tu bolsillo gastos de la compañía, etc. y así verás realmente si el negocio que construyes es rentable o no).

-          No te enamores emocionalmente de tu compañía (ya sé que es difícil de explicar, dado que también soy el primero en contar que el emprendedor tiene que transmitir sus emociones y vender como un dios, pero en este caso es muy importante pensar que una empresa es solo una herramienta de trabajo, y que si no funciona se puede cerrar y pasar a otra cosa).

-          En estos momentos complicados, sobrevivir es una lucha diaria, y aunque por supuesto tienes que intentar llevar las batallas hasta el final, es de sabios reconocer cuando el enemigo te supera y por lo tanto es mejor reconocer una derrota a tiempo, aceptar las condiciones de la amnistía, que morir por un ideal inútil (esto seguro que algo similar a esta frase habré leído en el Arte de la Guerra de Sun Tzu). 

Por otra parte, antes de cerrar por todo la empresa, asegúrate que no hayas explorado todas las alternativas posibles:

-          El turnaround (o cómo podríamos decir en español, el arte de darle la vuelta a la tortilla). Antes de quedarte sin $, intenta buscar expertos externos en este tipo de situación que podrían ayudarte a estudiar si no existe una vía para re-lanzarte

-          La refinanciación: ¿Estás seguro de haber explorado con tu banco todas las vías posibles de refinanciar tu empresa? ¿E incluso con tus proveedores? Muchas veces es mejor para ellos quitarte parte de la deuda que perderlo todo en una quiebra… Te sorprendería de saber cómo los profesionales de capital riesgo negocian de vez en cuando quitas de hasta el 50-60% de la deuda bancaria solo por el hecho de no quebrar la compañía (claro, tiene que haber un plan de viabilidad detrás!!)

-          Una alianza (o joint-venture): muchos están en tu caso, pasándolo mal también y de vez en cuando una alianza puede ser la solución a vuestros problemas (recorte de gastos, sinergias, etc.).

-          La venta: Por mucho que tu empresa este en mal estado, es muy probable que para alguien tenga interés e incluso valor (por recuperar tu cartera de clientes, por la marca que habías creado, por el equipo que tenías, o incluso por tu crédito fiscal!).

Para ello, déjate tiempo, no esperes el último minuto para empezar negociaciones que durarán en la mayoría de los casos meses (tu tendrás prisa, pero la otra contrapartida no tiene por qué tenerla, y el tiempo correrá en su favor).

Y si no queda más remedio, plantéate echar el cierre de manera organizada antes de que sea demasiado tarde. No pasa nada por “fracasar”, siempre y cuando lo hagas bien. No te lleves decenas de deudas contigo, decenas de empleados, proveedores y clientes insatisfechos por no haber cumplido tu palabra, etc. El mundo es muy pequeño, y es probable que te los vuelvas a encontrar. Nadie te guardará rencor por no haber podido sacar adelante tu empresa, pero si por haberles defraudado.

Tristemente, he visto decenas de amigos perder sus compañías en los últimos 2-3 años, y nos puede pasar a cualquiera en el futuro, pero también he notado la gran diferencia entre los que lo hicieron a tiempo y que han tardado poco en recuperarse y relanzarse (con otro proyecto, o trabajando por cuenta ajena), y los que casi se han arruinado del todo, y todavía sufren del desgaste de la operación, y estarán afectados tanto emocional como financieramente durante mucho tiempo.

Y recuerda, Angry Birds tuvo casi 50 fracasos antes de lanzar su mejor aplicación, piénsalo y no te desanimes nunca, el éxito puede ser el siguiente proyecto, o el siguiente...

 

imagen de Ana B. Nieto

Blog por Ana B. Nieto Licenciada en derecho por la UCM y periodista, vive y trabaja en Nueva York desde 2002. Antes de llegar a Cinco Días en Madrid trabajó en la edición valenciana de El País y durante varios meses en Indonesia y Tailandia. Además de Madrid ha vivido en casi todas las provincias andaluzas, Ecuador y Amsterdam donde completó estudios universitarios.

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