Sobre el autor

Sébastien (@sebchartier) Emprendedor y experto en corporate finance. Ha trabajado en varias Start-Ups, firmas de capital riesgo y consultoras (IPEN, BusinessAngels.com, Campbell Lutyens, Minerva Capital…). En los últimos 10 años, ha fundado media-docena de compañías, entre ellas CreaCapital, Capital & Corporate, Creaventure, y lanzado varios eventos como CapCorp o Salón MiEmpresa (www.salonmiempresa.com)

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Candice (@candicelaporte) Especialista en comunicación, marketing & eventos. Ha desarrollado su trayectoria profesional en compañías como EuroRSCG y Publicis y su faceta de emprendedora en firmas como Capital & Corporate y Creaventure. Ha participado en el lanzamiento de numerosos eventos y conferencias en los últimos años (CapCorp, Salón Miempresa, FortyUnder40, Venta Privada sector Lujo…).

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« marzo 2012 | Inicio | mayo 2012 »

El cortoplacismo del inversor queda opuesto al espíritu soñador del emprendedor. Esto último lo pudimos comprobar la semana pasada, en un desayuno organizado por Creaventure y MasterCard España, donde se pudo realizar un following de los proyectos presentados en la pasada edición del concurso Elevator Pitch del Salón MiEmpresa.

Finalizado este encuentro, surgen conclusiones que ayudan a entender por qué es complicado que emprendedores e inversores completen el puzle perfectamente. Por un lado, encontramos una mentalidad soñadora, con ilusión de sacar adelante su proyecto y, por otro,  unas ganas inmensas, no sólo de invertir sino de encontrar proyectos que realmente merezcan la pena. Ambos grupos pusieron en común los errores que, bajo su punto de vista, cometen los otros a la hora de cerrar un acuerdo entre inversores y emprendedores.

Errores del emprendedor desde el punto de vista inversor

Desde el punto de vista del inversor, al emprendedor le falta atar demasiados cabos sueltos en sus proyectos, antes de que pueda levantar su interés para invertir en el proyecto. Los inversores buscan, sobretodo, un proyecto validado, y quién mejor que el mercado para hacerlo. Alcanzar un número de usuarios y ventas, el concepto de monetización del proyecto desde un primer momento y un análisis en profundidad de su capacidad de escalabilidad, son algunos de los pasos que el inversor recomienda al emprendedor antes de iniciar las diferentes rondas de inversión.

El valor de una idea no es tan alto como creen los emprendedores, para un inversor el valor más buscado es la capacidad de ejecución y el talento global del equipo. Aquí reside una de las necesidades que los inversores echan en falta, que todos los integrantes compartan un modo de trabajar, una implicación total y una diversificación que permitan crear un buen equipo.

Los inversores presentes destacaban la existencia de un  gran número de emprendedores más preocupados por su marca personal, que en el fomento de una visión puramente empresarial, que les permita conocer realmente si su proyecto tendrá recorrido y su empresa será realmente rentable.

Errores del inversor desde el punto de vista emprendedor

Por su parte, los emprendedores no dejaron atrás la oportunidad de expresar sus necesidades ante los inversores a la hora de presentarles un proyecto.

Entre las conclusiones expresadas por emprendedores españoles, encontramos una visión cortoplacista sobre los inversores, dado que según expresan buscan una rentabilidad casi inmediata o incluso un exit del proyecto, sin proponerse mantener una financiación a la vez que las compañías crecen en volumen.

Asimismo, echan en falta una generación de “inversores emprendedores” que rescaten su antigua esencia y apuesten por la creación de créditos flexibles y financiación de proyectos, donde prime el crecimiento global frente al beneficio inmediato que comentábamos anteriormente. No menos importante consideran la falta de rondas de inversión más “valientes”, que permitan lanzar sus compañías de forma segura, sin tener que seguir buscando permanentemente financiación.

Los emprendedores destacan como negativo la posición defensiva de algunos inversores frente al camino elegido por los fundadores y en base al contrato firmado tras su aporte de capital, puesto que legalmente puede desvirtuar el proyecto o incluso adueñarse de él.  De la misma forma, expresaron que algunos inversores se preocupan más por disolver la unión con el proyecto para recuperar su inversión que por la aportación de valor a la compañía cuando ésta atraviesa momentos difíciles.

De los errores se aprende

Esta puesta en conocimiento de los fallos de ambos bandos, pretende fomentar la creación de empresas más viables, con capacidad de supervivencia y crecimiento, que permita a su vez generar beneficios a los inversores que un día pusieron su granito de arena para levantar los proyectos.

Como hemos comentado muchas otras veces, de los errores se aprende y esperamos que éstos puedan hacer que algún día congenie la relación entre inversores que aporten algo más que dinero a proyectos emprendedores con visión empresarial y ventas probadas.

 

18 abril, 2012 | 11:27

En las últimas semanas se han vendido Toprural y Rentalia (en este último caso, idealista.com ha ejercido la opción de compra del capital que le faltaba para llegar al 100%). Dos ejemplos, que lejos de las cifras astronómicas que nos llegan cada semana de EE.UU. (la última fue la compra de Instagram por parte de Facebook por nada menos que 1.000 millones de euros), demuestran que en España, haciendo bien las cosas, también se puede ganar dinero en el sector de Internet.

Logo-toprural             Logo-rentalia-blog

 


François Derbaix
y Marta Esteve,
la pareja emprendedora detrás de ambos proyectos, han accedido a compartir su experiencia con nosotros mediante la siguiente entrevista:


Primero, ¡enhorabuena por estas ventas! Desde nuestro punto de vista, con este proceso habéis concretado al 100% el ciclo de vida del emprendedor (creación, financiación y desarrollo, y salida). A la hora de montar vuestros proyectos, ¿Teníais claro que algún día llegará a ser propiedad de otro?

ME:
A la hora de montar la empresa, tenía claro que tendríamos que hacer todo lo posible para que la empresa encontrara su sitio y su modelo y cumpliera los tres primeros años. Luego poco a poco habría que dotarle de independencia: una esencia propia y coherente, un equipo fuerte y autónomo.

El cambio de propiedad podía ocurrir o no, pero el cambio de gestor era más que probable a largo plazo: cada etapa de una empresa requiere habilidades de gestión diferentes y es muy raro que el fundador tenga todas las habilidades de crear algo desde cero y a su vez hacerlo crecer de forma óptima desde un determinado nivel. Creo que hay que estar dispuestos a dar independencia a un proyecto. Que vuele con sus propias alas.

FD:
También creo que parte del éxito de un negocio a largo plazo pasa por la salida del emprendedor, y por la integración en un grupo mayor. Me da la sensación que en un sector que evoluciona tan rápido como Internet hay que pasar a formar parte de un grupo mayor: o comprando empresas como lo está haciendo idealista.com, o vendiendo.

En tu caso, François, la venta ha sido a un “industrial” americano, Homeaway, mientras que Rentalia se integró progresivamente en el grupo idealista.com, fundado por los hermanos Encinar (Jesús y Fernando) y César Oteiza. ¿Nos podéis explicar como se desarrolló el proceso de venta en ambos casos? Antes de cerrar con ellos, ¿Existieron conversaciones con otros grupos? ¿Cuáles han sido las diferencias notables entre ambas transacciones (due diligence, condiciones de la salida, pacto de permanencia…)?

FD:
Me encantaría poder comentarlo con más detalles, pero por los acuerdos de confidencialidad que hemos firmado no puedo dar información al respecto. Lo que sí puedo comentar es que desde hace casi 10 años he intentado estar en contacto con los principales actores del sector, para conocernos, intercambiar impresiones, y estar atento a identificar posibles operaciones corporativas. También hemos estudiado varias adquisiciones potenciales por parte de Toprural, aunque por diversas circunstancias no llegamos a concretar ninguna. En cuanto a mi permanencia, como HomeAway conoce muy bien nuestro tipo de negocio, no han considerado necesario exigirme una permanencia más allá de unos meses, básicamente para ayudar en la transición.

ME:
En el caso de Rentalia, idealista.com es propietario del 45% de la sociedad desde 2008, por lo que las auditorías y la permanencia se han llevado a cabo antes de 2012.

¿Por qué creéis que hay tan pocos casos de éxito en España como los vuestros? ¿Los emprendedores españoles están preparados para afrontar operaciones corporativas? ¿El precio, o mejor dicho, las expectativas de valoración de muchos, impiden que haya más transacciones? ¿En qué fallamos?

ME:
En la época del 2000 se hicieron muchas operaciones que calculaban los precios en usuarios únicos o en visitas. Después han vuelto las operaciones, pero ya valorando los proyectos en función de su facturación o EBITDA, que tarda muchos más años en conseguirse. Quizá es una mezcla de volumen necesario, precio demandado y apego por el proyecto propio. De todas maneras, en Internet la concentración es inevitable y poco a poco iremos viendo más operaciones.

FD:
Creo que ha habido hasta la fecha relativamente pocas operaciones corporativas en la web española, tanto porque faltan compradores, como porque faltan empresas comprables. En muchos casos los grandes grupos off-line españoles han preferido invertir (y perder) en proyectos propios en lugar de comprar startups existentes. También faltan proyectos “comprables”: para muchos compradores sólo compensa comprar una empresa a partir de cierto tamaño (por ejemplo a partir de 1 millón de euros de facturación o de 200 mil euros de EBITDA), y en España aún no hay muchos negocios Internet que tengan más de 200 mil euros de EBITDA.

Los empresarios solemos decir que el equipo es lo más importante. En vuestros casos, sabemos que además estaban incentivados e interesados en vuestras compañías. ¿Que significó para ellos la venta? ¿Cómo lograsteis implementar un plan de stock-options cuando en general la fiscalidad y la ley española no nos favorecen en esto?

FD:
En Toprural hay unos 12 empleados o ex-empleados que poseían un 15% de la empresa (sin contar con los fundadores). Algunos recibieron esta participación durante los primeros años a cambio de cobrar un sueldo reducido (“sweat equity”), y otros compraron participaciones como parte de un plan de acciones para empleados, financiado por la empresa. En este caso no usamos stock options por la desatrosa fiscalidad de este intrumento: fue una venta de participaciones a los empleados con dinero prestado por la empresa, y devuelto en los años siguientes por los empleados. Ellos decidieron apostar, cobrando menos sueldo. Compartieron el riesgo, y los beneficios.  

Muchos creen que el emprendedor, tras vender su compañía (que desgraciadamente muchos siguen calificando de “pelotazo”), ya tiene dinero para “jubilarse” y disfrutar la vida. Sois 2 ejemplos que demuestran que esta leyenda urbana es totalmente falsa. ¿Qué planes tenéis para el futuro? ¿Qué estáis haciendo o haréis de manera distinta en esta nueva etapa?

ME:
Me gusta Internet y me lanzaré en un nuevo proyecto. El equipo sigue siendo lo primordial y deseo que todo el equipo esté apostando por el proyecto para que estén totalmente involucrados.

FD:
De momento sigo involucrado en que la transición en Toprural sea la mejor posible. Luego probablemente seguiré activo como business angel, invirtiendo en otros negocios de Internet en España (invierto de media en 2 proyectos al año desde 2006).

 

13 abril, 2012 | 17:44

Hace unos días, leí un artículo en LesEchos escrito por Patrick Hannedouche y Cedríc Labeau, 2 business angels franceses, que trataba de manera irónica el polémico tema de las valoraciones de las start-ups bajo el titulo: “intercambia idea con €1M”.

Me he permitido la libertad de adaptar su post ya que creo que sus reflexiones se pueden aplicar perfectamente a la situación que también vivimos en España desde hace un par de años. 

Los autores empiezan su reflexión sobre el hecho de que suelen oír comentarios poco elogiosos de emprendedores respecto a los business angels. Efectivamente, a pesar de que las redes se estructuran poco a poco (tenemos ya más de 40 redes en España), todavía queda mucho trabajo por hacer. El fundraising tarda mucho (suelen pasar de 4 a 6 meses entre el primer contacto y la inversión), te piden modificar tu business plan 12 veces, quieren previsiones súper detalladas, etc. En fin… un montón de razones para frustrar a un joven emprendedor incapaz de aportar las “garantías” esperadas por parte de inversores que deberían comprender su problemática (¿ellos mismos no han sido emprendedores?).

Cuida-tu-start-up

Dicho esto, es poco frecuente escuchar a estos mismos emprendedores cuestionarse sobre el por qué no han conseguido la financiación. Así, si bien es cierto que los business angels cometen errores, sería lógico que el emprendedor también lo haga en alguna ocasión…

El problema que comentan estos inversores franceses va más allá de sus fronteras. En nuestro país también existen dificultades enormes para que se encuentren la financiación y los buenos proyectos. Notamos una frustración enorme: por una parte, existe mucho dinero disponible con ganas de encontrar proyectos innovadores que financiar (si bien es cierto que también muchos inversores están reticentes a la hora de asumir riesgos importantes en una fase muy seed), y por otra parte, muchos emprendedores piensan que su idea o su embrión de compañía ¡¡ya vale millones!!

Y de allí la pregunta: ¿qué tipo de devisas utilizan las start-ups a la hora de valorarse?

No es raro escuchar a un emprendedor pedirte 250-300K contra un 10-20% de su empresa cuando todavía no tiene ni equipo, ni producto (ni aún un pequeño prototipo),  y por supuesto, aún menos ¡clientes! De allí la respuesta del inversor sobre si hablaba en euros o en “créditos facebook o twitter”.

Muchos se quejan de no encontrar inversores dispuestos a invertir sobre el potencial, en vez de fijarse tanto en lo previsional.

Para lograr tu búsqueda de capital, deberías ponerte también en la cabeza del inversor:

Primero, aunque el dinero no suele ser la primera motivación de un business angel, no es un filántropo. Si quiere seguir actuando en el futuro  como inversor privado, necesita incrementar su capital, y de allí el principal problema. Una valoración muy alta es un riesgo adicional, y aunque la compañía vaya bien y lograse vender al cabo de 4-5 años su participación, su retorno se verá afectado y no le permitirá cubrir las pérdidas de otras inversiones (no hay que olvidar que el business angel busca multiplicar al menos por 4-5 su inversión, dado que sabe perfectamente que se la va a pegar en la mayoría de sus apuestas).

Asimismo una primera valoración muy alta generará muchos conflictos a la hora de volver a levantar dinero en una segunda ronda, a un valor inferior (y desgraciadamente, muchas veces pasa, dado que en pocas ocasiones se cumplen las previsiones iniciales).

Business-angel

Y además, cómo quieres motivar e implicar al business angels (para que te dedique tiempo, te apoye en tu estrategia y hacer que aporte su red de contactos) si tiene muy poco que ganar dado el pequeño % que ostenta.

Así, una sobrevaloración complica el futuro de la empresa, tanto desde el punto de vista financiero como relacional. Si quieres que todos sean ganadores (el famoso Win-Win), y que los riesgos sean repartidos equitativamente, piénsate lo de tu valoración antes de ir a buscar capital…

 

imagen de Ana B. Nieto

Blog por Ana B. Nieto Licenciada en derecho por la UCM y periodista, vive y trabaja en Nueva York desde 2002. Antes de llegar a Cinco Días en Madrid trabajó en la edición valenciana de El País y durante varios meses en Indonesia y Tailandia. Además de Madrid ha vivido en casi todas las provincias andaluzas, Ecuador y Amsterdam donde completó estudios universitarios.

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