Sobre el autor

Sébastien (@sebchartier) Emprendedor y experto en corporate finance. Ha trabajado en varias Start-Ups, firmas de capital riesgo y consultoras (IPEN, BusinessAngels.com, Campbell Lutyens, Minerva Capital…). En los últimos 10 años, ha fundado media-docena de compañías, entre ellas CreaCapital, Capital & Corporate, Creaventure, y lanzado varios eventos como CapCorp o Salón MiEmpresa (www.salonmiempresa.com)

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Candice (@candicelaporte) Especialista en comunicación, marketing & eventos. Ha desarrollado su trayectoria profesional en compañías como EuroRSCG y Publicis y su faceta de emprendedora en firmas como Capital & Corporate y Creaventure. Ha participado en el lanzamiento de numerosos eventos y conferencias en los últimos años (CapCorp, Salón Miempresa, FortyUnder40, Venta Privada sector Lujo…).

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Muchos de los nuevos gobiernos se han centrado, al llegar al poder, en subir los impuestos, basándose en la teoría de que al tener menos contribuyentes debido a la crisis y al incremento del paro, entre otros, había que aumentar las cuotas de los trabajadores, pensando que con esta medida iban a mantener los niveles de ingresos de nuestros queridos Estados de Bienestar (y por lo tanto continuar con su política del malgasto).

Es más, durante la campaña electoral francesa, hemos asistido a una verdadera caza de brujas (siendo la bruja en nuestra época el “rico” o el empresario), con propuestas del socialista François Hollande (ahora nuevo Presidente de Francia), de tasar al 75% el IRPF de contribuyentes que ganan más de €1M de IRPF, o mucho más agresiva como la del extremista Jean-Luc Mélenchon de tasar al 100% el IRPF para rentas superiores a 30.000 euros mensual.

Sin querer entrar en un debate político, y menos aún, en pretender dar lecciones o soluciones “milagrosas” a la crisis, creo que es importante recordar algunos principios económicos para invitar a la reflexión de cada uno:

- La curva de Laffer, que analiza la relación entre las tasas de impuestos y los ingresos fiscales. Cuando entramos en una tasa impositiva demasiado alta, se penaliza la participación en estas actividades gravadas, y por lo tanto se reducen los ingresos fiscales. Al contrario, un recorte de la tasa impositiva crea un incentivo para aumentar la productividad y el empleo, y por lo tanto aumenta la base de contribuyentes y puede llegar a generar muchos más ingresos fiscales
- Ejemplos en el último siglo en EE.UU., con grandes periodos de rebajas fiscales (en 1920, en 1960 con Kennedy y más recientemente en 1980 con Reagan) tuvieron un éxito notable. 
- Las grandes crisis no se han resuelto recortando todo los gastos sino al contrario invirtiendo y favoreciendo políticas adecuadas de creación de empleo.
- Varios países operan con un “flat-tax” (un impuesto único), que puede llegar a ser considerado como más justo y más democrático (todos lo pagan) y más económico (en efecto, es la misma tasa para todos, en general es baja -entre el 15 y 30%-). Otra ventaja es que con esto se suprima cualquier incentivo fiscal, deducciones, subvenciones, etc. Cabe destacar que más de 30 países en el mundo ya han adoptado este sistema, entre ellos muchos países del Este de Europa (Estonia, Eslovaquia…), y han tenido un crecimiento importante.

Creo que las políticas fiscales que tenemos no están funcionando:

- Quién se cree que España tenga una tasa de desempleo del 25%, o sea, hasta qué punto se ha incrementado la economía sumergida
- Hemos perdido 560.000 autónomos en los últimos 4 años (no es sorprendente con una cuota mínima de 245 euros, o sea 20 veces más que muchos países europeos, entre ellos Inglaterra)
- El fraude fiscal parece ser un deporte nacional (no es de extrañar que España aglutine más del 20% de los billetes de 500 euros de la Unión Europea)
- Las grandes multinacionales casi no pagan impuestos en nuestros países (quién no ha tenido una gran compañía como cliente que le explica que tiene que facturarle sus servicios en Irlanda, Hungría o República Checa por ejemplo)
- Quién nunca fue celoso de ver a su competidor financiarse vía subvenciones públicas o utilizando al límite nichos o deducciones fiscales a las cuales tú no puedes acceder

¡Ya es hora de intentar armonizar un poco nuestra fiscalidad, para que sea más justa para todos! Personalmente no creo que castigar a los empresarios y los trabajadores sea la mejor solución… y tu, ¿qué opinas?

 

22 febrero, 2012 | 13:03

Hace unos meses, con motivo de la salida del libro “¿Puedo comprar una empresa?” de Enrique Quemada, Consejero Delegado del grupo ONEtoONE Capital Partners y Presidente de la asociación Crece+, comentábamos que la opción de comprar una empresa como vía de emprendimiento podía ser más barata, más rápida y más segura que crearla.

La semana pasada, tuvimos la oportunidad de escuchar a este gran profesional en el Salón Miempresa, el mayor evento para emprendedores y pymes, donde explicaba las técnicas de negociación en una operación de MBO/MBI, cómo buscar oportunidades de compra, etc.

Para los que se atreven a contemplar esta oportunidad como salida profesional, os dejamos un extracto de la conferencia de Enrique Quemada, donde resumo a la perfección los 10 errores más frecuentes a la hora de comprar una empresa:

  1. Enamorarse de la empresa objetivo
    Te recomiendo que mantengas durante todo el periodo de compra la sangre fría y que crees una distancia emocional frente a la empresa. No te dejes enganchar por el proceso y por el deseo de rematar la operación. Para evitarlo resulta muy útil estudiar varias posibles adquisiciones al mismo tiempo.
  2. Buscar la empresa perfecta
    Todas las empresas tienen fallos y defectos. Lo importante es que compres una en la que tú, por tus capacidades, puedas crear más valor que los antiguos propietarios.
  3. Aceptar el precio que te piden
    Aunque te digan que es un precio firme y definitivo, no te dejes influir.
    Haz propuestas alternativas e inicia el baile de la negociación.
    Si no tiene otro comprador que acepte su precio, entonces entrará en tu baile e irá cediendo hasta alcanzar un acuerdo satisfactorio para ambos.
  4. No hacer un estudio exhaustivo de la empresa
    No te relajes en la due diligence.
    Las grandes bofetadas en compra de empresas vienen por haber estudiado superficialmente la información que te facilitan, por no realizar suficientes preguntas o por quedarse satisfecho con respuestas ambiguas o incompletas.
  5. Entender poco el sector en el que entras
    Aunque conozcas bien la empresa, puede que te estés metiendo en un sector en decadencia, con guerra de precios, capacidad ociosa o una dinámica competitiva que exige inversiones que tú no puedes abordar.
    Resulta fundamental que entiendas la industria en la que entras y sus fuerzas competitivas.
  6. Comprar con prisas
    Evitar caer en las urgencias del vendedor y marca tú el ritmo del proceso.
    Las prisas suelen guardar motivos ocultos.
    Si caes en la dinámica del vendedor no podrás negociar adecuadamente o examinar suficientemente bien la empresa que compras.
  7. Contar con asesores baratos
    Lo barato sale caro.
    En una operación corporativa debes rodearte de buenos asesores, comprometidos, analíticos, exigentes y capaces de detectar inconsistencias y de defender con rigor tus intereses.
  8. No estudiar a tus socios
    Puedes estar tan volcado en estudiar la operación y en levantar fondos que dediques menos tiempo a analizar a aquellos socios con quién la vas a hacer.
    Tan importante como la calidad de la empresa que compras es la de los socios.
    Un socio equivocado te puede amargar una buena compra.
  9. Pagar por el valor que tú vas a crear
    No caigas en la trampa de pagar por el potencial de creación de valor que según el vendedor tendría la empresa si se arreglase esto o aquello. Todo eso es el valor que vas a crear tú.
    Paga al vendedor por lo que vale en ese momento lo que él te vende y deja todo el crecimiento o las mejoras para crear valor para ti.
  10. Las ambigüedades
    Deja claro cuánto tiempo va a quedarse el vendedor, concreta con claridad las formas de pago, qué atribuciones tienes tú como gestor respecto a tus socios, como se va a remunerar tu creación de valor y cierra de manera clara todos aquellos aspectos que sean relevantes en la operación.
    No dejes temas abiertos a interpretación pues se volverán contra ti en el futuro.

 

imagen de Ana B. Nieto

Blog por Ana B. Nieto Licenciada en derecho por la UCM y periodista, vive y trabaja en Nueva York desde 2002. Antes de llegar a Cinco Días en Madrid trabajó en la edición valenciana de El País y durante varios meses en Indonesia y Tailandia. Además de Madrid ha vivido en casi todas las provincias andaluzas, Ecuador y Amsterdam donde completó estudios universitarios.

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