¡Nunca serás más que un “autónomo”!
Desde pequeños nos incitan a pensar que esta vida es una carrera donde sólo hay una meta, estar en la cima en cualquiera de las actividades que desarrollemos, diferenciarnos del resto, ser únicos, en definitiva, buscar la excelencia.
En el mundo empresarial no iba a ser distinto, son muchas las reuniones donde consultores de talla internacional siempre tienen en sus labios las mismas excusas ante un negocio que no termina de reventar el mercado, ¡No tienes visión!, ¡no eres lo suficientemente ambicioso!, ¡tienes que captar financiación para crecer más de prisa!, ¿por qué no te diversificas?, hay que internacionalizarse si quieres que te tomen en serio, ¡arriésgate!, para terminar en la mayoría de las ocasiones con un terrible epitafio, ¡Nunca serás más que un “autónomo”! (como si esto fuera un insulto…).
Pues sí, eso es lo que muchos Españoles simplemente desean, crecer lo suficiente para tener una parcela de tranquilidad sin necesidad de entrar en una dinámica, para la que no están preparados ni tienen entre sus planes.
Da gusto escuchar a muchos autónomos, cuando hablan de su negocio, con toda la ilusión del mundo a pesar de lo mal que lo están pasando en estos duros momentos de crisis, lejos de formalismos heredados de ejecutivos agresivos, que tan pronto opinan de fútbol como de la gestión del riesgo en los mercados financieros. Todos pensamos que tenemos el derecho a reivindicar, a meternos en los asuntos de los demás y opinar sobre sus compañías, pero muchas veces nos olvidamos de un detalle: quién es el interlocutor que tenemos en frente y qué quiere hacer con su vida.
Desde nuestro punto de vista, no hay que olvidar que más del 90% del tejido empresarial español está constituido por microempresas de menos de 10 empleados, sin contar con el inmenso colectivo de autónomos que viven de la generación de su propio empleo. No tienen la necesidad de conseguir grandes financiaciones, posiblemente tampoco conozcan la dinámica de las rondas de financiación ni sepan dónde acudir para reunirse con un fondo de capital riesgo, no conocen a proveedores ubicados en China o en América Latina, no tienen grandes clientes europeos, y en definitiva, no lo necesitan.
Buscan adaptar su idea, posiblemente el negocio donde están trabajando desde hace años, a un nuevo enfoque, un posicionamiento diferencial, un buen nicho de mercado, y es muy probable que tengan éxito, porque lo hacen con ganas y pasión, algo que no se enseña en la universidad. Son empresarios, que partiendo de cero alcanzaran en unos años cifras de negocio que les permitirán vivir la vida, disfrutar de su familia y lo que es más importante para ellos, hacerlo con sus medios y a su medida, sin aspirar a convertirse en el “gran jefe” empresario de una multinacional cotizada.
El autónomo, al contrario de lo que piensa la gente, es el único en gran medida, que tiene la llave para eliminar el desempleo en nuestro país, las grandes multinacionales contratan 100.000 o 200.000 trabajadores, pero son las pymes y los autónomos, los que pueden convertir a millones de desempleados, en trabajadores.
Mucho ojo, este país está lleno de consultores con corbata de 12 euros, que nunca se atrevieron ni siquiera a ser grandes autónomos.
No hay idea ni empresa pequeña!
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