¡No, España no es el peor país del mundo para emprender!
Este fin de semana han saltado las alarmas: España sigue siendo uno de los países más complicado para emprender un negocio, concretamente ocupa el puesto 147 de 183 países, según el Banco Mundial.
Argumentos en su contra hay un montón, como bien lo analiza (o mejor dicho, lo exagera) el Washington Post: tremenda burocracia a la hora de constituir su empresa (hablan de 47 días para montarla, comparado con menos de una semana en la mayoría de los países europeos), excesivos costes laborales (despedir a varios trabajadores puede llevar una pyme a la ruina), coste elevado de la seguridad social y prohibitivos para los autónomos (establecerse como profesional independiente te supone más de 250 euros al mes, o sea más de 10 veces el precio que le cuesta a un emprendedor en Inglaterra), complicaciones para establecer un plan de stock-options para una start-up, y problemas de responsabilidad limitada (en caso de quiebra, el emprendedor tendrá que responder personalmente de las deudas adquiridas frente a la administración pública, entre otras).
Sin entrar en la polémica de contrastar uno por uno los argumentos del autor (por ejemplo, es cierto que seguimos sufriendo de la burocracia, pero estamos mejorando, con intentos de poder constituir compañías en 24 horas, que en algunos casos han funcionado), hay que reconocer que también se salto muchos de los otros inconvenientes que los emprendedores no dejamos de reclamar su rápida resolución (incumplimiento constante de la ley de morosidad, problemas de pagar el IVA antes de cobrarlo…), personalmente creo que estos artículos son francamente nefastos y dan una falsa imagen del emprendimiento en España.
Soy francés, y estuve emprendiendo en Inglaterra y Francia antes de establecerme en España en 1999. Desde hace muchos años, he te tenido la suerte de haber viajado por medio mundo y personalmente, no creo que existiese ningún lugar perfecto para establecerse en nuestro planeta, si lo miras en su globalidad (hay ventajas e inconvenientes en todos los países).
Por ejemplo, EE.UU. puede parecer desde el exterior un país maravilloso para el empresario, pero no hay que olvidar que al final allí no existe una sociedad del bienestar (si no tienes un seguro medico, puedes morirte en la calle sin que nadie te atiende), tienes amenazas legales al mínimo error que cometes, etc. En Francia, por ejemplo, tendrás que convivir con unos sindicatos muy fuertes, donde los jóvenes no quieren trabajar más de 35 horas semanales y gozar de unas 10 semanas de vacaciones, vivirás en un país donde el deporte nacional es la huelga y sus consecuencias nefastas para las pymes (¡hace unos años, el país estuvo paralizado durante casi mes y medio (transporte, correos, educación…) y provoco muchas quiebras!). En China, el Estado te pueden “vaciar” tu fabrica en 1 día si piensa que estás pagando a tus empleados por debajo del mercado (he visto una fábrica de más de 2.000 trabajadores ser paralizada durante una semana dado que según el gobierno local, esta multinacional pagaba un 10% menos a sus empleados que la media del parque industrial donde se ubicaba, y les obligo a subirles el sueldo en un 15% si quería “recuperar” a sus trabajadores).
Podría contar 20.000 anécdotas sobre los TOP Ten de los países nombrados en el artículo. Y no, ¡España no es el peor país del mundo para emprender! Gozamos de unas buenas infraestructuras, de un personal altamente cualificado y disponible, estamos desarrollando poco a poco el espíritu empresarial (poco a poco, los poderes políticos entienden que la única manera de salir de la crisis es apoyando a las pymes), se multiplican las redes de apoyos al emprendedor, tanta públicas como privadas.
En España, contrariamente a los que muchos piensan, hay mucho capital disponible para apoyar a las mejores start-ups (multiplicación de la figura del business angels, triplicación del mercado de capital riesgo en los últimos 10 años), e incluso nuestros políticos están empezando a intentar mejorar las trabas (más que trabas, son solo “excusas baratas” para evitar arriesgarse y lanzarse por su cuenta) y estamos soñando con una Ley de Emprendedores, de la cual se habla desde hace muchos meses.
Cuando llegue a España, tenía apenas 23 años, era extranjero y conocía poco del mercado legal y laboral español, y esto no me impidió en la época lanzarme por mi cuenta. Las reglas del juego no son las más sencillas de nuestro entorno, pero al final no es tan complicado crear una empresa. Todos los que alguna vez hemos iniciado un proyecto, sabemos que pros y contras hay siempre, y tienes que adaptarte al país donde quieres desarrollar tu negocio.
Por desgracia no es exclusivo de los Españoles la mala costumbre de criticar sin conocer (somos también expertos en esta materia en Francia), hablar sin motivos justificados y dar soluciones sin conocer los problemas en profundidad. Todos los españoles llevamos dentro un seleccionador de futbol, un ministro de economía y un buen decorador, pero parece que más allá de nuestras fronteras, este gusto por opinar sin conocer, también se usa demasiado, así que por favor, desde este medio de comunicación te pido que no te creas todos los artículos negativos que hay sobre lo complicado de emprender en España, y desarrolles tu propia opinión.
Si más de 3,5 millones de personas se han lanzado por su cuenta antes que tú en España, ¿por qué no sacas el emprendedor que hay en ti? Ya verás que no es tan complicado...
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