Sobre el autor

Sébastien (@sebchartier) Emprendedor y experto en corporate finance. Ha trabajado en varias Start-Ups, firmas de capital riesgo y consultoras (IPEN, BusinessAngels.com, Campbell Lutyens, Minerva Capital…). En los últimos 10 años, ha fundado media-docena de compañías, entre ellas CreaCapital, Capital & Corporate, Creaventure, y lanzado varios eventos como CapCorp o Salón MiEmpresa (www.salonmiempresa.com)

Sobre el autor

Candice (@candicelaporte) Especialista en comunicación, marketing & eventos. Ha desarrollado su trayectoria profesional en compañías como EuroRSCG y Publicis y su faceta de emprendedora en firmas como Capital & Corporate y Creaventure. Ha participado en el lanzamiento de numerosos eventos y conferencias en los últimos años (CapCorp, Salón Miempresa, FortyUnder40, Venta Privada sector Lujo…).

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« agosto 2011 | Inicio | octubre 2011 »

El papel de la tecnología, la innovación y la digitalización irrumpen cada día más en todos los ámbitos de nuestras vidas.

La investigación ha demostrado que los emprendedores y las empresas tecnológicas o start-ups, que son un conjunto importante de ellas, son una fuente importante de empleo, de crecimiento de la productividad y de la innovación. Este crecimiento, no afecta sólo a desarrolladores y empresas tecnológicas muy técnicas, sino que se extiende a todos los sectores, ámbitos de la economía y regiones del país. De aquí nace, en parte, la importancia de seguir apoyando a las start-ups. 

En este sentido, podemos seguir siendo meros espectadores de las medidas que propone el gobierno (realmente, ¿nos vale la “Ley de Emprendedores”?), o tomar la iniciativa y seguir el ejemplo de países vecinos como Reino Unido, siendo partícipes en la proposición de mejoras para el futuro de nuestra economía.

 

Manifiesto de las Start-ups

 

Hace poco más de un mes, más de 200 líderes de start-ups e inversores de Reino Unido unían sus ganas de avanzar en pro de la innovación y del avance del ecosistema empresarial en su país.

De esta forma, nace el Manifiesto de las Start-ups, elaborado por Coadec, fruto de una necesidad que se ha plasmado en el papel y en el mundo digital y que transmite directamente a su gobierno, una serie de medidas consensuadas para ayudar a quienes ocupen el gobierno al término de las elecciones que tendrán lugar en menos de 8 meses.

Antes de pensar en lo que debería cambiar, dicen desde este manifiesto, hay que resaltar que Reino Unido tiene un gran potencial de start-ups, pero pese a esto, a los múltiples avances tecnológicos y la considerable reducción del coste de lanzamiento de un producto digital, existen muchas medidas políticas en las que avanzar y que el gobierno no debería pasar por alto para el buen funcionamiento de la floreciente economía digital que alberga el país y que ha dado lugar al desplome de la barrera de acceso, creándose una oleada de microempresas. 

En España, si bien escuchamos múltiples discursos a favor de los emprendedores, llevados a la práctica nos encontramos con que, en general, las start-ups tienen muy pocos incentivos. Veo iniciativas como ésta de países vecinos y me pregunto si sería conveniente seguir su ejemplo, ayudar desde dentro al gobierno, centrar conocimiento y llevarlo hasta ellos para que las medidas que se estudien llevar a cabo sean realmente necesarias y válidas desde el punto de vista práctico. Puede parecer irónico o utopista, pero muchos fuimos consultados a la hora de definir la Ley de Emprendedores, y la verdad es que el resultado quedó muy lejos de lo que aspirábamos. A lo mejor es hora de tomar la iniciativa…

 

Medidas de mejora para las start-ups

 

Son 24 las medidas que las start-ups participantes han contemplado en el manifiesto de nuestro vecino británico. Englobadas en 5 grandes bloques podemos encontrar: 

- Mejorar el acceso a la financiación:

Los empresarios necesitan financiación con el fin de fundar y hacer crecer nuevas empresas. Mientras los costes de lanzamiento de una start-up han caído significativamente, el acceso a la financiación sigue siendo un problema importante para los arranques. Los fundadores encuestados por Coadec lo clasificaron como uno de los mayores problemas que enfrentan.

- Mejorar el acceso al talento:

Desde 2010 el número de estudiantes no comunitarios que entran en Universidades del Reino Unido para estudiar estudios de computación ha caído en un 38%. Por ello piden medidas de apoyo tanto para la atracción de talento extranjero al Reino Unido, como para incentivar a las nuevas empresas digitales a capacitar a alumnos y profesorado, así como otros incentivos que animen al talento a permanecer en el Reino Unido (el famoso Visa para Emprendedor).

- Construir una infraestructura digital de acceso universal e incrementar la oferta de espacios asequibles para oficinas:

Corresponde al gobierno asegurar que la infraestructura nacional se mantenga al día con la demanda. Para ello, se solicita la inclusión de unas normas reguladoras, que aseguren suficiente competencia, y el uso de fondos públicos para ofrecer infraestructura donde el mercado no lo haga.

- Actualización de las leyes y regulaciones al Siglo XXI:

El gobierno debe adecuar las leyes de apoyo a la innovación disruptiva, dejando claro que el papel del Estado es fomentar la innovación y la competencia, con la mínima burocracia necesaria. 

- Uso de un gobierno digital para desbloquear la innovación:

Solicitan al próximo gobierno que siga persiguiendo la digitalización de transacciones gubernamentales. Esto creará muchas nuevas oportunidades para innovación mediante nuevas empresas tecnológicas.

 

Resumen de medidas que, aunque no son nada especialmente innovadoras, de la misma manera podrían solicitarse en España. Un país con gran potencial de emprendedores y un ecosistema de start-ups tecnológicas que no tienen un fácil acceso a la financiación, donde encontramos grandes talentos que se nos escapan por la dificultad de sacar adelante un proyecto sin medidas políticas que les beneficien y donde la innovación se queda, como está demostrado, en un segundo plano.

 

¿Ha llegado la hora de quejarse menos…y tomar la iniciativa?

19 septiembre, 2011 | 12:10

Este fin de semana han saltado las alarmas: España sigue siendo uno de los países más complicado para emprender un negocio, concretamente ocupa el puesto 147 de 183 países, según el Banco Mundial.

Argumentos en su contra hay un montón, como bien lo analiza (o mejor dicho, lo exagera) el Washington Post: tremenda burocracia a la hora de constituir su empresa (hablan de 47 días para montarla, comparado con menos de una semana en la mayoría de los países europeos), excesivos costes laborales (despedir a varios trabajadores puede llevar una pyme a la ruina), coste elevado de la seguridad social y prohibitivos para los autónomos (establecerse como profesional independiente te supone más de 250 euros al mes, o sea más de 10 veces el precio que le cuesta a un emprendedor en Inglaterra), complicaciones para establecer un plan de stock-options para una start-up, y problemas de responsabilidad limitada (en caso de quiebra, el emprendedor tendrá que responder personalmente de las deudas adquiridas frente a la administración pública, entre otras).

Sin entrar en la polémica de contrastar uno por uno los argumentos del autor (por ejemplo, es cierto que seguimos sufriendo de la burocracia, pero estamos mejorando, con intentos de poder constituir compañías en 24 horas, que en algunos casos han funcionado), hay que reconocer que también se salto muchos de los otros inconvenientes que los emprendedores no dejamos de reclamar su rápida resolución (incumplimiento constante de la ley de morosidad, problemas de pagar el IVA antes de cobrarlo…), personalmente creo que estos artículos son francamente nefastos y dan una falsa imagen del emprendimiento en España.

Soy francés, y estuve emprendiendo en Inglaterra y Francia antes de establecerme en España en 1999. Desde hace muchos años, he te tenido la suerte de haber viajado por medio mundo y personalmente, no creo que existiese ningún lugar perfecto para establecerse en nuestro planeta, si lo miras en su globalidad (hay ventajas e inconvenientes en todos los países).

Por ejemplo, EE.UU. puede parecer desde el exterior un país maravilloso para el empresario, pero no hay que olvidar que al final allí no existe una sociedad del bienestar (si no tienes un seguro medico, puedes morirte en la calle sin que nadie te atiende), tienes amenazas legales al mínimo error que cometes, etc. En Francia, por ejemplo, tendrás que convivir con unos sindicatos muy fuertes, donde los jóvenes no quieren trabajar más de 35 horas semanales y gozar de unas 10 semanas de vacaciones, vivirás en un país donde el deporte nacional es la huelga y sus consecuencias nefastas para las pymes (¡hace unos años, el país estuvo paralizado durante casi mes y medio (transporte, correos, educación…) y provoco muchas quiebras!). En China, el Estado te pueden “vaciar” tu fabrica en 1 día si piensa que estás pagando a tus empleados por debajo del mercado (he visto una fábrica de más de 2.000 trabajadores ser paralizada durante una semana dado que según el gobierno local, esta multinacional pagaba un 10% menos a sus empleados que la media del parque industrial donde se ubicaba, y les obligo a subirles el sueldo en un 15% si quería “recuperar” a sus trabajadores).

Podría contar 20.000 anécdotas sobre los TOP Ten de los países nombrados en el artículo. Y no, ¡España no es el peor país del mundo para emprender! Gozamos de unas buenas infraestructuras, de un personal altamente cualificado y disponible, estamos desarrollando poco a poco el espíritu empresarial (poco a poco, los poderes políticos entienden que la única manera de salir de la crisis es apoyando a las pymes), se multiplican las redes de apoyos al emprendedor, tanta públicas como privadas.

En España, contrariamente a los que muchos piensan, hay mucho capital disponible para apoyar a las mejores start-ups (multiplicación de la figura del business angels, triplicación del mercado de capital riesgo en los últimos 10 años), e incluso nuestros políticos están empezando a intentar mejorar las trabas (más que trabas, son solo “excusas baratas” para evitar arriesgarse y lanzarse por su cuenta) y estamos soñando con una Ley de Emprendedores, de la cual se habla desde hace muchos meses.

Cuando llegue a España, tenía apenas 23 años, era extranjero y conocía poco del mercado legal y laboral español, y esto no me impidió en la época lanzarme por mi cuenta. Las reglas del juego no son las más sencillas de nuestro entorno, pero al final no es tan complicado crear una empresa. Todos los que alguna vez hemos iniciado un proyecto, sabemos que pros y contras hay siempre, y tienes que adaptarte al país donde quieres desarrollar tu negocio.

Por desgracia no es exclusivo de los Españoles la mala costumbre de criticar sin conocer (somos también expertos en esta materia en Francia), hablar sin motivos justificados y dar soluciones sin conocer los problemas en profundidad. Todos los españoles llevamos dentro un seleccionador de futbol, un ministro de economía y un buen decorador, pero parece que más allá de nuestras fronteras, este gusto por opinar sin conocer, también se usa demasiado, así que por favor, desde este medio de comunicación te pido que no te creas todos los artículos negativos que hay sobre lo complicado de emprender en España, y desarrolles tu propia opinión.

Si más de 3,5 millones de personas se han lanzado por su cuenta antes que tú en España, ¿por qué no sacas el emprendedor que hay en ti? Ya verás que no es tan complicado...

 

14 septiembre, 2011 | 11:05

En recientes fechas todos hemos visto como se ha vuelto a poner encima de la mesa el debate sobre el despido libre y la polémica ha vuelto a la calle. España es un país de izquierdas, donde la historia ha ido obligando a realizar un ordenamiento jurídico laboral claramente orientado a evitar el despido libre, con fuertes indemnizaciones por despido y condiciones restrictivas en cuanto a los argumentos para el mismo, aunque en la reforma laboral se modificaron.

¿Cuál es el problema de esta situación?

Nos encontramos con un mercado laboral tan restrictivo y rígido que provoca 1001 quebraderos de cabeza a las empresas españolas, no queremos que nuestros empleados se casen con nuestros proyectos, queremos que se enamoren y que los vivan intensamente y el día que decidan que esta relación no puede continuar, ambas partes sean libres para iniciar una nueva vida, eso lo puede hacer el empleado, pero si lo hace el empresario ha de cargar con una fuerte multa, una multa provocada por querer dar trabajo a la sociedad. Be water my friend.

Hace escasas fechas hablaba con una buena amiga, me pedía consejo:
Quería vender su puesto a su empresa, una famosa cadena comercial. La venta era sencilla, 90.000 euros a cambio de dejar su puesto de trabajo.
Gocé, goce como pocos en unos pocos minutos, le recordé su hijo, un lindo adolescente que no pintaba ya nada en su casa, un "proyecto de hombre" que le pedía lo mismo: piso, coche y ayuda económica para poder independizarse, y si no se la daba, seguiría siendo una sanguijuela que le chuparía día a día la sangre hasta que no le quedara una gota en el cuerpo.
No, grito ella, no lo puedes comparar, mi hijo me está sobornando, es un atracador sin alma y sin escrúpulos, le he dado formación, ayuda en cada nueva etapa de su vida, pero esto ya es demasiado.

El mundo de la empresa está lleno de atracadores sin alma y sin escrúpulos, seres que están ocupando
un espacio de desarrollo que otros no pueden coger mientras no se quede vacío.

Vacío, es fácil contestan los sindicatos, solo has de hacer un despido improcedente y darle lo que se merece. Pero cuando se va un trabajador después de estarle formando durante años, para posiblemente montarte una compañía que te va a hacer la competencia, entonces, ¿el empresario no se merece nada: no hay una indemnización de 40 días por año trabajado, ni siquiera de 20, 5? Nada, no hay nada.

Con este ordenamiento jurídico laboral, las empresas no quieren hipotecarse el futuro contratando trabajadores indefinidos y acaban por contratar trabajadores temporales, concatenando contratos o personas. De esta manera, tenemos una minoría de trabajadores en posición indefinida y, por tanto, con derechos laborales importantes, y otra mayoría de trabajadores con contrato temporal sin casi ningún derecho laboral.

Por ese motivo, nuestras empresas no tienen a los mejores trabajadores, ni los más preparados ni los más formados, las empresas españolas tienen los que se pueden permitir, porque no sólo piensan en la nómina y los seguros, también marcan en su horizonte empresarial el coste del despido en el plazo de 3 o 4 años, cuando una start-up pasa de proyecto a consolidación (¡o cierre!).

Por tanto, en España tenemos una legislación laboral que no premia ni al mejor trabajador ni a la mejor gestión de la empresa, sino al que tiene contrato indefinido y que ya no está en muchos casos enamorado de su empresa.
En España se premia el inmovilismo, la falta de innovación y el no te muevas que te sales de la foto.

Como recuerdo mis épocas de enamoramiento, un estado de permanente euforia en las empresas en las que he participado, algo muy similar al de mucho amigos que están realizando su carrera profesional en Silicon Valley... Será que allí el amor aún existe.

06 septiembre, 2011 | 17:03

He oído a muchos ejecutivos de grandes corporaciones nacionales e internacionales llenándose la boca con proyectos que en breve le permitirían abandonar su cómodo puesto y comenzar su propia aventura llena de éxitos, como es lógico.

Pudo contar con los dedos de una mano, los que han dado el paso, la gran mayoría se han acomodado a su puesto, viendo como su decisión era cada día más complicada de tomar por su situación laboral y como no, social y familiar.

Cuanto más tiempo pasa entre que me piden consejo la primera vez con el último email que hemos intercambiado, mayor es el número de excusas que recibo: tengo unos ingresos muy interesantes, hay opción de promocionar en la compañía, mi mujer acaba de perder su puesto o hemos decidido ampliar la familia…

Lo cierto es que un emprendedor no se hace, nace. Esta frase que parece un mito la podemos ver aplicada cada día, en nuestro entorno social, siempre ha habido personas a las que le gusta lo seguro y otros que amamos un poco de riesgo en nuestras vidas, supongo que será el Yin y el Yan, ambos son necesarios para hacer que este mundo funcione.

Muchas veces me he preguntado si ese miedo al salto, no solo viene por la seguridad propia de su cargo, sino por una falta de capacidad real, algo que si se percatara su compañía, quizás le haría preguntarse si ese ejecutivo que no es capaz de llevar a cabo sus sueños, es el perfil que más le interesa en estos momento de riesgos medidos.

Nuestros altos ejecutivos no escriben sus propias notas, ni cierran los pequeños detalles de los contratos, y evidentemente las reuniones las programa su asistente. Esta forma de entender la vida es un lujo, un lujo inaccesible para nuestro emprendedor.

He oído a grandes ejecutivos quejarse acerca de las nuevas imposiciones de su compañía a la hora de viajar, que es eso de pasar de primera o bussines a turista, una afrenta. Muchos de nuestros emprendedores se han olvidado de lo que se siente al volar en una compañía aérea regular, ya solo entendemos el avión low-cost o el coche para trayectos cortos. Una startup que en sus primeros meses de vida quema alegremente sus fondos en billetes de primera y cenas caras, nunca será el objetivo de grandes fondos de capital riesgo.

Es complicado pasar de tener “tu equipo” a “trabajar en equipo”. Ese cambio de mentalidad cuesta grandes esfuerzos y es una de las principales trabas para el gran ejecutivo, que pasa de ser líder teórico a tener que liderar, predicando con el ejemplo, en la práctica diaria.

La formación institucional desaparece, el ejecutivo ha de auto-aprender, no tiene en su nuevo papel, expertos en los que apoyarse, o sobre los que volcar los errores de una mala gestión empresarial, desde este momento los logros o los fracasos pasan a ser de uno o dos, pero ya no de un departamento ajeno a nosotros, en la tercera planta de la sede central.

Los ingresos caen estrepitosamente, peor, los ahorros familiares empiezan a salir y no para unas vacaciones en el Caribe o para una segunda o tercera vivienda, el dinero sale para crear un sueño, un hijo que los dos o tres primeros años no te va a proporcionar ningún salario, después de muchos años de vida cómoda y coche de empresa, eso es un paso hacia atrás insoportable en la mayoría de los casos.

Así que si realmente quiere ser un empresario, tiene unos cinco años de experiencia en una gran compañía y no más de 50 años de edad, no hay momento como el actual. Los viejos hábitos tardan en morir, así que cuanto más tiempo espere, más difícil le será dar el salto, y sus probabilidades de éxito bajarán como no se lo puede ni imaginar.

imagen de Ana B. Nieto

Blog por Ana B. Nieto Licenciada en derecho por la UCM y periodista, vive y trabaja en Nueva York desde 2002. Antes de llegar a Cinco Días en Madrid trabajó en la edición valenciana de El País y durante varios meses en Indonesia y Tailandia. Además de Madrid ha vivido en casi todas las provincias andaluzas, Ecuador y Amsterdam donde completó estudios universitarios.

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