Muchos de los nuevos gobiernos se han centrado, al llegar al poder, en subir los impuestos, basándose en la teoría de que al tener menos contribuyentes debido a la crisis y al incremento del paro, entre otros, había que aumentar las cuotas de los trabajadores, pensando que con esta medida iban a mantener los niveles de ingresos de nuestros queridos Estados de Bienestar (y por lo tanto continuar con su política del malgasto).
Es más, durante la campaña electoral francesa, hemos asistido a una verdadera caza de brujas (siendo la bruja en nuestra época el “rico” o el empresario), con propuestas del socialista François Hollande (ahora nuevo Presidente de Francia), de tasar al 75% el IRPF de contribuyentes que ganan más de €1M de IRPF, o mucho más agresiva como la del extremista Jean-Luc Mélenchon de tasar al 100% el IRPF para rentas superiores a 30.000 euros mensual.
Sin querer entrar en un debate político, y menos aún, en pretender dar lecciones o soluciones “milagrosas” a la crisis, creo que es importante recordar algunos principios económicos para invitar a la reflexión de cada uno:
- La curva de Laffer, que analiza la relación entre las tasas de impuestos y los ingresos fiscales. Cuando entramos en una tasa impositiva demasiado alta, se penaliza la participación en estas actividades gravadas, y por lo tanto se reducen los ingresos fiscales. Al contrario, un recorte de la tasa impositiva crea un incentivo para aumentar la productividad y el empleo, y por lo tanto aumenta la base de contribuyentes y puede llegar a generar muchos más ingresos fiscales
- Ejemplos en el último siglo en EE.UU., con grandes periodos de rebajas fiscales (en 1920, en 1960 con Kennedy y más recientemente en 1980 con Reagan) tuvieron un éxito notable.
- Las grandes crisis no se han resuelto recortando todo los gastos sino al contrario invirtiendo y favoreciendo políticas adecuadas de creación de empleo.
- Varios países operan con un “flat-tax” (un impuesto único), que puede llegar a ser considerado como más justo y más democrático (todos lo pagan) y más económico (en efecto, es la misma tasa para todos, en general es baja -entre el 15 y 30%-). Otra ventaja es que con esto se suprima cualquier incentivo fiscal, deducciones, subvenciones, etc. Cabe destacar que más de 30 países en el mundo ya han adoptado este sistema, entre ellos muchos países del Este de Europa (Estonia, Eslovaquia…), y han tenido un crecimiento importante.Creo que las políticas fiscales que tenemos no están funcionando:
- Quién se cree que España tenga una tasa de desempleo del 25%, o sea, hasta qué punto se ha incrementado la economía sumergida
- Hemos perdido 560.000 autónomos en los últimos 4 años (no es sorprendente con una cuota mínima de 245 euros, o sea 20 veces más que muchos países europeos, entre ellos Inglaterra)
- El fraude fiscal parece ser un deporte nacional (no es de extrañar que España aglutine más del 20% de los billetes de 500 euros de la Unión Europea)
- Las grandes multinacionales casi no pagan impuestos en nuestros países (quién no ha tenido una gran compañía como cliente que le explica que tiene que facturarle sus servicios en Irlanda, Hungría o República Checa por ejemplo)
- Quién nunca fue celoso de ver a su competidor financiarse vía subvenciones públicas o utilizando al límite nichos o deducciones fiscales a las cuales tú no puedes acceder¡Ya es hora de intentar armonizar un poco nuestra fiscalidad, para que sea más justa para todos! Personalmente no creo que castigar a los empresarios y los trabajadores sea la mejor solución… y tu, ¿qué opinas?
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