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Sébastien (@sebchartier) Emprendedor y experto en corporate finance. Ha trabajado en varias Start-Ups, firmas de capital riesgo y consultoras (IPEN, BusinessAngels.com, Campbell Lutyens, Minerva Capital…). En los últimos 10 años, ha fundado media-docena de compañías, entre ellas CreaCapital, Capital & Corporate, Creaventure, y lanzado varios eventos como CapCorp o Salón MiEmpresa (www.salonmiempresa.com)

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Candice (@candicelaporte) Especialista en comunicación, marketing & eventos. Ha desarrollado su trayectoria profesional en compañías como EuroRSCG y Publicis y su faceta de emprendedora en firmas como Capital & Corporate y Creaventure. Ha participado en el lanzamiento de numerosos eventos y conferencias en los últimos años (CapCorp, Salón Miempresa, FortyUnder40, Venta Privada sector Lujo…).

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« junio 2011 | Inicio | agosto 2011 »

En los últimos días, se han escrito centenares de artículos sobre el anteproyecto de la Ley de Emprendedores que se presentó la semana pasada.

La parte política la adula, como si hubieran descubierto el Santo Grial y la máquina de fabricar emprendedores (o mejor dicho, parados reconvertidos en “auto-empleo”), mientras que la mayoría de los empresarios la critican, llamándola basura, engaño, etc.  Por mi carácter, sería más bien partidario de hacer lo mismo, ya que realmente es una vergüenza que hayan tardado tanto tiempo para hacer tan poco (mucho ruido durante meses y años, pero la realidad es que es complicado encontrar donde están las nueces…). En efecto, cuando te pones a leer la letra pequeña (y esto es un defecto habitual por parte de los empresarios acostumbrados a firmar contratos complejos), te asustas y te das cuenta de que realmente hay muchas pegas que hacen que incluso sus medidas estrellas tipo el cambio de criterio de IVA tienen “trampa”.

Dicho esto, voy a intentar hacer un ejercicio neutral (aunque mi lado critico saldrá en muchas ocasiones) y por lo tanto intentar buscar lo bueno, lo malo, y lo que se han olvidado

Vamos a empezar con algunos puntos positivos, ya que hay que reconocer que han dado un primer paso (¡aunque sé que muchos hubiéramos casi preferido que nos dejasen en paz!):

Tarifa plana de la cuota autónomo de 50 euros para menores de 30 años (35 si tienes la suerte de ser mujer) durante algunos meses -concretamente 6-, buena noticia para este segmento aunque muy limitada en el tiempo, mala para los “maduros” ya que parecer ser que no tenemos ningún incentivo, y peor para los de “toda la vida” que se ven otra vez olvidados, y que seguirán pagando religiosamente los 250 euros mensuales.

Incentivos fiscales para nuevas sociedades con tipo impositivo del 15% durante los 2 primeros años en los cuales entran en beneficio (más de lo mismo, genial para ellos, pero nada para los llevan años luchando para no cerrar su empresa).

Fomentar el espíritu emprendedor en el ámbito educativo: esto es una muy buena noticia, y podrá tener efectos en las próximas décadas. Dicho esto, el error es pretender formar a profesores que nunca han montado una compañía para que las impartan (¡es como escuchar a un cura hablar de sexo!).

Segunda oportunidad o la aplicación del concepto de responsabilidad limitada: es sin lugar a dudas una de las grandes noticias, aunque aquí, otra vez han pecado en la letra pequeña (y como siempre, las deudas contratadas con la administración seguirán siendo “imperdonables”…).

Emprende en 3: gran mejora, al poder por fin realizar los trámites con las 3 administraciones de manera simultánea para constituir una compañía en 24-48h. Cualquier simplificación de la burocracia es siempre loable y bienvenida, aunque personalmente nunca lo he visto como un freno al emprendimiento.

Liquidar una empresa en 3 meses… otra buena noticia.

Ahora, algunos aspectos no tan positivos, donde nos damos cuenta de que efectivamente no tienen ni idea de lo que es montar una empresa, conceptos de business angels, etc.:

SL de Formación Sucesiva: dar la posibilidad a futuros emprendedores de crear una sociedad con 1 euro de capital es una utopía (y tela la letra pequeña, con las reservas, remuneración de los socios…). Si ya con 3.000 euros estoy escandalizado de ver cuántos emprendedores no aguantan ni 6 meses por no haber hecho ni un plan de negocio ni un cash-flow, es irrealista querer empujar tanta gente a emprender sin la formación ni los recursos adecuados. Debería haberse inspirado del estatus del “auto-entrepreneur” francés, que se lanzó hace años y que permitía justamente “probarse” durante un par de años, con muchísima simplificación administrativa. Únicamente los costes de mantener una SL durante su etapa inicial (constitución, administración fiscal y legal, gastos de estructura básicos (teléfono, internet, mini-oficina o puesto de co-working, luz, desplazamientos…), algo de marketing, etc.) superarán ya los 3.000 euros, con lo cual ¡que dejen de querer hacernos creer que cualquiera puede emprender sin dinero!

Incentivo para los business angels: Genial, parece ser que ahora si invirtiéramos en una empresa 20.000 euros al año vamos a poder ¡¡deducirnos un 20%!! El importe es tan ridículo que ni hace falta comentarlo. Y peor, esto no será posible para los vehículos de inversión (que utilizan el 99% de los business angels de verdad). Y además, hay letra pequeña (la ronda -incluyendo los fondos propios anteriores- tiene que ser inferior a 200k, debes guardar la participación al menos 3 años…). En fin, demuestran que no tienen ni idea de lo que es un business angel, y lo peor es que esta medida podría ser utilizada por inversores novatos (tipo padre de familia), que se la van a pegar…

El IVA con el criterio de caja: si te lees la letra pequeña encontrarás doble contabilidad, pago antes del 31 de diciembre sea cual sea la situación, descontar las facturas de proveedores tuyos que no has pagado, la amenaza de un control fiscal a los 6 meses porque nada les va a cuadrar (un cliente que me paga el 31 de marzo lo declarará como pagado, pero en mi banco aparece el 1 de abril con lo cual lo declararé como no cobrado, etc.), ¡mejor ni te plantees usar esto!

Creación de un mercado alternativo de deuda… ¿y eso que es? Si se lanza igual de bien que el MAB… ¡apaga y vámonos!

Lo que se han olvidado:

- Bajar la cotización de la seguridad social de autónomos: la tarifa actual, que supera los 250 euros, hace que muchos hagan trampa (acumulan trabajo, se dan de alta durante 1 mes para facturar, y vuelven a darse de baja). Soy partidario de encontrar un punto de equilibrio, que creo podría ser del orden de los 100 euros mensuales (seguiremos siendo casi 10 veces más caros que en el Reino Unido) pero obligando al autónomo a darse de alta por un mínimo de 6 meses (y así evitamos los numerosos tramposos que al final nos hacen competencia desleal).

- Stock-options: no puede ser que para incentivar un trabajador, lo que gana a través de opciones compute como si fuera IRPF. Hay que buscar un tipo atractivo (no superior al 20%) y con alguna carencia (los primeros 10-15.000 euros exentos, por ejemplo).

- Incentivar las contrataciones en microempresas: rebajar las cuotas de seguridad social a un simple 10-15% para los primeros 5 contratos (creo que con más de 27% de profesionales en paro, hacer algo para incentivarnos a contratarles sería bueno).

- Contratación de talento extranjero: no han hecho nada en este sentido (soy malo, un “emprendedor” extranjero si que podrá establecerse en España si compra un piso caro o contrata deuda española… ¿Curioso, no hay nada acerca de invertir para montar en una empresa?). Estamos en una economía global, y si queremos que nuestras pymes se internacionalicen, hay que favorecer la mezcla de cultura desde los inicios en las pymes. Y más gozando en España de tener 3 de las mejores escuelas de negocios a nivel mundial, donde pasan muchos talentos extranjero en cada promoción, y que desgraciadamente tienen que largarse después.

- Facilitar el crédito a las pymes: no sé si por eso hace falta crear un banco público, o simplemente obligar a las entidades financieras (sobre todos las rescatadas con nuestros impuestos) a facilitar los préstamos… No queremos ayudas ni subvenciones, pero si queremos trabajar en un entorno competitivo y para esto hace falta poder financiarse.

- Cumplir con la Ley de Morosidad: Ni IVA ni leche… A mí no me importa financiar unas semanas al estado español si se cumpliese de verdad la Ley de Morosidad. Qué más te da facturar a un cliente el 30 de marzo, adelantar el IVA el 20 de Abril y cobrar del cliente el 31 de Abril. Y si la suma del IVA a pagar es muy importante y te puede sugerir un desfase en tu tesorería, lo facturas al 1 de abril, y así tienes 3 meses para cobrar de tu cliente antes de pagar el IVA. Por qué complican todo cuando ya existe una buena ley de morosidad. Solo con cumplirla no tendrían que inventarse medidas absurdas (tener una doble contabilidad para aplicar criterio de caja, pagar pase lo que pase todo al 31 de diciembre del año, etc.).

En resumen, y como lo definió muy bien Jesús Encinar (Idealista) hace unos días, “este anteproyecto de Ley de Emprendedores que viene con tantas limitaciones y acotaciones, es un potpourri de medidas vistosas pero con poco calado”. Es más, hasta que no fluya el crédito, se bajen los impuestos, se facilite de verdad la contratación y logremos entre todos bajar la cifra de parados, no habrá consumo y por lo tanto mercado, con lo cual cualquier iniciativa de mejora es banal e inútil.

Dicho esto, y dado que la intención es buena (siempre hay que guardar esperanza y positivismo), espero que rectifiquen en las próximas semanas, que quiten tanta letra pequeña, y sobre todo que se preocupen del verdadero problema antes de su aprobación definitiva.

¿Y tu, qué opinas de todas las medidas anunciadas?

 

26 julio, 2011 | 11:17

Hace unos días, Rafael Garrido (@rafaelgarrido), uno de los 2 fundadores de Vitamina K, una sociedad de capital riesgo especializada en invertir en empresas de base tecnológica, puso un par de tweets:

En el primero preguntaba por qué algunos emprendedores que están a punto de cerrar un proyecto por falta de cash no piden un crédito al banco avalando con su casa.

En el segundo, comentaba lo último que acababa de escuchar de un emprendedor: “Tengo una start-up, donde he puesto 50k y la valoro en €1M” donde él le contestaba “y el colega y la idea valen 950k?” pidiendo un poco de seriedad… (¡La empresa tenía pocos meses de vida!).

Estos 2 comentarios son muy habituales en el sector: los inversores se suelen quejar por una parte de que los emprendedores no apuestan por sus propios proyectos y que las valoraciones que piden suelen estar muy alejadas de la realidad de sus empresas.

Por el hecho de haber estado en todos los lados de la negociación en los últimos 15 años (varias veces emprendedor, asesor de varias start-ups en su búsqueda de capital, e inversor, tanto privado como gestionando fondos de capital riesgo), no puedo estar más de acuerdo con los comentarios de Rafael.

En España, a pesar de lo que se creen muchos emprendedores, sobra el capital disponible (desde business angels, incubadoras, fondos de capital riesgo, bancos, etc.). Desgraciadamente lo que menos hay, son proyectos ambiciosos susceptibles de ser respaldados financieramente.

Muchos confunden auto-empleo con empresa, o sueldo “garantizado” con emprendimiento.

Añadiendo mi grano de sal a estos comentarios en internet, básicamente diciendo que los emprendedores no apostaban lo suficiente por sus proyectos, produje una avalancha de comentarios.

Algunos intentaron explicarme que ellos aportan su tiempo, la idea, su dedicación y pasión, y que otros tendrían que aportar el dinero. Siento mucho comunicarles que estas características, por muy honestas que sean, se asemejan más bien a cualquier trabajo asalariado, pero no al de por cuenta propia. En efecto, si yo decidiera trabajar para una gran empresa, esta última esperaría que por el sueldo que me paga, le dedique efectivamente mi tiempo y entusiasmo en intentar hacer lo mejor posible el trabajo para el que me pagan… pero por muy bien que lo haga, esto no me daría derecho a tener un % de su capital.

Desgraciadamente, emprender es algo más que esto. Si quieres lanzarte por tu cuenta, es que has decidido tomar las riendas de tu vida, para lo bueno y lo malo que esto representa, y por lo tanto ¡vas a tener que asumir riesgos! Y esto significa inevitablemente, aportar recursos económicos para poder lanzarte. No puedes esperar a que otros financien tu idea (o si no, por lo menos ¡no aspires a quedarte con la mayoría del capital de la compañía que lanzas!). Es frecuente oír “no tengo dinero pero trabajaré 15 horas diarias”. Si estás en esta situación, es probable que lo que intentes es auto-emplearte. Cuidado, no quiero para nada dar la impresión de menospreciar la multitud de profesionales que se lanzan por su cuenta (muchos se deciden a emprender más por necesidad que por vocación, pero no por esto les tenemos que menospreciar), pero no puedes aspirar a que otros te financien tu empresa, si tú mismo no apuestas en ella. En lugar de buscar inversores, deberías dedicar tu tiempo en buscar clientes. El capital riesgo es muy selecto (sólo invierte en un 2-3% de los proyectos que analiza), y no todos necesitamos su respaldo para emprender. No hay idea ni empresa pequeña, lo único es que tendrá s que ingeniártelas para sobrevivir de manera “low-cost” hasta que tu negocio te permita crecer.

Volviendo al tema de cuánto debería invertir cada uno en su empresa, sólo diría que cualquier emprendedor tiene que mojarse. Todos tenemos algo de dinero: ahorros, una indemnización que acabamos de recibir de nuestro último trabajo, la posibilidad de capitalizar el paro, algo con lo que avalar (bienes si los tienes), familiares que te pueden prestar algo, etc. Y si realmente no tienes nada, tienes que reducirte drásticamente el sueldo hasta que seas capaz de generar valor para la compañía, demostrando al inversor que si él no gana, ¡tú tampoco! En fin, hay que alinearse con el inversor.

Y como último consejo, para los que piensan que no pueden lanzarse sin apoyo de un inversor financiero, no seas demasiado “greedy” en la valoración de tu start-up. Hasta que no seas capaz de vender y obtener beneficios, tu empresa no vale mucho… por mucho que la idea te parezca genial. Ideas hay muchas, pero la ejecución es lo importante… y si al final necesitas captar financiación para poder desarrollarla, esto tiene que ser lo más importante para ti, con lo cual olvídate al arrancar del famoso “mi start-up que he lanzado con mi amigo hace 3 semanas ¡vale un millón de euros!”. Pon hitos de valoración ligados a facturación, beneficios, etc., y si los cumples, el inversor estará encantado de rebajar su participación, cediéndote parte del capital que adquirió al principio por un euro simbólico.

El que no arriesga no gana… y este dicho se aplica tanto al inversor como al emprendedor.

12 julio, 2011 | 17:29

Hace poco terminaba de leer Código genético (ed. Plaza y Janés), una novela en la que se mezcla la rivalidad entre los becarios, por alcanzar un puesto de mayor estabilidad, la competitividad en todas sus variantes, por salvar un puesto de trabajo cada día más complicado y cómo influye en lo que realmente tenía importancia, la investigación genética enfocada en la creación de un fármaco contra el Alzheimer.

En España está situación se repite en muchas, demasiadas compañías, el becario, normalmente recién licenciado y con uno o dos máster en su mochila es quien lleva las de perder, poca estabilidad, bajos ingresos y unos conocimientos infravalorados.

Quienes optan por la investigación, en cualquiera de los sectores empresariales españoles, son sustituibles con cierta facilidad, realizan tareas repetitivas y buscan contentar a sus mentores para lograr colaborar en sus publicaciones, y de esa manera con tiempo y esfuerzo, poder cambiar de trabajo. Triste panorama para un elenco de investigadores que hoy deberían de estar creando riqueza en nuestro país y compartiendo los beneficios obtenidos.

No son ni uno ni dos, son muchos más los casos de jóvenes licenciados que veo como se van a buscar su futuro al extranjero, huyendo de salarios de 600 euros mensuales, jóvenes promesas con ideas frescas y son ellos los que yo quiero ver trabajar, pero trabajar en España, creando nuevas empresas, uniendo esfuerzos y sobre todo, avanzando con ilusión.

Muchos caerán, quizás la idea no estaba tan bien planteada, o en algún caso no era el curriculum tan bueno como pensaban el resto de socios, pero no les ira peor que ganando 600 euros por tener un día vacio de ilusiones.

Un claro ejemplo es Antonio Catalán, destacado emprendedor, fundador y presidente de AC Hoteles, no lo tuvo fácil ni al principio ni cada día que se levanta, pero lo cierto es que la cadena de hoteles AC cada día es un ejemplo para muchos nuevos emprendedores, un modo de vida que quiere compartir con los universitarios madrileños el jueves 14 de julio a las 19 horas en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid, en una charla magistral del Master MBE.

Es una charla abierta, de acceso libre y con aforo limitado, ojala que Antonio tenga que salir a los jardines de la facultad porque no haya plazas para todos los asistentes, y contar sus vivencias a cientos o miles de jóvenes ilusionados que no se quieren conformar con 600 euros al mes durante el resto de una triste vida.

05 julio, 2011 | 16:17

La semana pasada impartí un taller a emprendedores gallegos que iban a participar en un encuentro con inversores privados y fondos de capital riesgo.

Extraídas de mi charla, aprovecho la ocasión para compartir algunas reflexiones que les hice:

- ¿es imprescindible preparar un plan de negocio?

Muchos dirían que no a esta pregunta, dado que en la realidad… ¡Casi nunca se cumple! Sin embargo, creo que permite reflexionar sobre el propio negocio, analizar en profundidad los distintos factores de éxito, y sirve para guiar los primeros meses/años de vida en una nueva empresa. Asimismo, es una tarjeta de visita para acceder a la financiación (el propio banco te lo pide antes de darte una línea de crédito o un préstamo).

- ¿Cómo se hace?

No voy a entrar aquí en muchos detalles, ya que existen centenares de libros de management que explican de manera completa las distintas partes obvias que tienen que tener (equipo, producto, marketing, parte financiera, etc.).

Desde mi punto de vista, no existe un plan de negocio tipo. Sin embargo, es importante que sea algo breve (unas 25-30 páginas), sencillo, claro, y sobre todo realista (¡el Excel lo aguanta todo!).

A modo de ejemplo, recomendaría que permitiese pasar el siguiente examen, o sea demostrar que al leerlo, se contesta a esta “Prueba de los 7”:

  1. Existe una necesidad en el mercado que por alguna razón todavía no está cubierta
  2. Tenéis la solución (tecnología, posicionamiento, producto…)
  3. Estáis cualificados (equipo con experiencia en este campo)
  4. El mercado existe (a lo mejor, si nadie lo ha hecho antes, es porque no hay mercado) y con potencial de crecimiento (puede ser un nicho, pero es importante que sea lo suficientemente grande para montar una pequeña empresa)
  5. Vuestras ventajas competitivas (competencia siempre hay o habrá, así que demostrar factores de diferenciación y barreras de entrada)
  6. Correcta estrategia de desarrollo (pasos claros para crecer, internacionalización, etc.)
  7. Creación de valor para el accionista (por mucho de que hoy en día es “cool” ser emprendedor, no pretendes atraer inversores si no piensas devolverles un retorno importante) y estrategia de salida (venta, bolsa, re-compra…).

Aproveché la charla para enseñar rápidamente el “Business Model Canvas”, www.businessmodelgeneration.com que trataré probablemente en otro post y que os recomiendo de cara a presentar vuestro modelo de negocio.

imagen de Ana B. Nieto

Blog por Ana B. Nieto Licenciada en derecho por la UCM y periodista, vive y trabaja en Nueva York desde 2002. Antes de llegar a Cinco Días en Madrid trabajó en la edición valenciana de El País y durante varios meses en Indonesia y Tailandia. Además de Madrid ha vivido en casi todas las provincias andaluzas, Ecuador y Amsterdam donde completó estudios universitarios.

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