Por qué (nos gusta) Joan Roca

 

Esta entrada fue publicada en el blog el 1-05-2012. Sigue estando vigente, salvo porque hoy dirige, junto a sus dos hermanos, el mejor restaurante del mundo.

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1. Porque dirige la cocina del segundo mejor restaurante del mundo, según la lista S. Pellegrino

2. Porque además El Celler de Can Roca tiene tres estrellas Michelin

3. Porque no es una joven promesa, tiene talento creativo solvente

4. Por su hermano Josep (Pitu), que contagia a todos con su devoción por los vinos de riestling, Borgoña, Priorato y de Jérez

5. Porque es un señor

6. Porque interpreta como nadie el mundo de la gamba

7. Porque es el cocinero tranquilo de España

8. Porque no se olvida de poner el apellido de su madre, Fontané, cuando firma un menú

9. Por los postres de su hermano Jordi

10. Por el perfume de nube de limón de su hermano Jordi

11. Porque nunca le hemos visto un mal gesto

12. Porque a los premios les da la importancia que tienen

13. Por su versión del cordero asado al riestling

14. Por tener palabra. Y cumplirla

15. Por el iglú para 12 comensales, que abrirá en breve

16. Por comer el menú del día en el restaurante de sus padres

17. Por Rocambolesc, la heladería que acaba de abrir en Gerona con lleno a todas horas

18. Porque le gusta estar siempre en El Celler de Can Roca

19. Por su oca a la royale

20. Y porque tiene mucho recorrido por delante...

14 abril, 2013 | 20:44

Ya no son solo los jóvenes chefs los que se van de España. Y triunfan con la gastronomía española. Sirvan como ejemplo los hermanos Torres (Javier y Sergio), del restaurante Dos Cielos de Barcelona, con proyectos en Brasil. O Sergi Arola, cada vez con más negocios fuera que dentro de España.

Hasta Arzak abre restaurante fuera de España, en el hotel The Halkin, en el exclusivo barrio de Belgravia (Londres), en el mismo lugar que ocupaba Nahm (el primer tailandés en conseguir una estrella Michelin). Se llama Ametsa, que quiere decir sueño en euskera, y lo dirige Elena Arzak, mejor cocinera del mundo en 2012 e hija de Juan Mari. Aunque ella ya ha advertido que no será lo mismo que comer en Arzak, en Londres habrá platos, tan vascos, como merluza a la sal de jamón o huevo de chipirón.

Otro vasco lanzado a la conquista del mundo es Martín Berasategui, que acaba de abrir su segundo restaurante en México: Tempo, en el Hotel Paradisus Cancún Resort (marca premium de Meliá Hoteles), donde los protagonistas de la carta, como no podía ser de otra manera, son los pescados y mariscos.

No son los únicos. Cada vez más cocineros hacen las maletas, como la mayoría de las empresas españolas, buscando negocio fuera de España. Corren el riesgo de que estas aventuras les pasen factura (aún más) en España. Que nadie olvide que cuando un cliente va a un restaurante le gusta que esté el cocinero. Si no está, no es lo mismo.

19 marzo, 2013 | 20:42

Atención vinófilos: Acaban de fallarse los Oscar del vino, los Grandes Bacchus de Oro 2013. De los ocho premios relevantes, cinco llevan sello español:

-Amaneceres del Dayman. 2010 (Vinos Finos H. Stagnari, Uruguay).

-Castillo Perelada Finca Malaveina. 2009 (B. Castillo Perelada, El Ampurdán, Gerona)

-Palmés D'Or Brut Vintage. 2003 (Champagne Nicolas Feuillatte, Francia)

-Pedro Ximénez Tradición Vos (Bodega Tradición, Jérez, Cádiz)

-Stratvs Moscatel Licor. 2006 (Bodega Stratvs, Lanzarote)

-Pago de Valtarreña. 2009 (Bodegas Rodero, Ribera del Duero, Valladolid)

-Casa de Santar Reserva. 2009 (Casa de Santar, Portugal)

-Cueva del Pecado. 2009 (Bodegas Murviedro, Valencia)

¿Qué es Bacchus?

Un certamén internacional vinícola, organizado por la Unión Española de Catadores (UEC), que se celebra en España y reúne a 70 expertos y master of wine de todo el mundo, con el fin de elegir los vinos más relevantes del mundo. El jurado ha catado durante tres días un total de 1.560 vinos procedentes de 17 países. Que nadie se asuste: un catador bien entrenado suele probar cerca de 6.000 vinos al año.

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El premio especial al mejor vino de la denominación de origen vinos de Madrid ha sido para Manu Vino de Autor, de Vinos Jeromín.

Un dato relevante, que ofrece la UEC, sobre el consumo de vino en España: Se beben al año 1.021 millones de botellas, o lo que es lo mismo, cada día se abren casi tres millones de botellas.

El listado completo de los premios Bacchus 2013

 



18 febrero, 2013 | 20:49

Confieso que hago fotos a los platos. Y más desde que tengo smartphone, cuenta en Instagram y le doy a las redes sociales para compartir con el resto de la humanidad el último plato que me voy a comer. Y solo en una ocasión me lo han prohibido. Fue hace unos meses en el restaurante Blue Hill Farm de Nueva York, cuando saqué el teléfono móvil para fotografiar uno de los platos del menú orgánico, y muy amablemente un camarero me invitó a no disparar porque el flash, argumentó, podía molestar al resto de los clientes. Sin rechistar, guardé el teléfono y me quedé con las ganas.

Es en Nueva York donde ha surgido una corriente de cocineros en pie de guerra contra la moda de hacer fotos a los platos. El chef  David Bouley se niega a que las cámaras sean un utensilio más de la cubertería de su restaurante: Según denuncia en The New York Times el asunto lleva trazas de convertirse en un circo y no está dispuesto a formar parte de él.

Bouley
David Bouley

También ha alzado la voz y ha prohibido terminantemente hacer fotos de sus platos David Chang, el cocinero de Momofuku. Me alegro que lo haya hecho ahora. En mi teléfono está guardada la foto de su contundente pero delicioso pork buns (sándwich de tocino).    

 

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        David Chang (Momofuku)

        Pork Buns
        Pork buns (Momofuku)

El temor es que como sucede con todo, la moda llegue a España y aquí nos prohíban retratar todo aquello que nos zampamos. Aunque ya hay cocineros (con alguna estrella Michelin) a los que no les hace ni pizca de gracia que les fotografíen sus platos. ¿Sucederá aquí lo mismo?

 

29 enero, 2013 | 19:01

La alimentación influye en el estado de ánimo. Cada vez más expertos se apuntan a la corriente del profesor de Psiquiatría de la Universidad de Columbia, Drew Ramsey, que sostiene la teoría que el cerebro humano necesita de ciertos nutrientes para desarrollar su actividad cognitiva y emocional. E identifica alimentos que promueven estados de ánimo positivos y estables, que favorecen la concentración y la energía que necesitamos. En su libro The Happiness Diet incluye la vitamina B12, el magnesio, la vitamina D y el omega-3 como elementos que favorecen la memoria y sobre todo contribuye a un estado de ánimo optimista.

Ramsey, que durante años fue vegetariano, reconoce que tuvo bajones en su estado ánimo y que no comenzó a sentirse bien hasta que incluyó en su dieta el pescado. Recomienda, esto se repite hasta la saciedad, tomar pescado salvaje al menos dos veces a la semana, y que la carne a ser posible sea orgánica.

Dieta

Ramsey elabora una lista de alimentos que incrementan la energía, como el café, el chocolate, las nueces, las judías rojas o las patatas. Para el ánimo aconseja salmón salvaje, gambas, tomates cherry, sandía, chiles, remolacha y ajos. Y poner especial atención, a los huevos, la carne alimentada con pastos, leche entera orgánica, coles de Bruselas, pomelos, limones, bayas y anchoas.

El consumo de productos naturales se impone, aunque un donuts apetezca de vez en cuando. Existe una verdadera obsesión por los productos orgánicos, ecológicos, por el consumo estacional, por el método de producción, por la especie, por el respeto de los ciclos...

Cada vez hay más webs, que se ocupan de ello. Una de ellas es Genuinus, con una lista de proveedores controlados: las verduras proceden de una granja ecológica de Lérida, así como las carnes; los pollos del Alto Ampurdán o los quesos del Montseny.

Verduras

Ahora llega a Madrid La buena vida, un mercado ecológico, artesanal y de proximidad, que se celebrará el próximo fin de semana (2 y 3 de febrero) en Madrid (en la nave del HUB Madrid, en la calle Gobernador, 26). La idea, dicen los organizadores, se inspira en una tendencia global que nace con los farmer's market, que van tomando cuerpo en Europa a raíz de iniciativas que han surgido en Grecia o en Italia, donde los pequeños productores acuden al centro de las ciudades a vender sus productos sin la intromisión de los grandes distribuidores. La iniciativa contará con la intervención de Francisco Soto, cocinero del restaurante Casa de Pías, que ofrecerá recomendaciones sobre los productos artesanales y ecológicos a la venta. Pero además, habrá aceite de oliva Olivium Moga, ahumados y escabeches artesanales del restaurante Lago de Sanabria, queso de Granja Cantagrullas, de la campiña vallisoletana; quesos de cabra de La Cabezuela; embutidos de Biobardales , procedentes de la sierra de Guadarrama, o las frutas de La repera, una frutería ecológica del madrileño Mercado de San Fernando.

Aceitunas

Hay más. Norema Salinas, uno de los catering más divertidos e innovadores, también se ha decidido por los alimentos orgánicos. Y esta semana anuncia que apuesta “por los sabores, por la tierra, por el color verde, por los ingredientes frescos y de temporada y por la producción sostenible y orgánica". Desde hace meses trabajan con diferentes proveedores y ahora comenzarán a ofrecer los primeros menús orgánicos. Un ejemplo: gambón salvaje sobre verdura al wok, servido con espuma de boletus; costillar de buey al vino tinto con haricots, zanahoria baby y puré de patata de tartufo y de postre, milhoja de membrillo con granizado de manzana ácida.Los vinos, también ecológicos.

Esperemos que toda esta corriente orgánica se convierta en realmente lo que pretender ser: cuidar la alimentación y contribuir de paso al despegue económico de los pequeños productores. Pero sobre todo que existan mecanismos de control para detectar a posibles defraudadores. Y confiemos que, como suele suceder en España, no sea una moda pasajera.

 

Fotos: Verduras y aceitunas. Cedidas por Mercado de la Buena Vida

17 diciembre, 2012 | 21:48


Pan

Es un caso de éxito. Y de respeto a la tradición y al oficio de panadero. Vayan por delante estas cifras: factura cerca de 14 millones de euros al año, da empleo a 160 personas, muchos de los cuales llevan trabajando allí toda su vida. Poilâne amasa el 3% de todo el pan que se vende en París. Su especialidad es el pan miche o boule, el pan de hogaza, elaborado artesanalmente por esta familia de panaderos, dedicados a este oficio desde 1932. Estas hogazas se consumen a diario en el Palacio del Eliseo, además de en más de 250 supermercados y restaurantes parisinos y se exportan más de 200.000 panes a clientes de más de 20 países en el mundo, como Japón o Arabia Saudí.

Como siempre ocurre, detrás de una cifra hay una historia humana que contar. Y la de Apollonia Poilâne me ha emocionado. La he leído en el especial de gastronomía de la revista estadounidense The New Yorker.  Me gustaría compartirla.

Apollonia-poilane

El 2 de noviembre de 2002, Apollonia Poilâne se convirtió en la consejera delegada de la panadería que durante ocho décadas había amasado el pan más famoso de París. Dos días antes, su padre y su madre habían muerto en accidente de helicóptero. Tenía solo 18 años. En contra del consejo de muchos familiares y amigos decidió seguir adelante con sus planes y se matriculó en Harvard. Durante cuatro años dirigió Poilâne desde el dormitorio de esta universidad. Y como no encontraba en Boston un pan decente, hacía que se lo enviaran por Federal Express desde París.

Poilâne fue fundada por su abuelo, Pierre, un nativo de Normandia, que abrió una panadería en el número 8 de la rue du Cherche-Midi, en el bohemio distrito 6. Pierre amasaba y cocía el pan con técnicas centenarias y ocasionalmente aceptaba cuadros y obras de arte como moneda de pago de algunos vecinos.

En 1973, Pierre sufrió un ictus y su hijo Lionel, que entonces tenía 28 años, tomó el mando muy a pesar suyo, ya que lo que él quería era ser artista. Lionel transformó el negocio: abrió otras dos panaderías en París, otra en Londres y cultivó una red mundial de distribuidores. Si el pan es la metáfora de lo francés, Lionel fue su máximo exponente contemporáneo. Formó parte de un colectivo de jóvenes panaderos, queseros y bodegueros que defendían el patrimonio gastronómico francés.

Cuisine de bar

En la actualidad, Poilâne gestiona además tres restaurantes, llamados Cuisine de Bar, en París y Londres, establecimientos de comida informal. Apollonia asegura que tiene una concepción muy simple del mundo del pan. "Mi filosofía consiste en ofrecer una pequeña variedad de panes. No creo en la moda de hacer un pan con nueces, otro con almendras, otro con semillas..." Tampoco está a favor del pan orgánico."No creo que haya que pagar por un certificado cuando en mi familia siempre hemos trabajado codo con codo con proveedores para asegurarnos de que usaban los menores pesticidas posibles", señala en la entrevista a The New Yorker.

Poilâne es la márca más venerada, el Louis Vuitton de los panaderos. Tiene su fábrica en un suburbio a las afueras de París, llamado Bièvres. Lionel abrió este horno para aplicar su concepto de la retro-innovación, que usaba para definir su idea de unir las nuevas tecnologías con las técnicas más antiguas de amasar y de cocer el pan. Tres de las cuatro tiendas tienen horno propio, pero el pan para la distribución minorista se elabora en la fábrica.

A pesar de que era muy joven cuando tuvo que hacerse cargo de este legado, Apollonia siempre ha tenido confianza en ella misma. "Aprendí a escuchar cuando no quería escuchar". Por ejemplo, en Londres tuvo que enfrentarse a los inspectores de sanidad que no querían que utilizase mantequilla sin pasteurizar, que ella defiende porque tiene más sabor. "No cederé ante alguien que desconoce cómo se elaboran los productos", afirma. Su querencia por el negocio se debe a la profunda admiración que siempre ha sentido por sus predecesores y también por su perfeccionismo.

Huye de los mercados con gran potencial de desarrollo, como Hong Kong, ya que no se siente cómoda delegando funciones y responsabilidades a un tercero. Su filosofía empresarial es sencilla: "Mi abuelo inició este negocio hace 80 años. Somos una panadería local y no estoy tan interesada en crear una marca como en dar a nuestros clientes un pan de calidad". No quiere que Poilâne se expanda por el mundo de forma rápida o caprichosa. Cree que se devaluaría todo el trabajo realizado hasta ahora. Y defraudaría a los suyos.

Es, sin duda, una emotiva historia, que puede servir de ejemplo a muchos en estos momentos.

 

Fotografía: Apollonia Poilâne, Matthieu Alexandre (The BusinessWeek)

 

 

 

 

30 noviembre, 2012 | 22:00

Viernes 30 de noviembre. Planta noble de la sede de Telefónica en Gran Vía. Almuerzo con Ferran Adrià. Hace algo más de un año que cerró elBulli, el restaurante más innovador que ha habido en el mundo. La cita es la excusa para presentar la nueva aplicación para tablets, Adrià en casa, la versión tecnológica de La cocina de la familia, el libro que arrasó el año pasado.

Conozco a Adrià, al que se le sigue considerando el chef más influyente del planeta, desde hace años. Siempre sorprende. Es un torbellino de ideas, de muchas ideas. Después de haber revolucionado el mundo de la cocina, creando un lenguaje propio en el que se mezcla armonía, creatividad, belleza, innovación y una nueva forma de concebir la gastronomía, además de desarrollar un nuevo modelo de restaurante (sirviendo solo cenas, menú cerrado...) y de decidir transformar, cuando estaba en la cumbre, un lugar ya mítico, sigue enredando. Y lo hace ahora con la complicidad de Telefónica, donde trabaja como embajador de la marca  de la multinacional española.

Precisamente, uno de los objetivos de Telefónica es dar soporte tecnológico a los proyectos innovadores relacionados con la actividad del cocinero, bajo el lema Juntos para transformar. La penúltima idea de Adrià, es hacer llegar a todo aquel que lo desee aquellos menús caseros que comían las 75 personas que formaban el equipo de elBulli. Tres platos que solían costar entre tres y cuatro euros por cabeza.

Innovar es también adaptarse a los tiempos. Y ahora toca apretarse el cinturón. “Todos los cocineros modernitos tenemos que pensar también en la gente que gana mil euros y no tiene tiempo para cocinar”, asegura el chef. Es más, asegura que para Telefónica apostar por la cocina es una manera de hacer las cosas de forma diferente , ya que se trata de una nueva forma de dialogar con los clientes. El siguiente paso será un curso básico de cocina. Porque, y lanza la siguiente pregunta al aire: ¿qué es mejor para cocinar el gas o la electricidad?, ¿cuántos cuchillos son necesarios para cocinar? Preguntas y preguntas, a las que intenta buscar respuestas. Eso es, en definitiva, la innovación, cuestionarse todo para hacerlo de manera distinta.

Y en esa búsqueda de ideas sigue rastreando, por ejemplo, en las escuelas de negocios. Después del concurso de sugerencias en Esade, en el que participaron alumnos de distintos centros, como Harvard, Columbia, Berkeley y London Business School, para intentar dar forma a lo que será elBulli Foundation, ahora le toca el turno a IESE, donde buscará el talento más innovador. Y_es que Ferran Adrià se ha convertido en un modelo de creatividad, sobre todo para los jóvenes, que desean hacer las cosas de otra forma. Recientemente, un compañero que realizó un reportaje sobre los innovadores 2.0 en CincoDías, me comentaba que todos los entrevistados citaban a Adrià como ejemplo de maestro innovador.

En unos días viajará a Harvard a presentar la Bullipedia, la primera wiki culinaria del mundo. Se trata de una enciclopedia tecnológica, concebida como una necesidad, la de hacer inventario de toda la transformación culinaria que ha revolucionado la gastronomía mundial. Pero además pretende hacer llegar a millones de cocineros, sin tiempo para poder innovar, todo un mundo de creatividad. Y_de ilusión. Porque innovar también es soñar. Ferran adria pagina2

Rafael Fernández de Alarcón, director de Marca de Telefónica junto a Ferran Adrià durante la presentación de la nueva aplicación.

25 noviembre, 2012 | 13:04

Madrid vuelve a cerrar otro año sin un tres estrellas Michelin. A pesar de que en la presente edición muchas expectativas estaban puestas en Santceloni, el chef Óscar Velasco se quedó sin el gordo, como dice mi amiga Rosa Rivas en El País, de esa lotería en la que se han convertido estos premios. Otro año será, se resignaba Velasco, el jueves durante la fiesta posterior a la presentación de La Guía Michelin 2013.

Madrid es la capital de Europa con más peso que no tiene ahora mismo un restaurante triestrellado. Sirva como dato que cada año la capital recibe, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), a más de 8,3 millones de turistas. La región superó los diez millones de visitantes. Además de encontrarse en el grupo de comunidades autónomas, junto con el País Vasco y Navarra, con mayor PIB per cápita, cuya media se situó en 2011 en 23.271 euros, y de ser el centro político y de toma de decisiones del país.

Al margen de cifras, es la ciudad de España que más talento gastronómico acoge de otros puntos de España. Y de ahí, su encanto. Sirvan como ejemplos los de Santceloni, que puso en marcha el catalán Santi Santamaría; Ramón Freixa consiguió en tiempo récord, nada más llegar de Barcelona, dos estrellas Michelin. De Cataluña también llegó Sergi Arola, otro dos estrellas. Es una ciudad que permite triunfar a todo aquel que lo desee.

Es más, si hacemos un repaso por Europa, París cuenta con diez establecimientos con tres estrellas: Le Ambroisie, Le Maurice, Arpège, Ledoyen, Épicure, Alain Ducasse (Plaza Athénée), Pierre Cagnaire, Guy Savoy, Astrance y Le Pré Catelan. Roma: La Pergola. Londres tiene tres: Alain Ducasse (The Dorchester), Gordon Ramsay, Fat Duck y Waterside Inn. Hasta Luxemburgo, un pequeño Estado con medio millón de habitantes, cuya capital apenas cuenta con cien mil habitantes, tiene con uno: Victor's Gourmet Restaurant. 

Lo cierto es que a Madrid le vendría bien económicamente tener un tres estrellas Michelin, y alguno más con una estrella. Sin ir más lejos, el recién laureado Chirón, de Valdemoro, colgó el cartel de lleno total en su primer fin de semana con macarrón de la guía gala. Haberlos haylos, señores inspectores de Michelin.

15 noviembre, 2012 | 11:41

 Llegan las Michelin. Y los chefs candidatos a estrella de los nervios. No es para menos: en un año de tremenda crisis, en la que muchos restaurantes han tenido que revisar y ajustar su oferta gastronómica, conseguir una estrella Michelin supone un empujón y visibilidad exterior. Que España sea un destino gastronómico es uno de los retos pendientes.

La presentación de la Guía Michelin 2013 para España y Portugal será el próximo 22 de noviembre en el Hotel Ritz de Madrid. Tras la decepción de los últimos años por la escasa generosidad de los responsables de la firma de neumáticos a conceder galardones a los restaurantes españoles, la estrategia en esta edición ha cambiado. Según asegura un portavoz de Michelin, tal vez para levantar el decaído animo, este año la guía viene con sorpresas. “Con muchas sorpresas”, matiza. A la pregunta de si Madrid tendrá, por fin, un tres estrellas, silencio. A todo, silencio.

Un dato alentador: a la presentación acude el responsable mundial de la guía gala, el estadounidense Michael Ellis.

Y otro dato estimulante: el cóctel de esa noche corre a cargo de los seis cocineros con dos estrellas en Madrid: Paco Roncero, Diego Guerrero, David Muñoz. Óscar Velasco, Ramón Freixa y Sergi Arola.

Las apuestas han comenzado: ¿Tendrá David Muñoz (Diverxo) la tercera?, ¿Quique Dacosta y Mugaritz?, ¿recuperará Xavier Pellicer la tercera para Can Fabes?...

La mía: en Madrid habrá sorpresas.

P.D.: Pido disculpas por haber tardado en actualizar el blog. Otros desagradables asuntos me han tenido ocupada y preocupada. Gracias.

05 agosto, 2012 | 11:37

Lista con lo que no hay que perderse en tierras asturianas. Mis diez 'must' del verano (y de siempre).

1. Kiwis de Soto del Barco. Por si alguien no lo sabía porque toma kiwis de Nueva Zelanda (menuda invasión) Asturias es productor de esta fruta.

2. Pan de hogaza, de pueblo, bien amasado. Y si es preñao (con chorizo), mucho mejor.

3. Fabada en Casa Gerardo (www.casa-gerardo.com), en Prendes. Y las croquetas de compango.

4. Bonito en el Real Balneario de Salinas (www.realbalneario.com), en la playa de Salinas, mi preferida.

5. Cualquier pescado de la pescadería La Ribera en Cudillero.

6. Ternera asturiana de la carnicería José Ramón en Belmonte de Miranda.

7. Arroz con pitu de caleya en Casa Marcial (www.casamarcial.com).

8. Carbayones de la confitería Camilo de Blas (www.camilodeblas.com) de la que no sale Woody Allen cuando va a Oviedo.

9. Cualquier hojaldre de Pomme Sucre (www.pommesucre.com) en Gijón. Da igual, todo está bueno.

10. Helado de turrón, o de lo que sea, en Federico Verdú (www.federicoverdu.info) en Gijón.

Nota: Hay muchas más cosas que comer en Asturias, pero la lista era de diez. Por ejemplo: queso afuega el pitu de Rey Silo (www.queseriartesanaldepravia.com), pescado en El Puerto (www.elpuertogijon.com), arroz en El Barrigón de Bertín (www.elbarriongdebertin.com) en Lastres...


Sobre el autor

Paz Álvarez, licenciada en Periodismo y ha desarrollado toda su carrera en medios escritos. Ha trabajado en la agencia de noticias Radial Press, en G y J y ‘El País’. Desde 1997 trabaja en ‘Cinco Días’, donde coordina el suplemento 'Directivos, Formación y Empleo'.

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