Sobre el autor

Jaime Castelló es profesor del Departamento de Dirección de Marketing de ESADE Business School y Director Asociado del Executive MBA de ESADE en Madrid.

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31 octubre, 2010 | 16:44

Este verano, después de mi viaje a Texas con el EMBA de ESADE, y de encontrarme con algunos viejos amigos allí, decidí aprender a patinar. Y no me refiero a patinar sobre hielo o con patines en línea, estoy hablando de "landpaddling", una fusión del clásico skateboarding (en versión "longboard") con el "paddle surfing". Para aclarar toda esta jerga (y en inglés) os he puesto una foto en este post (no, no soy yo) y os diría también que es como remar sobre asfalto, la pértiga te sirve para dar impulso y equilibrio (cuando haces bajadas algo radicales) y el patín, que es más largo y pesado de lo habitual, te permite rodar tranquilamente. Muy divertido y muy recomendable... eso sí, las bajadas radicales dejadlas para cuando tengáis algo de práctica. La cuestión es ¿por qué land paddling, y por qué ahora? Para mi las razones han sido cuatro:

 

 

landpaddling.jpg

 

- En primer lugar, para trabajar algo mi equilibrio. Este es un aspecto de mi condición física que nunca había desarrollado, y para alguien con mis condiciones biomecánicas (pies cavos, cadera desviada) es un "limitador" del deporte que puedo hacer sin tener dolores crónicos o incluso lesionarme. Un mejor equilibrio me ayuda a apoyar mejor cuando corro, ser más estable en el agua (y deslizarme mejor) y a manejar la bicicleta con mayor precisión (en bajadas rápidas y viradas o cuando voy "acoplado" en el manillar de triatlón).

- En segundo lugar, para divertirme. Después de media vida corriendo, nadando y yendo en bicicleta, y de un par de años de entrenamiento muy intenso (como para haber hecho un Ironman hace dos veranos) notaba que me faltaba la motivación para volver a correr, nadar o ir en bici... como soy de los que no se pueden quedar en casa un Domingo con sol, decidí buscar algo distinto y que además me permitiera disfrutar del aire libre.

- En tercer lugar, para hacer algo nuevo, para aprender algo, casi desde cero. Hacía mucho tiempo que no aprendía nada nuevo y que requiriera cierto trabajo físico. Por supuesto que estoy aprendiendo constantemente, en el plano intelectual, y notaba que, de alguna manera, en el plano corporal, estaba empezando a quedarme algo anquilosado. Había leído que, al igual que cuando no aprendemos intelectualmente "eliminamos" neuronas y capacidad de aprender de nuestro cerebro, esto también pasa cuando no salimos de nuestra "zona de confort" en el sentido más físico y "cinético" de la palabra.

- Y por último, aunque tal vez sea la razón más importante, para caerme, para fracasar (en un entorno controlado... las primeras veces llevaba rodilleras, coderas, muñequeras y hasta casco) y para aprender a levantarme, para entrenarme en el noble arte de la "resiliencia" (perdón por el castellano).

Así que me compré un "longboard" y una pértiga (el distribuidor en España de este tipo de pértigas está al lado de casa de mis suegros, en Barcelona), y este verano he estado aprendiendo a deslizarme, y disfrutando en mis vacaciones de los paseos marítimos de Barcelona y Valencia (en Madrid todavía no me he atrevido... el paseo de Rosales es mi siguiente objetivo).

¿Y por qué os cuento todo esto?

Porque cuando, en las pausas de café o en las comidas de mis clases comento este tema con los participantes (todos directivos de empresas) les llama mucho la atención, y se hacen a menudo la misma pregunta que me hice yo ¿Cuánto hace que no aprendemos a hacer algo nuevo? Y se dan cuenta de que, inexorablemente se están quedando anquilosados, y en el proceso, perdiendo capacidad de respuesta ante los retos del mercado, y por consiguiente, capacidad competitiva. Yo les animo a que busquen un equivalente del "landpaddling" para ellos... puede ser un nuevo proyecto, en la forma de una unidad de negocio, un segmento de clientes nuevo... cualquier cosa que les haga salir de su zona de confort. Las razones para hacerlo son las mismas que para mí: trabajar y mejorar algún aspecto en el que no eran fuertes, o con el que no se sentían cómodos, divertirse (y levantar con ello la "moral" de la empresa), mejorar su capacidad de aprender y fracasar, sin mucho riesgo y en un entorno controlado.

Todavía es algo pronto para conocer los resultados de los proyectos que me consta se han puesto en marcha con el objetivo de "caerse" (así me gusta pensar en ellos)... y seguro que en el proceso, se lo van a pasar muy bien.

Y a vosotros, si os animáis, que os caigáis mucho... por lo menos, lo suficiente para que os levantéis con una sonrisa.

 

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