El tiempo acelerado
Y es nos hemos acostumbrado al tiempo acelerado, a que todo pase en un instante. Con la perspectiva que da estar días en un hospital, observando como los cuerpos se toman su tiempo para curarse, y como los médicos razonan de tres días en tres días, las prisas de "ahí fuera" dan que pensar. Sin ir más lejos, observo desde la distancia, y a través de los medios las sentencias sobre el éxito o el fracaso del iPad... ¡que se empezó a vender apenas anteayer!.
Dando clases en ESADE, a menduo tengo que invitar a los participantes en mis clases a que se tomen el tiempo necesario:
- En el inicio de una empresa, cuando empieza a sacar su propuesta de valor a la calle (producto, servicio y todo lo demás), en un primer tiempo, lo más importante no es vender, es aprender. Los comerciales tienen que frenar sus ansias de venta, y centrarse en escuchar al mercado, en ver qué hace falta para que su propuesta de valor triunfe: ¿tengo todo lo necesario para vender el producto (servicio de instalación y de customización, servicio post-venta, servicios adicionales...)?¿son mis socios de canal los adecuados?. Acelerar las cosas sólo lleva a salir al mercado con algo menos de lo que podemos ofrecer, y que por ello será menor valorado por éste, y a correr el riesgo de no satisfacer y por ello "quemar" a clientes estratégicos.
- Cada vez más los productos y los servicios necesitan de un "ecosistema" para desarrollarse. Volviendo al ejemplo del iPad, probablemente no tendremos la justa medida de su valor, y por tanto de su éxito hasta que alrededor de él se haya desarrollado un mundo propio. Veremos si el iPad es la revolución que unos anuncian, o el fracaso que otros vaticinan, cuando los usuarios hayan podido disfrutar del mismo en todo su esplendor, con todos los servicios añadidos en marcha y rodados: una buena biblioteca de títulos disponible en la "librería online", películas y vídeos para el iPad en iTunes, aplicaciones y juegos específicas, buena cobertura y servicio de las redes wifi / 3G ... De hecho, en el caso del iPad, hace un año los foros de tecnología estaban al reojo vivo con las noticias de su lanzamiento, y muchos de ellos se preguntaban a qué estaba Apple esperando para lanzar el producto. Y probablemente estaba esperando a cerrar acuerdos con proveedores de contenidos (libros, películas, "apps", juegos) que le darían todo su sentido al iPad. Esta es una lección que Apple aprendió muy bien con el iPod, el secreto no está en la tecnología que hay dentro del producto, si no en el entorno de uso y disfrute de su posible consumidor (desde poder descargar música en iTunes hasta tener los accesorios más "cool" del mercado). Y todo esto lleva su tiempo.
La economía "financiera" con su presión de resultados trimestrales, y la ilusión de las fortunas que se hacen y se deshacen en segundos, nos ha arrastrado a todos a un mundo de prisas y de exigencias temporales imposibles. Todo tiene que ser ahora, ya: los nuevos miembros de un equipo tienen que dar resultados en tres meses, los productos y servicios tienen que ser lanzados en seis meses, y un ser éxito a los cuatro... todo cada vez más rápido, y muchas veces, peor.
¿Cuantos fracasos nos ahorraríamos si no tuviéramos tanta prisa?
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