Comunicación, Comunicación, Comunicación
Me explico. Después de los estupendos parlamentos iniciales (de los decanos / directores generales de las tres escuelas, y del Rey) el programa continuaba con dos mesas redondas, en las que altos directivos y presidentes de empresas destacadas expondrían sus impresiones sobre el futuro de sus sectores y de la economía española. La primera de las mesas redondas fue precedida por una breve intervención del presentador del evento, Manuel Campo Vidal (sí, el de los telediarios de nuestra infancia) en la que expuso su opinión de que la gran asignatura pendiente de los ejecutivos españoles era la comunicación. Esta idea tuvo una acogida desigual el pequeño grupo de profesores que estábamos sentados juntos. Algunos estaban totalmente de acuerdo, y yo, por mi parte, no del todo, ya que creo que si bien a muchos no nos han enseñado a comunicar "formalmente", el debate y el diálogo (a veces a gritos) forman parte de la cultura de este país mediterráneo nuestro, y por eso los españoles tenemos una buen fondo innato como "comunicadores". En esta discusión estábamos cuando se inició la citada primera mesa redonda... y los participantes le dieron toda la razón a Campo Vidal. No solo aburrieron a los asistentes (detrás mío, en los asientos corporativos de otra de las escuelas se escucharon algunos ronquidos) si no que además dejaron una sensación incómoda entre los que estábamos en el público (lo pude comprobar en conversaciones con otros asistentes, en el vino español posterior).
En mi caso porque espero que un alto directivo o un presidente, invitado a hablar durante 10-15 minutos de la empresa en la que has trabajado durante años e incluso décadas, me "llegue" de alguna manera. No entiendo como tiene que hacer uso de notas escritas (incluso leyéndolas frase por frase), de powerpoints informativos y no es capaz de "conectar" con el auditorio de alguna manera. Y cuando esto pasa, me imagino tres posibles causas:
1.- No conoce la empresa en la que trabaja (y de la que probablemente tenga un buen puñado de acciones) y por eso necesita una intervención escrita y powerpoints. En el caso de directivos que llevan diez, quince o veinte años en la empresa, y que han empezado desde abajo... esto sencillamente no puede ser.
2.- No le importa la gente a la que se está dirigiendo... en este caso antiguos alumnos de tres de las mejores factorías de directivos de España, un colectivo en el que tal vez se encuentran sus más cercanos colaboradores, o del que forman parte ellos mismos.
3.- Está tan asustado de tener que hablar en público (y me imagino un nivel de miedo patológico, de palmas sudorosas y palpitaciones) que necesita tenerlo todo controlado... lo que no me parece que fuera el caso en ninguno de los participantes en en la mesa.
¿Qué está pasando entonces? La impresión que tengo es que el comunicar no forma parte de la "job description" del alto directivo español, simplemente no está en el mapa. Y no está porque tal vez no se reconoce, en las altas esferas de la dirección de las corporaciones españolas y en los consejos de administración, lo que se puede conseguir comunicando bien. Y no me refiero a emitir comunicados de prensa o a leer discursos en las juntas de accionistas, me refiero a la capacidad de entablar un diálogo y de argumentar las propuestas de la empresa a los distintos estamentos con los que se relaciona. Se trata de enamorar a los inversores, de convencer y deslumbrar a los clientes, de entender a los empleados y de conseguir que a su vez ellos entiendan la visión estratégica de la compañía. Y no hace falta ser un orador shakespeariano para hacerlo, basta con ser auténtico y sincero. Uno de mis ejemplos favoritos es el CEO de Timberland, Jeff Swartz, de quien creo que ya he hablado en este post (y cuya entrevista para Big Think os vuelvo a recomendar). La receta es sencilla:
Buena comunicación = Pasión (por mi negocio) + Autenticidad (ser como soy) + Claridad de ideas (lo que quiero decir)
y estoy convencido de que los directivos españoles tienen todos los ingredientes, sólo tienen que ponerlos juntos, y ponerse a cocinar.
Señores altos directivos, presidentes y consejeros, les necesitamos para salir de esta crisis. Necesitamos de sus ideas, de su experiencia, de su empuje y de su creatividad. Y necesitamos que nos lo cuenten, a todos nosotros, accionistas, empleados, clientes, educadores... por favor comuniquen, comuniquen, comuniquen.
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