Sobre el autor

Jaime Castelló es profesor del Departamento de Dirección de Marketing de ESADE Business School y Director Asociado del Executive MBA de ESADE en Madrid.

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04 marzo , 2010 | 16 : 46

Comunicación, Comunicación, Comunicación

Hace una semana, el Jueves 25 de Febrero asistí al primer encuentro de antiguos alumnos de las tres escuelas de negocios de origen jesuita de España, ICADE - Comillas, Deusto y ESADE. Fue un acto espectacular, en el Palacio de Congresos de la Comunidad de Madrid, con presencia del Rey y de la Ministra de Economía, y también con un montón de empresarios y directivos muy importantes. Yo tuve la oportunidad de sentarme en la zona "corporativa" de ESADE, rodeado de lo mejorcito de la casa: el decano y el vicedecano, los dirigentes de alumni, algunos profesores... Y el acto habría sido una maravilla si no hubiera sido por la primera mesa redonda.

Me explico. Después de los estupendos parlamentos iniciales (de los decanos / directores generales de las tres escuelas, y del Rey) el programa continuaba con dos mesas redondas, en las que altos directivos y presidentes de empresas destacadas expondrían sus impresiones sobre el futuro de sus sectores y de la economía española. La primera de las mesas redondas fue precedida por una breve intervención del presentador del evento, Manuel Campo Vidal (sí, el de los telediarios de nuestra infancia) en la que expuso su opinión de que la gran asignatura pendiente de los ejecutivos españoles era la comunicación. Esta idea tuvo una acogida desigual el pequeño grupo de profesores que estábamos sentados juntos. Algunos estaban totalmente de acuerdo, y yo, por mi parte, no del todo, ya que creo que si bien a muchos no nos han enseñado a comunicar "formalmente", el debate y el diálogo (a veces a gritos) forman parte de la cultura de este país mediterráneo nuestro, y por eso los españoles tenemos una buen fondo innato como "comunicadores". En esta discusión estábamos cuando se inició la citada primera mesa redonda... y los participantes le dieron toda la razón a Campo Vidal. No solo aburrieron a los asistentes (detrás mío, en los asientos corporativos de otra de las escuelas se escucharon algunos ronquidos) si no que además dejaron una sensación incómoda entre los que estábamos en el público (lo pude comprobar en conversaciones con otros asistentes, en el vino español posterior).

En mi caso porque espero que un alto directivo o un presidente, invitado a hablar durante 10-15 minutos de la empresa en la que has trabajado durante años e incluso décadas, me "llegue" de alguna manera. No entiendo como tiene que hacer uso de notas escritas (incluso leyéndolas frase por frase), de powerpoints informativos y no es capaz de "conectar" con el auditorio de alguna manera. Y cuando esto pasa, me imagino tres posibles causas:

1.- No conoce la empresa en la que trabaja (y de la que probablemente tenga un buen puñado de acciones) y por eso necesita una intervención escrita y powerpoints. En el caso de directivos que llevan diez, quince o veinte años en la empresa, y que han empezado desde abajo... esto sencillamente no puede ser.

2.- No le importa la gente a la que se está dirigiendo... en este caso antiguos alumnos de tres de las mejores factorías de directivos de España, un colectivo en el que tal vez se encuentran sus más cercanos colaboradores, o del que forman parte ellos mismos.

3.- Está tan asustado de tener que hablar en público (y me imagino un nivel de miedo patológico, de palmas sudorosas y palpitaciones) que necesita tenerlo todo controlado... lo que no me parece que fuera el caso en ninguno de los participantes en en la mesa.

¿Qué está pasando entonces? La impresión que tengo es que el comunicar no forma parte de la "job description" del alto directivo español, simplemente no está en el mapa. Y no está porque tal vez no se reconoce, en las altas esferas de la dirección de las corporaciones españolas y en los consejos de administración, lo que se puede conseguir comunicando bien. Y no me refiero a emitir comunicados de prensa o a leer discursos en las juntas de accionistas, me refiero a la capacidad de entablar un diálogo y de argumentar las propuestas de la empresa a los distintos estamentos con los que se relaciona. Se trata de enamorar a los inversores, de convencer y deslumbrar a los clientes, de entender a los empleados y de conseguir que a su vez ellos entiendan la visión estratégica de la compañía. Y no hace falta ser un orador shakespeariano para hacerlo, basta con ser auténtico y sincero. Uno de mis ejemplos favoritos es el CEO de Timberland, Jeff Swartz, de quien creo que ya he hablado en este post (y cuya entrevista para Big Think os vuelvo a recomendar). La receta es sencilla:

Buena comunicación = Pasión (por mi negocio) + Autenticidad (ser como soy) + Claridad de ideas (lo que quiero decir)

y estoy convencido de que los directivos españoles tienen todos los ingredientes, sólo tienen que ponerlos juntos, y ponerse a cocinar.

Señores altos directivos, presidentes y consejeros, les necesitamos para salir de esta crisis. Necesitamos de sus ideas, de su experiencia, de su empuje y de su creatividad. Y necesitamos que nos lo cuenten, a todos nosotros, accionistas, empleados, clientes, educadores... por favor comuniquen, comuniquen, comuniquen.

Comentarios

Desde luego!!!!
Soy profesional de la comunicación desde hace años, y mi lucha diaria es dar a entender su importancia. Un ejecutivo-directivo en ocasiones (sobretodo encima de un atril) es un PRODUCTO, igual que cualquiera que vemos en las estanterías de un supermercado (y mira que hay luchas de imagen entre los cartones de leche). Es el más indicado para saber (por sus conocimientos académicos) que es alguien que influye y que aporta a un sistema (el que sea) un contenido intelectual, material o sensacional. Pero...¿que pasa si no es elocuente, no aporta valor añadido al tema en cuestión o simplemente pasa como un viento que no mueve ni el pelo?. Pues parece ser que la mayoría de directivos y ponencias aporta menos al colectivo que un panadero de cualquier pueblo, que sabe de la importancia del darnos a los humanos su pan fresco. El directivo que no transmite, que no innova, que está en su puesto de trabajo sólo porque sigue pautas de su máster o cumpliendo objetivos impuestos por su compañía mundial, debería replantearse el camino de conocimientos académicos y cultivar su inteligencia emocional. Al fin y al cabo la palabra directivo lleva implícita la palabra dirección, liderazgo, punto álgido de una organización, y desde luego, hacer vibrar a los demás con esta responsabilidad es una tarea de primera mano que pasa totalmente desapercibida. Hay múltiples variables que llevan a consolidar este perfil tan encartonado: Por ejemplo;

- Despues de pagar una cantidad considerable por un máster postgrado que viene como culmen a una carrera universitaria, psicológicamente se entiende, a golpe de nudo de corbata, que "ya lo he logrado", cuando el punto de vista correcto es: ha llegado el momento de empezar.

- La orquestada educación y sistematización del aprendizaje. Desde pequeños se hace "lo que el Gobierno manda",así que si eres bueno en las mates, acabarás siendo el mejor en mates y ocuparás ese puesto de trabajo para que el llevas formándote toda la vida. En el ámbito de la comunicación, como mucho se llega a practicar CÓMO DAR UN MENSAJE EN PÚBLICO, pero ¿cuando se aprende a crear un mensaje? ¿que importancia tiene ése algo que es preciso decir? ¿cómo buscar las sinergias?.... . Imposible leer en las sutilezas o la fuerza del poder de susceptibilidades cuando ni siquiera sabemos decir bien LO QUE SOMOS Y LO QUE HACEMOS.

- No HAY CONSCIENCIA. La inconsciencia (que es la ausencia de tener clara la importancia de una información que tenemos accesoria) es la protagonista de esta sociedad. NO SOMOS CONSCIENTES de todas las acciones enérgicas que provoca la comunicación, o bien por su ausencia o por su uso indebido.
Una persona LÍDER se convierte en LÍDER DE OPINIÓN en cualquier momento por una acción de comunicación. Saberlo con antelación supone la ventaja de una preparación consciente y por lo tanto actúa con responsabilidad para su puesto de trabajo. Pero no hay cultura social del saber estar humanamente (del protocolo sí sabemos) así que, suceden cosas como que una persona, que SE POSICIONA AL SERVICIO de los ciudadanos por ocupar un puesto político, decide que los gallegos son unos indecisos con reiteración y sin argumentos. (Lástima que, a cerca del detalle de que "no se sabe si el gallego sube o baja", esta chica no sabe de qué va , ya que implica que el gallego es inteligente y mueve la perdiz a su antojo gracias a su seguridad y su bagaje por el mundo -en todas partes hay un gallego-. Y es un aporte de frase hecha que ensalza al gallego, no que denigra, así que no sólo peca de mala comunicadora, sino de inculta). ¡Mucho cuidado! las consecuencias son terribles y con razón.

- Las actitudes chulescas y con distancia son las más repetidas probablemente porque actuamos al paso del tiempo por imitación o costumbre, y al fin y al cabo también se convierte en una barrera de nervios. Si me lo permiten los que todavía me están leyendo, sería ideal que los directivos plasmaran sus ideas en el foro que tienen delante (haciendo un uso adecuado y bien estudiado de las palabras) con el mismo ánimo con el que reciben a unos amigos en su casa. La afabilidad y la cercanía siempre serán buenos conductores del positivismo. Si pretenden generar envidias la audicencia se quedará con eso y el powerpoint no tendrá éxito.

Etc.. .


El post incita a que los directivos se hagan eco de sus conocimientos, mi comentario pretende añadir el concepto de que esta comunicación se haga con calidad. Hay que pensar ya en la responsabilidad que implica ciertos puestos, cogiendo su importancia desde la objetividad de uno mismo.

Cuando surge este panorama y cuando se reconoce que la crisis de comunicación es vital para darse cuenta de que hay que hacer algo para remediarlo, siempre existe la posibilidad de acudir a profesionales, pero cuidado! el cambio de mentalidad tiene que darse antes de tomar la decisión, ya que si todavía es más valioso un objeto tangible que un proyecto de asesoramiento de comunicación, la consciencia no llegará y nunca se transmitirá nada por mucho que diseñemos las mejores palabras. O se siente, o no llega. Y si no... que se lo digan a los directivos de telecinco que tienen una mina con los personajes que ocupan horas de pantalla "diciendo lo que sienten". Señores despierten! estos son los que mueven a "la masa". Cierto es que en la práctica tienen una buena nota en comunicación, pero los bajos índices de cultura y la falta de inteligencia emocional suponen un peligro afilado de esta gente que está en la palestra. Así que, lo ideal es que los ejecutivos busquen el equilibrio, y pongan su capacidad intelectual al servicio de la estrategia de la comunicación, denle la importancia a las susceptibilidades y sean humildes, porque desde abajo se ve todo, desde arriba.....a veces, entra el vértigo.

Buenas comunicaciones a todos.

http://www.youtube.com/watch?v=l8po7-PW39o

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