Pensiones, Productividad y Paradigmas
Tengo que empezar confesando que yo nunca me he creído esto de un trabajo para toda la vida, y le echo la culpa a tres momentos:
1.- La crisis... de los noventa. Cuando acabé la carrera, el desempleo rozaba el 20% en España, y a los jóvenes se nos impulsaba a hacer una carrera "que tuviera salida" y a aceptar luego trabajos por menos de 100.000 pesetas al mes (eso son 600€) a pesar de que tuviéramos un título superior bajo el brazo.
2.- La lectura del libro "The End of Work" de Jeremy Rifkin... publicado en 1995, y que empezaba a hablar de una nueva organización del trabajo y de como los empleados deberíamos analizar cuál es nuestro papel en este nuevo paradigma... vaya, ya lo he dicho.
3.- Y por último, el artículo de Daniel Pink en Fast Company de Diciembre de 1997 "Free Agent Nation", en el que por primera vez oí hablar de un nuevo modelo de trabajo, basado en el auto-empleo (self employement) y en perseguir lo que a uno de verdad le gusta hacer, manteniendo un equilibrio envidiable entre el trabajo y la familia... algo con lo que soñar cuando uno trabajaba sesenta y setenta horas semanales en algo para lo que estaba, como decía el anuncio de aquellos tiempos, "sobradamente preparado".
Hecha esta confesión, entenderéis que mi comentario al debate sobre las pensiones de la última semana sea que las pensiones no importan... lo que importa de verdad, y el debate en el que deberíamos poner nuestras energías ahora es ¿Qué trabajos habrá en el futuro?. Porque los trabajos de hace dos años no van a volver.
Recuerdo una clase del profesor Jeff Rosensweig en Emory (Atlanta, EEUU) en el mes de Mayo pasado, en la que nos enseñaba a un grupo de españoles la pérdida de empleo industrial en los EEUU durante las últimas décadas, y como esos empleos se habían convertido en empleos en el sector de servicios, y como el país se había convertido en una "service economy". No he visto un gráfico similar para la economía española (aunque seguro que mi colega Xavier Mena tiene uno entre sus estupendas presentaciones) y me da la impresión de que el los 90 liquidamos en España gran parte de los empleos industriales que teníamos, que convertimos en empleo en ladrillo en los 00s, y que ahora convertiremos en...
Y la verdad es que no lo sé. Tengo la (otra vez) la impresión de que la riqueza que se generó en los años de bonanza pasados, en vez de invertirse en productividad (la tercera P, ya han salido todas) en las empresas (mejoras de equipos, de procesos, en formación) se gastó en consumo, en vivir, como he oído decir estos días "por encima de nuestras posibilidades" (y aquí probablemente Xavier Mena me podría ayudar con algunos gráficos de evolución del consumo en España, y de nuestra balanza de pagos).
Creo que con lo que nos encontraremos en el futuro es con un nuevo paradigma. La organización empresarial y los trabajos "tradicionales" de la segunda mitad del SXX y de estos primeros años del XXI, darán paso a una nueva manera de organizarse y de estar empleados, basada en una asociación más libre entre empleados y empleadores. Este fenómeno, visto desde los dos lados de la mesa de negociación laboral, se define como "flexibilidad" (por los empresarios) o "precariedad" (por los empleados) y va a ser muy duro para muchas personas. En vez de tener la tranquilidad que nos proporcionaba un entorno estable y protegido por las leyes laborales, vamos a tener que aprender a vivir con la incertidumbre de que el trabajo se puede acabar mañana... y que pasado mañana no sabremos lo que vamos a tener. Y esto no sólo estará provocado por un cambio en la organización de las empresas, si no también por el tipo de trabajos que habrán, ya no en fábricas, ni con altos requerimientos técnicos, si no en servicios, con requerimientos muy distintos. A mí esto me da escalofríos... estos días estoy devorando (de avión en avión, y en las esperas en los aeropuertos) el estupendo libro de Dennis Lehane "The Given Day" ("Cualquier otro día" en castellano), en el que se narran las condiciones de trabajo en los años posteriores a la gripe española en los EEUU (1918) y no sé si podríamos vivir de esa manera... y nos acercamos peligrosamente, un siglo después.
Pero el objetivo de este post no era asustar a nadie... eso ya lo hacen otros. Era plantear un nuevo debate, con dos "Ps" distintas:
- Productividad: Creo que este es el gran desafío para las sociedades de nuestro siglo. ¿Cómo vamos a ser más productivas? En España hemos perdido un tiempo precioso y ahora nos encontramos en el vagón de cola en cuanto a productividad. Y aun así creo que, con los medios necesarios, los españoles somos personas tremendamente ingeniosas y productivas, lo he visto una y otra vez en Universidades... en el extranjero. Si damos el salto hoy, salvaremos a nuestra sociedad para el futuro, con mejores trabajos y mejor pagados. Si no... 1920. Y la manera de hacerlo: invirtamos el dinero que ganamos en los último años en equipamiento y en formación... así de sencillo.
- Paradigma: Y aun así, tendremos que acostumbrarnos a trabajar de manera distinta, a que no sea el estado (las Pensiones) o una empresa la que defina nuestro futuro, si no que lo hagamos nosotros mismos, como agentes económicos "completos" y no simples asalariados (y esto va especialmente a los lectores de este blog, por el perfil que os supongo por el hecho de leerlo, en un ordenador y en las páginas de un periódico económico). Empresas y "trabajadores" tendremos que aprender a vivir nuestras relaciones en términos de igualdad (el trabajador como "micro-empresa") y de cambio (asociaciones temporales para proyectos concretos). Esto tendrá sus ventajas y sus inconvenientes, y ambas partes (y a las empresas "tradicionales" les va a costar también mucho adaptarse) les requerirá esfuerzos. Sobre este tema os recomiendo el estupendo post de Tammy Erickson en la Harvard Business Review "Five Changes in the Way we Work".
El futuro está aquí, y nos va a cambiar... mejor será que estemos preparados para ello.
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