Sobre el autor

Jaime Castelló es profesor del Departamento de Dirección de Marketing de ESADE Business School y Director Asociado del Executive MBA de ESADE en Madrid.

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11 septiembre , 2009 | 17 : 31

El dilema de los ingresos

Como el post anterior "Un modelo de negocio Web 2.0" ha levantado tantos comentarios ... y tan buenos (incluso de otros blogs como elblogsalmon), me ha parecido oportuno continuar el debate en un nuevo post, este sobre el "otro lado" de los nuevos negocios en internet (voy a prescindir del "palabro" 2.0 esta vez, haciendo caso al oportuno comentario de Eva Moreno), el lado de los ingresos.

En muchos comentarios habéis citado el estupendo último libro de Chris Anderson "Free. The Future of a Radical Price". Yo me lo compré en Junio en un viaje a Paris de muy grato recuerdo, y todavía podéis conseguirlo "for free" como e-book y en inglés en la web thisbookisfree.co.uk (sólo hasta el 14/09), o escucharlo como audiobook desde Wired, en la página del artículo inicial de Anderson (también tenéis allí un vídeo y más contenido "extra").

El concepto provocador de "los costes ya no importan tanto" se entiende mejor (o es todavía más sorprendente, vosotros elegís) cuando desde el otro lado "el precio tampoco importa ya tanto" porque este tiende a cero. Y esta es la tesis esencial de Anderson.

¿Cómo puede ser que las cosas (las de internet principalmente) valgan cero o prácticamente nada? Anderson habla de cuatro "modelos de negocio", el primero sería el de la "muestra gratuita", y es bastante menos innovador (Anderson cita a Gillette como el inventor de la muestra gratuita, en los primeros años 1900). El segundo sería el de un "mercado a tres" (como el de los periódicos gratuitos, en los que los anunciantes hacen que le salga gratis al lector), y este es el que parece que muchos tenemos todavía en mente cuando pensamos en internet.

Para mí los más interesantes son los dos últimos.

El tercero, siempre según Anderson es el que él llama "Freemium" (aunque creo que el nombre lo utilizó por primera vez Fred Wilson en su blog A VC), que consiste en una versión gratuita "básica", que permite acceder al producto o servicio, y luego una versión de pago "premium", cuyo precio hace que funcione toda la propuesta de valor.

Un ejemplo es la aplicación Evernote. En una reciente entrevista en el NY Times, Phil Libin, el CEO de Evernote explicaba el funcionamiento de su negocio con las siguientes cifras. La idea clave es que los usuarios, cuanto más usan el servicio más probabilidades tienen de pagar por él. Según Libin, la tasa de conversión es de un 0,5% el primer mes y de un 4% después del primer año, y espera que este número llegue hasta un 22% con el tiempo. En Julio pasado, los ingresos de Evernote por pago de usuarios fueron de apenas 79.000$ (no tiene en cuenta los ingresos por publicidad en la versión gratuita, que usa el "modelo dos"), y esperan llegar a generar beneficios en Enero 2011 ¿Cómo? Además de por incremento de ingresos, a medida que más personas usamos la versión "gratuita", también porque según Libin, el coste por usuario, que al principio era de 50 centavos al mes por usuario, ha caído hasta los 9 centavos al mes por usuario, y espera que siga cayendo más (el efecto de bajada de costes al que me refería en el post anterior).

El cuarto modelo, el que más me fascina, y al que se refería en parte Oriol Ros en su comentario a mi post precedente, es el de los mercados no monetarios. El modelo aquí consistiría en que un blogger o un diseñador o un programador ofrece "gratis total" su propuesta de valor, y a cambio recibe valores no monetarios: reputación, agradecimientos, felicitaciones, prestigio, realización personal, ... que tal vez luego pueda "monetizar" (la reputación te puede servir para dar conferencias, que luego cobras) ... o no. Imaginad una red, un sistema, lo suficientemente grande como para que todos encontremos nuestras necesidades cubiertas, porque todos hacemos lo que nos apasiona, y nos lo intercambiamos libremente.

Y es este modelo el que más me desconcierta, y más rompedor me parece, ya que funciona fuera del modelo de capitalismo monetario en el que hemos vivido hasta ahora. Anderson lo equipara con las utopías anarquistas y comunitarias de principios del SXX, y por seguir con su reflexión algo "milenarista", parece que hoy en día es lo más distinto a un modelo económico como el que tenemos. La pregunta que nos hacemos todos es ¿será una alternativa viable?

Comentarios

En los modelos de negocios, no se puede pasar de puntillas sobre los costes. En el post anterior, ante tus tesis, se plantearon críticas de gran calado y tu respuesta es apoyarte en el modelo de los ingresos de acuerdo con las tesis de Anderson. Creo que abriste un (tu) melón y lo has dejado a medias. Aporte mi opinión en:
http://www.rizomatica.net/un-modelo-de-negocio-2-0-segun-jaime-castello/

He leído y releído el libro al que haces referencia y, en mi opinión, no aporta nada nuevo a destacar. Puedes ver mi opinión en:
http://www.rizomatica.net/free-de-chris-anderson-una-vision-de-una-economia-basada-en-la-gratuidad/

Es cierto que con el fenómeno 2.0 se está potenciando el modelo de la “reputación”, es decir, simplificando, yo doy algo “gratis” para ganar reputación y, por tanto, mi valor de mercado crece y puedo vender más fácilmente un servicio o un producto. Esto es marketing (ergo, una actividad que tiene un coste para la empresa o el profesional). En paralelo, se está potenciando una “economía de dar”, en la que una gran masa de personas, alrededor de las redes sociales, están generando valor a través de las relaciones y conexiones. Con el tiempo, es posible que esta “economía de dar”, solidaria y altruista, gane un peso específico que altere ciertos fundamentos de la economía capitalista tal como la conocemos, pero, tanto el modelo de la reputación como la economía del dar se sustenta en la ecuación coste/ingresos. Ecuación que se aplica a una gran multinacional como a la economía de un individuo.

Anserson habla de interesantes tendencias, de posibilidades de futuro, pero además de no ser demasiado original en sus planteamientos (esos modelos ya existen y se usan hace tiempo) no trabaja objetivamente una solución a la sostenibilidad de los negocios actuales de los que hablábamos en el primer post. Para llegar al oasis hay que cruzar primero el desierto.

Insisto que las empresas en Internet que hoy en día podemos enmarcar en el social media, fenómeno 2.0 o como queramos denominarlo, siguen dando vueltas para encontrar soluciones. Hay que convertir el impacto mediático y el éxito de tráfico en ingresos para no quedar en una buena idea, una herramienta utilísima y en un bonito recuerdo...Se está produciendo un contexto muy similar a la burbuja punto com: grandes expectativas sin rematar la faena. Twitter adopta la inserción de publicidad, sigue dando pasos en su giro estratégico. Por mucho que queramos plantear escenarios utópicos, los modelos empresariales en Internet a día de hoy necesitan llegar al punto de equilibrio. Y de eso no hemos hablado en este segundo post.

Es absurdo que las empresas usen las redes sociales como efectivo vehículo de comunicación, que agencias de comunicación o de marketing ganen dinero gracias a twitter o facebook y, mientras tanto, esas empresas que están en boca de todos y acumulan millones de usuarios no logren ser rentables. No es un modelo sostenible en el tiempo.

Como respuesta a tu pregunta: ¿será una alternativa viable? Mi respuesta es que hoy no, en el futuro más o menos lejano, quién sabe dónde estaremos. Pero el problema lo tenemos hoy.

Creo que a veces, nosotros los economistas, padecemos demasiado frecuentemente de lo que J.M. Lozano llama el sindrome de Harry Lime (http://www.josepmlozano.cat/Bloc0/PersonaEmpresaiSocietat/tabid/217/language/es-ES/Default.aspx) que es como una especie de gripe A que se nos ha contagiado a todos. Nos empeñamos en ver las personas como puntitos que compran y venden y a los que comprar y vender y nos olvidamos de que la mayoria de las acciones que los "consumidores" hacen no se realizan por estímulos puramente económicos sino por otras cosas, que vaya usted a saber que son.

El cuarto modelo del que habla el Sr. Castelló en su excelente blog me parece fascinante, no solamente por que nos recuerda que hay otro tipo de valor intangible (llámelo reputacional o como quiera), que en realidad conocemos ya desde años atras (y en la literatura del management desde los años 80 con Ch. Fombrum y co.) sino por que tal y como apunta Jaime refleja el cambio en el modelo de propiedad del modelo de negocio. Los blogueros, no tienen producto si los cibernautas no participan; Facebook es una caja vacia si nosotros no le ponemos las fotos de nuestros viajes. La propiedad de servicio pasa a manos de los consumidores. No estamos hablando ya de volver a un modelo comunitario donde cada uno aporta según su capacidad y recibe segun sus necesidad, sino un modelo en el empresario es un facilitador de relaciones y transferencia de conocimientos pero la propiedad de los conocimientos está en el usuario. Si una masa crítica de usuarios se moviliza para que el empresario haga A, el empresario ha de hacerlo o pierde su negocio. A mi esto me recuerda más a un sistema democrático dónde los usuarios votan para escoger al capitan del barco que en cualquier momento pueden destronar.

"Imaginad una red, un sistema, lo suficientemente grande como para que todos encontremos nuestras necesidades cubiertas, porque todos hacemos lo que nos apasiona, y nos lo intercambiamos libremente."

Reconozco que en parte pudiera llegar a suceder, de forma muy parcial.

El problema llegará cuando busquemos a alguien con pasión por ser barrendero o minero.

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