Cosas que hacen boom
Así es como ha empezado su charla de esta tarde Walter Elliott, en el curso sobre estrategia que están cursando los alumnos del Executive MBA de ESADE en Madrid, "deslocalizados" en la Ashridge Business School, en la hermosa campiña inglesa.
Walter es un tipo muy interesante, con una larga historia de éxitos a sus anchas espaldas, desde sus modestos orígenes en una granja en Pennsylvania (EEUU) hasta las plantas más altas de los más grandes bancos de inversión. Y todo lo ha conseguido fracasando.
"Los fracasos son lo que te pasa en tu camino hacia el éxito"
Estas palabras de Walter me han hecho pensar en cómo estamos pensando ahora (crisis, recesión, etc.) sobre los fracasos y sobre los riesgos. Y tal vez algo de lo que nos esté pasando ahora es que no nos arriesgamos lo suficiente, ni lo suficientemente bien.
Un estudio realizado en Alemania en 2005 demostró que las personas que toman riesgos por encima de la media eran más felices en su vida. Y otro estudio similar conducido en Canadá y los Estados Unidos apunta que los directivos que toman más riesgos son los más exitosos. Estos estudios parecen indicar que existe una especie de distribución normal del riesgo, en la cual los "tímidos" por un lado y los "locos" por el otro, se están perdiendo lo mejor de la vida y de los negocios.
Al respecto del riesgo, ha salido hace poco un librito muy interesante, que habla de como vivir algo más peligrosamente ... sin perder la cabeza o la vida. El libro se llama "Absinthe and Flamethrowers: Projects and Ruminations on the Art of LIving Dangerously" y el autor es el articulista en Wired William Gurstelle. En él se dan instrucciones detalladas de cómo hacer pequeñas locuras, como un lanzallamas casero, lanzar cuchillos o fabricar pólvora. Y todo ello, con un margen de seguridad suficiente para que el libro pueda ser recomendado de alguna manera distinta que en las últimas voluntades de los lectores.
¿No sería estupendo que usáramos este libro en las escuelas de negocios (haciéndoles construir un cohete o aprendiendo a manejar un látigo)? Tal vez así conseguiríamos directivos más osados y menos aversos al riesgo, dispuestos a fracasar ... y a triunfar haciéndolo.
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