El voto popular
Las elecciones del día 2 de noviembre no solo han cambiado el color del Congreso y casi una docena de gobiernos estatales sino que además han servido para que varias iniciativas populares se conviertan en ley. Algunas son definitivamente raras y una de ellas ha pasado la prueba popular pero no la de una juez que está dispuesta a examinar su constitucionalidad abriendo mucho más en canal un debate y una polémica que no existía antes de que se planteara en las urnas.
En otra entrada ya les hablé de una iniciativa popular para gravar la renta a algunos ciudadanos del Estado de Washington, donde no existe este impuesto. El valedor de la propuesta era William Gates Sr., padre del Bill Gates de Microsoft y consistía en aplicar un tipo del 5% a quienes ingresen más de 200.000 dólares anuales con la idea de evitar recortes de presupuestos en educación y sanidad. Su hijo le apoyaba pero el consejero delegado de su empresa, Steve Ballmer, se gastó casi medio millón de dólares en la campaña para acabar con esta propuesta. Y Ballmer lo consiguió. La medida de crear el impuesto no salió adelante.
La propuesta más rara, con diferencia, es una que se planteó en Denver, Colorado, y que tampoco han conseguido el pase popular. Los votantes han dicho que no a una especie de ordenanza que habría requerido la creación “de una comisión de asuntos extraterrestres para asegurar la salud, seguridad y cultura de los residentes de Denver y sus visitantes en caso de potenciales encuentros o interacciones con seres inteligentes extraterrestres o sus vehículos”. La comisión habría necesitado presupuestos y donaciones algo que seguro terminó de disuadir al 83% del electorado que votó en contra.
Lo que si ha pasado en Carolina del Norte es una disposición para evitar que quien haya estado tras los barrotes de la cárcel pueda tener las llaves de ellos en el futuro. Ninguna persona que haya sido detenida por un delito podrá ser sheriff.
Y en Oklahoma los ciudadanos también votaron mayoritariamente hacer del inglés y las lenguas nativas los idiomas oficiales del Estado y prohibir que los juzgados utilicen la Sharía (ley islamica) o basen sus decisiones en leyes extranjeras dentro de su territorio. El 70% aprobó esta restricción que según admitió su proponente, el republicano Rex Duncan, era "una medida preventiva". Lo cierto es que los menos de tres millones de musulmanes del país nunca han abogado por la imposición de la Sharía o tribunales especiales por lo que la propuesta era vacía y el debate inexistente aunque ha reflejado el sentimiento de rechazo a lo musulmán que se está viviendo en algunas zonas de EE UU a raíz del proyecto de centro cultural islámico en la zona del bajo Manhattan
No había debate pero ahora lo hay porque una juez ha decidido aceptar una demanda del director local del Consejo para las relaciones entre América y el Islam, Muneet Awad, que afirma que tal medida viola la libertad religiosa consagrada en la Constitución americana. La juez ha decidido dejar en el aire pues el voto popular para tomar una decisión sobre ello. El día 22 hay una audiencia en la que se reexaminará el asunto que puede terminar de la forma contraria a la que querían los promotores de esta propuesta.
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