Salir de la sombra
Ezra Klein, uno de los blogueros más seguidos
de The Washington Post, usó el viernes su cuenta de Twitter para
comentar: “El turno de preguntas y respuestas de Obama con los republicanos es
uno de los mejores momentos de la televisión que he visto... en mi vida”.
La mayoría de las cadenas, MSNBC, CNN y
Bloomberg, entre otras, emitieron en directo una insólita intervención que
mantuvo Barack Obama con los 178 miembros de la Cámara de Representantes del
Partido Republicano. El acto fue en Baltimore, donde los legisladores estaban
reunidos en un seminario. Político, el diario en la red de Washington,
usó connotaciones bíblicas para describirlo: “En la guarida de los leones”.
En una semana
en la que el momento cumbre tenía que haber sido el martes durante el discurso
del Estado de la Unión, el acto del viernes fue, sin embargo, el momento más
decisivo en meses.
El
martes, el presidente volvió a recordar que es un gran orador, que no rehúye el
debate y que es cortés a la vez que duro con sus opositores. Aunque la
crítica fue positiva entre los analistas políticos, en los hogares hubo un
mayor escepticismo, pese a que la mayoría de los ciudadanos se sentían
identificados con sus prioridades, entendieron su frustración con los problemas
que tiene y les pareció bien la bronca a los demócratas y, sobre todo, a los
republicanos.
La cuestión es que la agónica crisis ha
puesto el listón muy alto a Obama, y se esperaba más del Gobierno de un hombre
que triunfó con el mensaje de “esperanza” y “cambio”. La esperanza se está
agotando con unas cifras de desempleo tozudamente negativas y una banca que no suelta
créditos. ¿El cambio? El cambio es un camino demasiado largo para recorrer con la
esperanza bajo mínimos.
La recepción del discurso del Estado de la Unión fue como lo anticipó Gallup. Esta empresa de encuestas tiene un archivo histórico que muestra que esta alocución no modifica percepciones populares sobre el presidente. Obama cerró su primer año de legislatura con una media de aprobación del 57%, como Ronald Reagan, y la semana pasada se quedó en el 48%.
Más interesante será ver cómo cala el
acto del viernes. La audiencia de la Fox no lo pudo seguir porque esta cadena,
la más crítica con el presidente, cortó la retransmisión cuando Obama empezó a
responder con soltura, determinación e incluso simpatía a las críticas de los
republicanos en el Congreso.
El presidente lanzó la pelota al campo
republicano y solicitó que ayudaran en la acción de gobierno. Lamentó la
negativa de éstos a sumarse a batallas que antes habían defendido y no dejó de
sonreír, mostrando hasta qué punto estaba a sus anchas cuando dijo que muchos
de ellos se han apuntado a las inauguraciones de obras financiadas con el
estímulo que rechazaron en bloque.
Obama, que
utilizó el sarcasmo y el paternalismo a la vez, fue tajante cuando los
republicanos le espetaron que no había escuchado sus propuestas en sanidad. A uno
de ellos le dijo que, en particular, había leído la suya, pero que ningún
economista (y así lo atestigua la Oficina Presupuestaria del Congreso en el
caso particular) encontraba nada positivo en ella. El presidente pidió
sustancia y no sólo crítica para titulares o propuestas formuladas en términos
generales de fácil digestión pero sin fondo. “No podemos reformar la sanidad,
incluir a 30 millones de personas y pensar que no nos va a costar dinero”, dijo.
Muchos simpatizantes de Obama, que han lamentado que se dejara ensombrecer por el Congreso durante este año, estaban eufóricos el viernes y esperaban que siguiera así, en control, combativo y explicando claramente sus decisiones para, de paso, recobrar la popularidad en un año electoral que pinta complicado para los demócratas.
Nota: El vídeo es largo pero interesante... lo incluyo por si tienen un
ratito y les apetece ver algo francamente inusual en un sistema en el que los políticos no se
suelen mover sin guión.
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