Coco es azul. Tiene una mirada muy poco centrada y desde hace décadas ha
explicado a los niños la diferencia entre “aquí” y “allí” y entre “dentro” y
fuera”. Coco siempre ha vivido con Epi y Blas, el monstruo de las galletas y el
conde Draco en “Barrio Sésamo”. En EE UU, el más famoso de este barrio es Elmo, similar a
Coco pero rojo y haciendo el papel de un niño de tres años. El próximo 9 de septiembre
explicará a su audiencia en un programa especial qué es estar “aquí, dentro de
la actual crisis”.
Con Barrio Sésamo aprendimos a contar cantando y de corrido hasta 12.
Descubrimos los superlativos, a comparar y a tener perspectiva de cuántas galletas
eran muchos o pocas. En EE UU, la cuna de este clásico, el programa se llama Sesame Street,
y sigue siendo un fantástico show didáctico cuyos creadores saben que los
niños, además de coger las cosas al vuelo, perciben otras que no entienden bien, como la ansiedad de los mayores.
Y ahora Coco nos diría que hay más de eso que galletas en la caja.
Por eso, los productores de este show, Sesame Workshop, se han asociado con
la productora del presentador y humorista David Letterman para presentar un
especial sobre la crisis: “Las familias se mantienen juntas, sintiéndose
seguros durante los tiempos duros”. Sesame Street se centra así en lo que pasa
en Wall Street y en Main Street (el otro nombre como se conoce a la clase media
americana por oposición a la clase inversora)
El programa, dirigido a niños entre dos y ocho años y sus familias, dará ideas para que los padres
y los hijos puedan hablar sobre la crisis y evitar que los más pequeños sientan
angustia sin saber por qué al ver preocupados a sus padres y oírles hablar o
discutir de dinero.
Tal y como lo han pensado los guionistas, Elmo, el héroe de la versión
americana, va a vivir en primera persona la crisis. En este mundo de ficción, su madre ha
perdido el trabajo y tanto ella como su padre le van a explicar eso que los mayores
han aprendido en los últimos meses, que la frugalidad es una gran virtud, que
hay que abrir menos la cartera y que, por ejemplo, en vez de gastarse los 11 dólares
que cuesta ir al cine en Nueva York se pueden ver películas alquiladas en el
DVD. Algunas familias, de carne y hueso, participarán en el programa contando qué
les ha pasado en esta crisis y cómo están tratando de salir adelante.
No es la primera vez que en Sesame Street dejan la clase sobre adjetivos o números
aparcada para prestar atención al mundo de los mayores. Cuando el huracán
Katrina azotó Nueva Orleans Sesame
Workshop lanzó Friends to the rescue y en el programa también se ha
hablado de las familias en las que alguno de los padres ha sido mandado a Irak
o Afganistán.
Y tampoco es la primera vez que Wall Street y Main Street se encuentran en
la calle Sésamo. El pasado mes de marzo, la productora sufrió in situ el
latigazo de la crisis con un ajuste de costes que acabó con 67 de sus 355 puestos de trabajo. La caída de ventas de juguetes-merchandising está siendo un duro golpe.
Hay que tener un Elmo siempre cerca…. O a un Coco.
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