Por caridad. Por el negocio. Por favor.
Hace unos días acabó la campaña
de petición de fondos de la radio local de Nueva York que emite los programas
de la Radio Nacional Pública (NPR). Durante varios días, dos veces al año, las
emisoras locales piden a sus oyentes que les ayuden a sufragar los gastos de
una radio con poca publicidad y de altísima calidad. Lo mismo ocurre con la
televisión pública. Ninguna de las dos se llama pública por que estén
financiadas por el Estado (que contribuye con un porcentaje muy pequeño). La
mayor parte del dinero viene de fundaciones, patrocinios empresariales y
audiencia.
Este año, las peticiones han
llegado hasta los podcasts de la radio y recuerdan a los que les oímos que la
calidad es cara y por favor abramos nuestros bolsillos. Otras instituciones
también han puesto en marcha una política más agresiva de captación de
fondos en los últimos tiempos.
No se cómo ha ido la campaña
(espero que bien) pero en general las donaciones están ahora en el otro lado de
la pendiente y empiezan a ir a la baja, tanto para sostener negocios como los medios
de comunicación públicos, teatros o salas de ópera, como para caridad.
Así lo puso de manifiesto el
miércoles Giving USA, una asociación sin ánimo de lucro que desde 1956 tabula
las donaciones en EE UU. Según su último informe, el año pasado se estima que se donaron
307.650 millones de dólares y son las causas religiosas las que más crecimiento
han registrado.
Es una cifra impresionante,
equivalente al 2,2% del PIB en un país en el que, por ejemplo no hay apenas
subvenciones públicas para el mundo del arte y muchos hospitales confían parte de
sus presupuestos a la generosidad del ciudadano, las fundaciones o el
patrocinio de empresas. Los estadounidenses están acostumbrados a donar y no
solo por caridad.
La cifra de 2008 muestra una
caída del 2% con respecto a la de 2007, un año difícil de superar debido a que
fue un récord histórico y entonces la crisis estaba por llegar a todas las
esquinas del país.
Lo que preocupa a las
organizaciones sin ánimo de lucro y otras instituciones que se nutren del
dinero donado (que luego se deduce de los impuestos) es que en 2008 se registra
la primera caída desde 1987 y la segunda desde 1956. La primera fue en 1974 y
tuvieron que pasar tres años para que se recuperara la tendencia.
Cierto es que nunca se había dado
tanto como ahora (de hecho en 2004 hubo 55.000 millones menos en
contribuciones) pero lo que se espera es que en 2009 las pérdidas de empleo y
de rendimientos en la bolsa hagan que los generosos americanos se lo piensen
dos o tres veces antes de abrir la cartera o firmar el cheque.
TrackBack
URL del Trackback para esta entrada:
http://www.typepad.com/services/trackback/6a00d8341c760153ef01156fffe2f3970c
Listed below are links to weblogs that reference Por caridad. Por el negocio. Por favor. :
Últimos comentarios