Nos preocupamos por los ciudadanos
La semana pasada, la Asociación Médica Americana (AMA), la mayor de la profesión médica en EE UU, hizo saber al Congreso que no creían “que la creación de una opción de seguro público para menores de 65 años sea la mejor manera de ampliar la cobertura sanitaria y de rebajar los precios”. Según esta asociación, la introducción de un plan público, que es lo que está considerando Barack Obama con el objetivo de que todos los americanos tengan seguro y bajen los costes, “amenaza con restringir la posibilidad de elegir de los pacientes al eliminar el seguro privado que actualmente da cobertura a casi el 70% de los americanos”. Ayer, es decir, pocos días después de recibir ese derechazo a su propuesta por tan poderoso lobby, Obama fue a hablar e intentar convencer a los miembros del AMA.
El AMA tiene 250.000 miembros. Es decir, son todos los médicos que están pero no están todos los que son médicos en EE UU y cuando The New York Times publicó el día 10 de junio la opinión de esta asociación, hubo nada menos que 915 comentarios. Confieso que no leí todos aunque si muchos de ellos y un buen porcentaje era contrario a esta asociación y sus posturas. Algunos de los que escribían decían ser médicos que no tenían ningún interés en ser representados por el AMA, una asociación a la que acusaban de defender más sus intereses que los de los pacientes.
Obama se presentó ante ellos el lunes para convencerles de que sus propuestas les benefician y recordarles que si no se actúa y las cosas siguen como hasta ahora, en una década, los estadounidenses gastarán uno de cada cinco dólares que ganen en sanidad y en 30 años, uno de cada tres. “Si no arreglamos el sistema de salud, América va a seguir el camino de General Motors, pagar más, conseguir menos y acabar en la bancarrota” y les habló de lo mucho que se equivocaba el país pensando que una medicina más cara es una medicina mejor. Les recordó que se hacen muchas pruebas que no son siempre necesarias pero que elevan el precio de los servicios y de los seguros como se leía en un reciente artículo de la revista The New Yorker que el presidente recomendó a los profesionales. Aquel esclarecedor artículo tomaba como ejemplo un pueblo de Texas. McAllen, en el que el gasto en sanidad es dos veces mayor que en El Paso aunque sus ciudadanos no están recibiendo mejor trato sino simplemente multiplicando tests médicos.
En uno de los discursos más largos de un hombre que ha pronunciado muchos y muy intensos, Obama tendió la mano a su audiencia y aseguró a los médicos que estudiará cómo rebajar las demandas por negligencia, o los costes de estas, aunque no se comprometió a poner un tope de compensaciones en las demandas. Asimismo, dijo que si hay un seguro obligatorio los pagos no serán como los del Medicare (el programa estatal para los mayores de 65) que llegan mal y tarde.
También prometió que la reforma necesaria que tiene en mente no significa “medicina socializada” que es algo que en EE UU se lee como socialismo (que a su vez, a nivel popular, no se distingue del comunismo) y es la etiqueta que le colocan los conservadores y los lobbies opuestos a ella. Obama admitió que en los países con un solo pagador por el sistema universal (el Estado), donde hay medicina socializada,las cosas van bien pero dijo que no se podía hacer un sistema así en EE UU porque no es la tradición del país.
No obstante, también señaló que no va a obligar a que todo el mundo tenga un seguro (como abogan otros proyectos de reformas) para que así las aseguradoras privadas tenga una clientela cautiva cuando los servicios que dan no están a la altura. Es más, el inquilino de la Casa Blanca cree que una opción pública pondrá presión en las aseguradoras privadas para que den un mejor servicio.
Obama se hizo con algunos aplausos y arrancó sonrisas pero va a tener muy difícil esta reforma de la sanidad. Parte de la profesión médica, las aseguradoras, las farmacéuticas no se lo van a poner nada fácil y el partido republicano tampoco. Los demócratas…, posiblemente no le faciliten la tarea.
El presidente dio ayer muchas razones económicas para cambiar la sanidad en EE UU. Y una batería de razones morales: “No somos una nación que acepte casi 46 millones de hombres, mujeres y niños sin seguro. No somos una nación que deja que las familias trabajadoras no tengan cobertura médica y demos la espalda a los que tienen necesidades. Somos una nación que se preocupa por sus ciudadanos. Cuidamos los unos de los otros. Esto es lo que nos hace los Estados Unidos de America”.
Bonitas palabras, pero el hecho es que durante años, la cifra de no asegurados no ha hecho más que subir, los costes que pagan de sus propios bolsillos los que si lo están se ha disparado y las propuestas más o menos acertadas para acabar con esta situación insostenible han sido tumbadas una y otra vez. Hasta ahora, EE UU si ha aceptado que 46 millones de personas (aunque ahora se calcula que pueden subir a 52 millones) no tengan cobertura sanitaria.
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