“I owe unto”
estas son las palabras tras el acrónimo I.O.U, que leído suena más a I owe you
(“Le debo”). Y esto es lo que es un I.O.U., una promesa de pago sin fecha, un
papelito que se da a un acreedor cuando no hay
nada más en la caja. Con estas promesas, California va a hacer frente a sus
obligaciones de pago si antes del 2 de julio no se produce un milagro.
En el año 1992,
California ya pagó a algunos funcionarios con I.O.Us, algo que dejó tan (lógicamente)
descontentos a los trabajadores que terminaron denunciando esta forma de pago
ante los tribunales. Antes, el estado ya había emitido estas promesas de pago
durante la Gran Depresión.
Ahora parece que
se va a desempolvar la imprenta de estos papelitos porque falta cash y el parlamento de este estado no se ha puesto de acuerdo para cerrar un
presupuesto para el año fiscal que comienza el próximo miércoles. Ante si, los
reguladores tienen un déficit de 24.000 millones de dólares, una economía en
seria recesión (peor que la general del país, con mayor paro, menores ingresos
fiscales en las cuentas públicas y la peor calificación de la deuda del país), y un profundo desacuerdo sobre como
equilibrar las cuentas públicas.
El miércoles, los
republicanos no quisieron aceptar la propuesta de los demócratas de subir
determinados impuestos y recortar el gasto, casi todo partidas sociales que
conforman la mayor parte de los presupuestos. El Gobernador, Arnold
Schwarzenegger, que ya aceptó una subida de impuestos en febrero no quiere
subirlos más y está dispuesto a rebajar los gastos hasta tocar hueso. La
distancia entre ambos lados es tan grande que acordar algo antes del 2 de julio
es casi milagroso.
Si bien la crisis
es dura para todos los estados (que se lo cuenten a Michigan, Florida, Nevada,
Arizona…) el problema de California es que además, desde hace años los votantes
han decidido a través de distintos referéndums hasta donde se subían los
impuestos y dónde se gastaba el dinero público. El resultado es un presupuesto
con poco margen de maniobra y muy susceptible a las crisis.
La soleada
California tiene ante si unos meses muy duros y si no hay milagro las agencias
de rating tomarán nota. Cuesta imaginar que una de las economías más importantes
del mundo esté a punto de recurrir a estas medidas extremas de los IOUs.
Foto: Imagen parcial de la bahía de San Francisco (Ana B. Nieto)
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