La princesa y la pesadilla
En muchas películas los malos son muy malos y los buenos son muy buenos. De hecho, los muy malos suelen ser tan malos que incluso los que son solo malos hasta pueden pasar por buenos. En este tiempo de crisis que ha puesto al descubierto la fragilidad e irresponsabilidad humana en asuntos de dinero a todos los niveles, Bernard Madoff ha sido sin duda uno de estos grandes malos que eclipsan todo lo demás y ha arrastrado en su caída a su mujer
Madoff va a
pasar el resto de sus días en la cárcel después de recibir una condena ejemplar
de 150 años. Pero no es solo él quien después de una vida de lujo, vino y rosas
va a tener una existencia de pesadilla para pagar por sus delitos. Su esposa Ruth, una mujer que ha vivido
como una princesa en un mundo construido con dinero ganado ilícitamente, hace
meses que ya vive en una realidad mucho más dura de lo que estaba acostumbrada, eso
si, fuera de la cárcel porque ella no está acusada ni condenada por nada.
En cualquier caso no es bueno que estos malos tan malos eclipsen o minimicen conductas reprobables o injustas que también han aflorado en esta crisis de la que tanto se tiene que aprender y que tantas víctimas económicas está dejando en el camino.
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