Déjà vu
El libro de Kenneth Galbraith, The Great Crash of 1929, siempre se está reeditando pese a que
ya lleva casi medio siglo publicado. Cada vez que hay una crisis en los
mercados, vuelve a releerse por la nueva generación. No debería ser el único libro
que esté presente en la retina y la memoria de políticos, banqueros,
economistas, reguladores y, por supuesto, el público en general. Hay otro libro
que intuyo que también tendría que reeditarse. Digo que lo intuyo porque no he
podido ni encontrarlo ni, por tanto, leerlo. Se trata de Wall Street
El profesor
Michael Perino (de la St. John’s University de Nueva York) está escribiendo un
libro sobre la biografía de este hombre, Pecora, un abogado que puso en jaque a
Wall Street en los años treinta.He tenido la ocasión de oír a
Perino en un programa de televisión y otro de radio hablando de Pecora, un inmigrante
italiano de prodigiosa memoria.
En los años treinta, cuando EE UU estaba sumido
en la Gran Depresión, Pecora asumió la responsabilidad de consejero jefe del
Comité de Banca del Senado y llamó a declarar a todos los responsables de la
banca. J. P. Morgan (hijo del famoso J.P Morgan de 1919) también se sentó ante él
y tuvo que aguantar las incisivas preguntas de un hombre que cobraba 225 dólares
al mes y quería saber cómo funcionaba la banca, en particular qué hacían los
banqueros, cómo especulaban, cómo se llegó al crash de 1929 e, importante, cuánto
cobraban por ello.
Según Perino, la genialidad de
Pecora no solo residía en su capacidad para preguntar y repreguntar a sus
testigos sino en tratar de “entender complejas maniobras corporativas de Wall
Street y sacar la lección moral de ello”. Charles Mitchell, el presidente del
entonces gran National Citibank, selló su salida de la entidad tras testificar
ante él. La banca reaccionaba asegurando que la investigación de Pecora empeoraría
la crisis, un argumento que también se
oye ahora que se habla de un nuevo marco regulatorio, mayor supervisión o nueva
legislación para frenar los abusos en las tarjetas de crédito.
Pecora, empezó su trabajo antes
de que Franklin D. Roosevelt fuera elegido presidente y diera comienzo el New
Deal, aunque lo siguió durante esta presidencia. De hecho, fue idea de Roosevelt que llamara a testificar al heredero de la Casa Morgan. Lo que se reveló en aquella comisión fue el caldo de cultivo que permitió
la reforma que el nuevo inquilino de la Casa Blanca impuso, creando la SEC y el
Fondo de Garantía de Depósitos. Ambas instituciones contribuyeron decisivamente a estabilizar el mundo financiero hasta
que la historia mostró, que matices e innovaciones financieras aparte, está condenada a repetirse a
si misma (más cuando se desconoce o se vive de espaldas a ella).
Oyendo a Perino, esperando su
libro, y releyendo a Galbraith la sensación de déjà vu es inevitable.
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