El auditorio Grace
Rainey Rogers del Metropolitan Museum de Nueva York tiene 708 asientos. Todos
ellos se ocuparon en la lluviosa noche del jueves por una audiencia que pagó
para ver a un espectáculo tan inusual como oportuno, organizado por el Pen Club.
Se trataba de siete intelectuales debatiendo sobre la situación económica. Una
hora después de su comienzo, un público entregado aplaudió y abucheó las intervenciones
de un encuentro que tuvo todos los elementos de un drama teatral. Los
protagonistas principales, el Nobel de economía, Paul Krugman, y el catedrático
británico de historia, Niall Ferguson, quienes por aclamaciones de público, dieron
vida, respectivamente, al héroe y al villano de un choque que esta crisis no
hace más que replantear en casi todos los foros económicos.
En papeles
secundarios, aunque de primera línea, compartieron el cartel los economistas
Nouriel Roubini y Robin Wells, el inspirado inversor George Soros, el ex
senador democrata Bill Bradley y el escritor Jeff Madrick, como moderador.
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