Una sintonía muy mejorable
En el debate del
A 36 días de las elecciones el partido republicano ha dado muestras de estar profundamente invertebrado. En EE UU no hay disciplina de partido como la conocemos en España pero la desconexión que hay ahora entre sus miembros es digna de libros de historia. El lunes por la mañana George Bush salió a las 7.35 de la mañana a los jardines de la Casa Blanca para mandar un mensaje: necesitamos pasar el Plan de Paulson para rescatar a la banca. Solo 66 miembros de la cámara de representantes votaron a favor y 132 lo hicieron en contra.
Bush no es un hombre popular. Lo fue, y mucho, pero de aquello hace mucho tiempo y realmente hace tiempo que su partido no le sigue. El revés a la ley de reforma de la inmigración fue buena muestra de ello.
El problema es que ahora McCain tampoco ha tenido mucho predicamento. La semana pasada dijo que suspendería la campaña y sonriendo llegó al Congreso donde salió a recogerle su amigo el senador independiente (ex demócrata) Joe Lieberman. McCain habló con los republicanos, luego se fue a la reunión con George Bush y desde su campaña se criticó a Barack Obama por no reaccionar como él. El domingo, cuando ya se había filtrado que McCain fue al Congreso para nada porque los republicanos ya tenían su idea fijada y casi no abrió la boca en la reunión con el presidente, estuvo abogando por una rápida aprobación del Plan. No le gustaba, pero “había que tragarlo” dijo en la televisión.
Ayer, sus compañeros en la cámara baja no lo aceptaron lo que evidencia que McCain no solo no lo supo arreglar sino que tampoco lo supo anticipar prudentemente.
Horas antes del voto del lunes, el candidato decía en Columbus, Ohio, que nunca había tenido miedo de dar un paso “adelante para resolver los problemas de los americanos y no lo voy a hacer ahora”. Según McCain, el senador Obama “ha tomado una posición distinta con respecto a la crisis que nuestro país hace frente. Al principio no se involucró y luego, estuvo monitorizando la situación”. “Eso no es liderazgo”, dijo el candidato ignorando que su papel en la crisis se había filtrado desde hacía ya un par de días.
Sus asesores se prodigaron
por las televisiones con el mismo mensaje y el mismo lunes, Jill Hazelbaker,
directora de comunicaciones de la campaña dijo a la Fox, que el acuerdo sobre
el Plan “no se habría producido sin el senador”.
Pero no hubo acuerdo y ahora es difícil entender en qué consiste el éxito de la intermediación de McCain. Que Bush no es un presidente propular es ya un problema viejo y, a estas alturas, relativamente relevante, pero que el que aspira a sucederle por su partido tampoco tenga el suficiente peso es un problema nuevo y, dadas las circunstancias, muy relevante.
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