Adivina adivinanza
Esta misma semana, un periodista de Washington preguntó a John McCain cuantas casas tiene en propiedad. La pregunta estaba lejos de ser un acertijo pero el candidato republicano a la presidencia no supo contestar. “Creo que… diré a mi equipo que responda”, “tengo condominios… bueno, le diré que te den la respuesta”. El hecho de que McCain no supiera cuántas casas tienen en propiedad él y su acaudalada esposa, Cindy, ha abierto un filón popular para los demócratas y un nuevo capítulo en la batalla que se libra para demostrar qué candidato está más desconectado de la realidad.
Apenas horas. Eso es lo que tardó la campaña de Barack Obama en crear y distribuir un anuncio de televisión en el que se aseguraba que McCain tiene siete casas y que no se le puede permitir tener una más: la Casa Blanca. El equipo demócrata de Florida también ha aprovechado para decir que en este estado, uno de los que más sufre la crisis de la vivienda y los embargos se han disparado, todo el mundo sabe cuántas casas tiene.
El lapsus de McCain se une a un comentario que hizo hace cuatro días diciendo que consideraba a una persona rica cuando tenía más de cinco millones de dólares y echa por tierra una campaña, algo burda, considerando su fortuna personal, en la que tacha a Obama de celebridad, elitista, arrogante, bebedor de te, aficionado a la rúcula y veraneante en Hawaii.
Obama, cuyas cuentas personales mejoraron notablemente tras la publicación de sus dos libros, está sacando punta a todo ello para desembarazarse de este retrato que de él pinta McCain. La lógica es que una persona rica, elitista y arrogante no sufre los problemas de la clase media y difícilmente puede proponer soluciones a sus problemas. Los estadounidenses están acostumbrados y saben que sus presidentes son personas con dinero pero les molesta la ostentación y más en tiempos de crisis. Tal y como están las cosas, acusar a alguien de “estar desconectado de la realidad” es hacer un ataque directo a su programa económico, es decir a las soluciones para resolver la mayor preocupación de la clase media en estos momentos.
Conseguir el voto de la clase media es clave para ganar las elecciones y Obama lleva ya días afinando su discurso económico para presentarlo en contacto con la realidad actual, casi personalizando las soluciones que propone. Por si fuera poco, y para redondear, en las últimas 24 horas empieza a sonar el nombre de Robert Rubin, presidente de Citigroup y ex secretario del Tesoro con Bill Clinton, como su posible número dos.
En definitiva, el error de McCain le ha servido en bandeja a Obama una revancha por el lado populista que la campaña republicana está teniendo dificultades para parar. "McCain no sabe ni cúantas casas tiene. ¿Cómo puede entender lo que el americano medio está pasando?", enfatiza el anuncio de televisión de la campaña de Obama. Es decir, un regalo para los demócratas tras ver como las encuestas les empiezan a dejar en tablas.
Por cierto, y a propósito de las casas de McCain… su equipo dice que tiene cuatro propiedades, Obama dice que tiene siete, algunos medios de comunicación aseguran que entre ocho y 11.
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