Radares en el templo del rumor
Olvídense de peluquerías, mercados o la máquina del café. El templo de los rumores es Wall Street. En el universo de la inversión vuelan mensajes de texto, correos electrónicos, conversaciones que no se sabe muy bien cómo acaban 10 minutos más tarde en todas las oficinas. La introducciones suele ser "dicen que…." o "has oído que…". ¿Fuentes? ¿Quien las quiere?, el rumor es libre. Pero no siempre inocente. La SEC, el regulador de los mercados de EE UU, se ha puesto seria con ellos en estos momentos de pánico, nerviosismo, paranoia y, sobre todo, debilidad.
Un día tan raro para los negocios no urgentes como el domingo por la tarde, la SEC hizo público un comunicado en el que advertía que los reguladores comenzarán "inmediatamente a hacer investigaciones con el objetivo de prevenir la circulación de información falsa que tenga intención de manipular los precios en los mercados”.
Lo que el regulador va a hacer es verificar si hay sistemas de control de rumores en las entidades para evitar que la información falsa o sin confirmar circule y pase lo que pasó la semana pasada cuando la acción de Lehman Brothers se precipitó al correrse la voz de que Pimco había dejado de trabajar con esta firma de Wall Street y estaba reduciendo su exposición a ella. Pimco lo tuvo que desmentir expresamente.
El dedo que acusa a los principales villanos de todo este entramado del rumor señala a los short sellers, vendedores a corto que se benefician de la caída de una acción. Contra estos tiene una cruzada personal Richard Fuld, el consejero delegado de Lehman.
También su homólogo en JP Morgan, Jamie Dimon dijo en una reciente entrevista en televisión que habría que mandar a la cárcel a la gente que hace circular estas hirientes informaciones “que son una deliberada y maliciosa destrucción de valor y de la vida de la gente”. A muchos empleados de Bear Stearns nadie les quita de la cabeza que fueron los rumores los que tumbaron a esta institución.
Pero todo ello es como poner puertas al campo. Es posible que la SEC encuentre alguna empresa que no haya vigilado apropiadamente este comportamiento pero ¿va a acabar eso con los rumores?. Lo que realmente debe preocupar a los responsables de los mercados (y a los inversores) es lo fácilmente que calan.
Y ocurre por la extrema debilidad que ha revelado el sistema y la falta de confianza, que se ha vuelto a instalar cómodamente en un territorio que ya fue asolado por este mal en 2002 y 2003. Es recurrente y da lugar a situaciones surrealistas ¿Barclays compra Lehman?. Si, ese era un rumor, e incluso había precio para él: 15 dólares por acción. Lo curioso es que los poderosos mercados y los sofisticados traders se crean casi todo lo que llega a sus oídos.
En su defensa hay que decir que hay veces que situaciones en principio surrealistas se convierte en realidad. El ultimo ejemplo es el Freddie Mac y Fannie Mae. No ha habido una administración más hostil ideológicamente a estas instituciones que la de George Bush. Sin embargo, esta es la semana en la que el Tesoro ha dicho que quiere usar dinero de los contribuyentes para intervenirlas de una manera que queda a muy poca distancia de su nacionalización o tutelaje.

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