¿Por qué querrá alguien ser el próximo presidente de EE UU?
Barack Obama y John McCain están dejándose la piel en una campaña que llevará a uno de los dos a la Casa Blanca. Mirando la lista de lo que le espera al que gane, la verdad, es que es muy legítimo cuestionarse cómo es posible que haya un par de personas que quieren presidir EE UU. Bill Gross, gestor del mayor fondo de bonos del mundo, ha utilizado su carta de julio a los inversores para reflexionar sobre lo que le espera al ganador de las elecciones. Y no pinta nada bien.
El gestor de Pimco tiene muy claro a quien mandar su carta abierta: “Querido Presidente Obama”. Y a partir de ahí no se anda con muchos más rodeos.
“Ha heredado usted un caos. Su predecesor, obsesionado con emular a un anterior icono republicano que vivió una era totalmente distinta, prefirió recortar los impuestos a los ricos y promocionar el consumo excesivo por parte de todos los americanos. Promocionó la desregulación y los mercados libres cuando en realidad, los mercados y las instituciones estaban necesitados de un trato más duro con ellos. En ocho años no pudo poner en marcha una política energética coherente. Innecesariamente invadió Irak y rebajó la estima que el mundo tiene por este país como símbolo de libertad y benevolencia”.
El mismo Gross se intenta poner freno para evitar que haya quien dude, más aún, de que siga registrado como votante republicano. Pero no lo hace del todo. En otro momento de su misiva admite que Obama subirá los impuestos a gente como él y es algo que tiene que aceptar con resignación ya que ha tenido ocho años buenos y “ahora es el momento de dar algo a cambio”.
Además de bajar los impuestos a las clases medias y bajas, este gestor está convencido de que Obama tratará de imponer un sistema de salud universal, y ayudar a los propietarios de las viviendas que para 2009 tendrán el agua a la altura del cuello ya que el Congreso no se habrá puesto de acuerdo antes para tratar de solventar este crucial problema.
Por su puesto, nada de esto será barato.De hecho, es aquí cuando Gross dice que del Yes we can se va a pasar al no, we can’t porque ni subiendo los impuestos a los inversores o a las petroleras habrá suficiente dinero para pagar todo, máxime cuando la economía está lejos de estar en buena forma. Gross cree que la economía de EE UU necesita de un estímulo de 500.000 millones de dólares lo que inevitablemente hará que en 2011 el déficit alcance el billón de dólares.
Los republicanos le pondrán la etiqueta de “Obama billón de dólares, cuando realmente no hay nada que ni usted ni otro presidente pueda hacer para evitarlo”, le advierte. En este sentido, el gestor compara la situación con la que sufrió Japón en los ochenta y que fue combatida con una agresiva intervención pública que llegó a dejar el déficit en el equivalente del 10% del PIB. En el caso de la previsión que hace para Obama, el déficit sería del 6%. “Una menudencia, de acuerdo a los estándares japoneses”.
A la vista de todo esto, a Gross, como a muchos, no le cabe en la cabeza por qué alguien quiere ser presidente en 2009. Va a ser un trabajo hercúleo y lleno de riesgos. Él sugiere que la causa es el ego, admite que “Presidente Obama” suena bien y encima le tiene medio convencido con sus discursos.

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