cincodías

agosto 2008

lun mar mié jue vie sáb dom
        1 2 3
4 5 6 7 8 9 10
11 12 13 14 15 16 17
18 19 20 21 22 23 24
25 26 27 28 29 30 31

« ¿Por qué querrá alguien ser el próximo presidente de EE UU? | Inicio | La búsqueda de la felicidad »

03 julio, 2008 | 05:00

Por el honor... y el dinero

Dick Grasso comenzó a trabajar en una oficina de la Bolsa de Nueva York (NYSE) en 1968 como un oficial de oficina más. La historia personal de este hombre bajito, nacido en Queens, alcanzó una primera cima cuando en 1995 fue nombrado presidente y consejero delegado. La segunda cuando tras el 11S consiguió que el mercado echara andar sin demasiada dilación. En 2003, sin embargo, cayó al abismo y fue forzado a dejar su puesto. Entonces se reveló que había cobrado 187 millones de dólares por estar al frente de la Bolsa, una institución casi monopolística que era entonces una entidad sin ánimo de lucro. Hace un par de días, ha vuelto a la cima.

 

Grasso tuvo que salir casi por la puerta de atrás cuando los fondos de pensiones como Calpers pidieron su inmediato cese. Corría el 2003 y los escándalos llegaban por todos los lados, Enron, Worldcom, Adelphia, la banca de inversión….Había muy poca tolerancia con los desmanes o las apariencias de abusos. Y el caso de Grasso tenía todos los elementos para abrir un nuevo capítulo en el ya abultado libro de escándalos: elevadas compensaciones aprobadas por un comité lleno de hombres cercanos y otros que proclamaban que no entendían qué firmaban.

Tuvo que dimitir y además Eliot Spitzer, el fiscal general de NY le demandó para que devolviera la mayor parte del dinero que había cobrado. Spitzer, que antes había puesto a la banca de inversión entre la espada y la pared, era entonces una de las personas menos queridas de Wall Street. El fiscal, ahora caído en desgracia, alegaba entonces que el pago era irracional e injustamentemente generoso conforme al espíritu de la ley que gobierna las entidades sin ánimo de lucro.

El caso no se ha cerrado hasta esta semana en el que un tribunal de apelaciones ha decidido que Grasso se puede quedar con todo el dinero. El hombre estaba exultante y rápidamente se acercó a uno de los restaurantes de Wall Street, donde le esperaban algunos amigos, para celebrarlo. Aunque muchos de ellos le habían instado a que pactara con la fiscalía, Grasso dijo siempre que más que conservar el dinero lo que le movía a no zanjar el caso era que quería tener su nombre limpio.

En eso no ha entrado el tribunal de apelaciones. En realidad el fallo de esta corte ha sido técnico. Sin entrar en el fondo del asunto y sentenciar si es mucho, poco o adecuado, lo que el tribunal ha resuelto es que puesto que la Bolsa no es una entidad sin ánimo de lucro desde 2006, la fiscalía ha perdido la posibilidad de seguir persiguiendo a Grasso.

Así que el ex presidente de la Bolsa se queda con el dinero e, ironías de la vida, gracias a uno de sus sucesores, John Thain, que fue el que cambió su el estadus jurídico del parqué neoyorquino.

Y por no cerrar del todo el capítulo judicial solo una actualización. Samuel Israel, aquel gestor de fondos condenado a 20 años que fingió su suicidio para evitar la cárcel, se entregó el miércoles en una comisaría de Massachussets. Israel, que era objeto de busca y captura internacionalmente, terminó por presentarse voluntariamente ante las autoridades después de que hace unos días la policía arrestara a su novia acusándola de haber ayudado al montaje para la evasión.

TrackBack

URL del Trackback para esta entrada:
http://www.typepad.com/t/trackback/2270374/30829674

Listados abajo están los enlaces de los weblogs que le referencian Por el honor... y el dinero:

Comentarios

Publicar un comentario

Si tiene una cuenta en TypeKey o TypePad, por favor Iniciar sesión

Los mercados, en CincoDías.com

Suscríbete a RSS

RSS Añadir este sitio a RSS

¿Qué es RSS?
Es una tecnología que envía automáticamente los titulares de un medio a un programa lector o agregador. Para utilizar las fuentes RSS existen múltiples opciones. La más común consiste en instalar un programa llamado 'agregador' o lector de noticias.