Por el honor... y el dinero
Dick
Grasso comenzó a trabajar en
una oficina de la Bolsa de Nueva York (NYSE) en 1968 como un oficial de oficina más. La historia personal de este hombre bajito, nacido en Queens, alcanzó una
primera cima cuando en 1995 fue nombrado presidente y consejero delegado. La
segunda cuando tras el 11S consiguió que el mercado echara andar sin demasiada
dilación. En 2003, sin embargo, cayó al abismo y fue forzado a dejar su puesto.
Entonces se reveló que había cobrado 187 millones de dólares por estar al
frente de la Bolsa, una institución casi monopolística que era entonces una entidad sin
ánimo de lucro. Hace un par de días, ha vuelto a la cima.
Grasso
tuvo que salir casi por la puerta de atrás cuando los fondos de pensiones como
Calpers pidieron su inmediato cese. Corría el 2003 y los escándalos llegaban
por todos los lados, Enron, Worldcom, Adelphia, la banca de inversión….Había
muy poca tolerancia con los desmanes o las apariencias de abusos. Y el caso de
Grasso tenía todos los elementos para abrir un nuevo capítulo en el ya abultado
libro de escándalos: elevadas compensaciones aprobadas por un comité lleno de hombres cercanos y otros que proclamaban que no entendían qué firmaban.
El caso
no se ha cerrado hasta esta semana en el que un tribunal de apelaciones ha
decidido que Grasso se puede quedar con todo el dinero. El hombre estaba
exultante y rápidamente se acercó a uno de los restaurantes de Wall Street, donde
le esperaban algunos amigos, para celebrarlo. Aunque muchos de ellos le habían
instado a que pactara con la fiscalía, Grasso dijo siempre que más que
conservar el dinero lo que le movía a no zanjar el caso era que quería tener su
nombre limpio.
En eso no ha entrado el tribunal de apelaciones. En realidad el fallo de esta corte ha
sido técnico. Sin entrar en el fondo del asunto y sentenciar si es mucho, poco o adecuado, lo que el tribunal ha resuelto
es que puesto que la Bolsa no es una entidad sin ánimo de lucro desde 2006, la
fiscalía ha perdido la posibilidad de seguir persiguiendo a Grasso.

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