John McCain dijo el miércoles a un grupo de empresarios del mundo del petróleo que
estaba favor de levantar la prohibición a la explotación en las aguas
territoriales de EE UU. Esta prohibición data de 1982. Con el crudo por encima de los 130 dólares
el barril y la gasolina a cuatro dólares el galón, esta propuesta supone un
cambio de parecer del candidato republicano que en 2000 estaba en contra de lo
que ahora propone.
McCain hizo
un guiño a las petroleras y a los consumidores muy del tenor del que hizo
cuando propuso eliminar el impuesto a la gasolina para ayudar a los consumidores
a afrontar la subida del combustible. Es decir, algo populista.
La
eliminación del impuesto puede sonar bien en abstracto pero sobre el papel, las
cuentas arrojan los siguientes resultados:
- una pérdida de ingresos para el Estado del orden de los 9.000 millones
de dólares al año
- un ahorro para los consumidores de 30 dólares anuales, según cifras
del Congreso.
Se estima que las
reservas offshore contienen entre 16.000 y 21.000 millones
de barriles. McCain manejó la última cifra pero ni con eso se puede avanzar
mucho ya que EE UU consume una media de 7.000 millones de barriles al año por
lo que el esfuerzo apenas va a ser apreciado por las generaciones futuras que
puedan disfrutar de este petróleo. Por lo que respecta al corto y medio plazo el
crudo seguirá bajo tierra y mar y poco puede aliviar la presión de los precios
en este momento por mucho que se aprobara esta medida inmediatamente.
Que es
justamente lo que ahora quiere el presidente George Bush. El mismo miércoles su
portavoz dijo que estaba a favor de ello y que va a pedir al Congreso que
trabaje ya en el fin de una moratoria defendida por todos los grupos medioambientales y que además siempre ha gozado del apoyo de su padre,
el ex presidente Bush, y su hermano, Jeb, ex gobernador de Florida.
El
apoyo de Bush echa por tierra el esfuerzo de McCain de distanciarse de la
política del actual inquilino de la Casa Blanca. Los demócratas están
intentando hacer ver a los votantes que McCain es como Bush y éste, a la
defensiva, intenta separarse lo más posible del que es ya uno de los
presidentes más impopulares de la historia. De momento, no está teniendo mucho éxito.
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