La
barra del Dalton’s en el Midtown de Manhattan apenas estaba llena el domingo. Nada
que ver con el domingo de la Superbowl. Entonces no se cabía en aquel bar que
saluda a su puerta con un fuerte olor a cerveza y engancha a la parroquia con
más de 20 inmensas televisiones. Cuando me acerqué era casi medianoche y todas
las teles sintonizaban el que podía haber sido el partido de la final de la
NBA. Los Lakers superaban a los Celtics de Boston pero pocos lo celebraban. En
Dalton’s había poca simpatía por el equipo californiano aunque me reconocieron
que Pau Gasol era un gran jugador y según ellos, la razón de que los Lakers
llegaran este año a la final. Gasol, es, además, un activo turístico de primera
en la ciudad de los rascacielos.
El lunes
pasé por la tienda de la NBA en la Quinta Avenida, un establecimiento que como
los de Apple, el de Disney o el de Abercrombie & Fitch atraen a todos los
que vienen a pasar unos días a la ciudad. Allí me metí con cierta curiosidad
porque hace poco me dijeron que las camisetas de Gasol se habían agotado. El lunes la tienda estaba a rebosar de ellas. De hecho, en la
primera planta, del equipo de los Lakers solo había dos camisetas, y por
cientos -- según me pareció--, la de Gasol y la de Kobe Bryant. Pareciera que
el equipo se había reducido a tan solo dos jugadores a efectos de
merchandising.
Oí como
en un rudimentario español un dependiente asesoraba a una pareja de andaluces
que buscaban tallas para sus hijos. Le pregunté sobre las camisetas del número
16 de los Lakers y me confirmó que habían tenido problemas de suministro hasta
hacía poco tiempo lo que se había juntado con una elevadísima demanda "sobre todo por parte de los españoles que vienen a la tienda. Son muchos y todos quieren
la de Gasol. Si, nos hemos llegado a quedar sin ellas”.
Ahora
ya no hay problemas. Desde 22 dólares hasta unos 80 hay para elegir y vi a
varios españoles que estaban en ello. Al mismo dependiente le pregunté si era
la camiseta más popular. Y la respuesta fue un contundente “no”.
A Gasol
le reconocen su valía en la costa Este pero al fin y al cabo… esto es la costa
Este y los Lakers no son el equipo favorito. En Nueva York, en Dalton’s y otros
locales como ese, se anima sobre todo a los Celtics y, por eso, la camiseta más
vendida es una muy normal de color verde (el de los de Boston) con un lema Beat L.A. (A batir a los de Los Ángeles),
que fue el canto que se entonó en 1982 cuando los Celtics perdieron contra
Filadelfia y en lo único en lo que pensaba el público de esta costa era en
batir a los de la contraria.
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