Una montaña de papeles en el cajón de los embargos
El Dow sube. Muchos economistas empiezan a preguntarse si no habrán sido demasiado pesimistas al considerar inevitable la recesión. El secretario del Tesoro y algún que otro sagaz inversor como George Soros han dicho que lo peor ha pasado y aunque Ben Bernanke no es tan optimista parece que en la tierra donde siempre se mira la botella medio llena se prefiere el discurso de los dos primeros frente al del presidente de la Fed. Estos días, hay pocas cosas que tumben un moderado optimismo, ni siquiera saber que "la zona cero" de esta crisis, la vivienda, sigue hundiéndose ¿Una muestra? En muchos estados y condados los funcionarios ya no dan abasto a la hora de gestionar el papeleo al que dan lugar los embargos.
Lo
contaban el miércoles los responsables de RealtyTrac, una empresa que informa
de este tipo de procedimientos a posibles compradores. En una intervención
en la televisión, uno de sus responsables aseguraba que en Ohio están tan
desbordados en los juzgados que registrar el papeleo para el embargo puede
llevar hasta un máximo de seis meses. En un condado de Florida han añadido un
turno más de trabajo para procesar toda la burocracia a la que da lugar este
proceso. Todas estas circunstancias hacen que en RealtyTrac se teman que las
cifras de embargos sean aún peores.
Ya
son bastante malas. En abril aumentaron un 65% con respecto al
mismo mes del año anterior y un 4% con respecto a marzo. Una de cada 519 casas
está en algún momento de este proceso y los estados donde más lo notan son los
de Nevada, California y Florida donde el boom de la vivienda dio lugar a una multiplicación
de la construcción y de precios que ahora es insostenible.
El diario
US Today daba cuenta el jueves de los problemas psicológicos que todo este
drama está causando entre las familias y el mismo día The New York Times
explicaba cómo los embargos no afectan solo a los que tienen que abandonar sus
casas sino también a sus vecinos que ven subir sus gastos en gastos
de comunidad.
Una de las cosas que revelan estos números de RealtyTrac es que los programas voluntarios para que la banca mejore las condiciones de ciertas hipotecas son insuficientes. El gobierno tenía muchas esperanzas en ellos, pero no están dando demasiados frutos.
Mientras, el Congreso sigue debatiendo una nueva ayuda algo más
contundente. Lo que los legisladores quieren es que la Administración Federal de
la Vivienda, es decir el Estado, apoye la concesión de nuevos préstamos a propietarios
que estén en riesgo (unos 300.000 millones) a tipo fijo y con seguro del
Gobierno. Eso si, estos
propietarios tienen que demostrar que pueden pagar el nuevo crédito. La
negociación está llevando más tiempo de lo que se pensaba y para muchos
llega tarde… Si llega porque a George Bush no le gusta y puede vetarla.
Ahora
que los economistas barajan la posibilidad de que la recesión no se materialice
me acuerdo de un dicho popular que explica que hay recesión cuando mi vecino
pierde el trabajo y depresión cuando el que lo pierde soy yo. De acuerdo a esta regla popular, una de cada 519
familias propietarias de viviendas seguro que tienen un diagnóstico claro de la
situación.
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