30 mayo, 2008 | 16:19
La prueba de la disfuncionalidad
Ron Suskind cuenta en su libro, El precio de la lealtad, que en diciembre de 2002, Paul O’Neill presentó su dimisión como secretario del Tesoro a George Bush sin escudarse en motivos familiares, que es lo que la Casa Blanca le sugirió. No, O’Neill se fue de Washington porque no tenía ninguna conexión con un presidente que el encontraba desinteresado en los temas y por que estaba en desacuerdo con los segundos recortes fiscales. Frustrado tras los choques con su jefe, se fue. O'Neill fue la fuente documental y de inspiración del libro que escribió Suskind. Luego comenzaron a aparecer más narraciones críticas firmadas por insiders de esta Administración que culminan ahora con el sorprendente relato del que fuera el segundo portavoz de la Casa Blanca, Scott McClellan.

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